William Faulkner: escritor compulsivo y alcohólico destructivo

Un día como hoy de 1897 nacía en Estados Unidos uno de los mejores novelistas y creadores de ficción de la literatura del siglo XX

La exaltación del pensamiento, la variedad narrativa y lo romántico del viaje. Eso fue William Faulkner para la literatura. Un día como hoy de 1897 nacía en Estados Unidos uno de los grandes novelistas estadounidenses de la década de 1930. En 1949 ganó el premio Nobel de literatura, gracias a sus técnicas literarias y estilos experimentales.

Faulkner siguió la tradición de escritores europeos como Virginia Woolf, Franz Kafka, James Joyce y Marcel Proust. Destacaba su obra gracias a su uso del monólogo interior, los saltos en el tiempo y el entrelazado de numerosos narradores a través de una técnica llamativa y atractiva.

Tal fue su aportación a la literatura, que influyó en escritores de la talla de García Márquez y Vargas Llosa, así como su obra se sigue visitando hoy día como material indispensable.

Faulkner perteneció a una familia tradicional, marcada por los recuerdos de la guerra de Secesión, y alcanzó su ansiado éxito literario con la publicación de “El ruido y la furia” (1929). En esta novela, de marcado tono experimental, utiliza la narración de cuatro voces distintas, siguiendo una técnica en la que presentaba los pensamientos que aparecen en la mente antes de cualquier estructura racional.

La pluma del autor siguió destacando en otras novelas como “¡Absalón, Absalón!” (1936) o “Las palmeras salvajes” (1936). Esta última, es la única novela formada por dos novelas, con capítulos intercalados. Asimismo, otras grandes obras son “Mosquitos" (1927), “Una fábula” (1954) -novela por la que ganó el Premio Pulitzer 1955- o “La mansión” (1959).

Siempre se ha hablado de Faulkner como un escritor compulsivo: trabajaba incluso de noche. Su acción creativa se alargaba a grandes sesiones en las que el descanso no merecía lugar. Esto, sostienen algunos estudiosos, se reflejó en su estilo, construido por frases extensas con gran potencia expresiva.

Sin embargo, todo genio tiene su pesadilla, y la de Faulkner fue el alcohol. Incluso desde joven, el autor vivió sumido en un gran vicio por el alcoholismo. Arrastró problemas de esta índole durante gran parte de su vida, de una manera tan destructiva como compensada por sus grandes obras literarias.

En definitiva, Faulkner -su apellido original es Falkner pero, según cuentan, fue una errata en la portada de su primer libro lo que le hizo firmar como Faulkner- es considerado uno de los creadores de ficción más importantes del siglo XX.