El pianista João Carlos Martins llora del emoción al volver a tocar el piano gracias a unos guantes biónicos

El director e intérprete de Bach llevaba dos décadas y 24 cirugías luchando para recuperar la movilidad debido a una enfermedad degenerativa

Considerado uno de los grandes intérpretes de Johan Sebastian Bach, el pianista y director clásico brasileño João Carlos Martins había sido incapaz de tocar el piano en lo que va de siglo. Cumplidos los 79 años, Martins ya había asumido que nunca más podría hacerlos, después de una enfermedad degenerativa, una sucesión de accidentes y operaciones que le habían relegado al papel de director de orquesta. Sin embargo, a finales de 2019 le hicieron un regalo: un par de guantes biónicos que le permitían volver a interpretar música. La emoción de volver a sentirse músico le hizo romper en lágrimas mientras interpretaba una pieza.

Martins llevaba nada menos que 24 cirugías tratando de frenar los dolores que sufre en las manos, que se remontan a 1965, cuando tenía 25 años y se dañó el nervio del brazo durante un partido de fútbol. Desde aquel momento, sufre atrofia en tres dedos, lesión que se vio agravada por varios accidentes posteriores, especielamente un golpe en la cabeza que sufrió de gira en Bulgaria. Por si fuera poco, Martins sufre también una enfermedad cerebral degenerativa. Después de la última operación en su mano izquierda, ni el médico más optimista esperaba que fuese capaz de volver a tocar.

Martins dijo que ha recibido más de 100 dispositivos en los últimos 50 años como soluciones milagrosas a sus problemas en las manos. Ninguno funcionó bien ni lo suficiente. Sin embargo, el diseño del ingeniero Ubiratã Bizarro Costa obró el milagro. Presentó su diseño a Martins en diciembre y su fabricación costó solo unos 500 reales brasileños (125 dólares). Ahora Martins nunca se quita los guantes nuevos, ni siquiera al acostarse. Los guantes biónicos cubiertos de neopreno tiran de los dedos de Martins hacia arriba después de presionar las teclas, lo que le permite volver a tocar.

Antes de los guantes, que fueron especialmente desarrollados para él, el pianista solo podía tocar canciones lentamente con los pulgares y, a veces, con los dedos índices. “Después de que perdí mis herramientas, mis manos y no pude tocar el piano, fue como si hubiera un cadáver dentro de mi pecho”, dijo Martins a Associated Press. Ahora, el maestro brasileño ha recuperado un propósito. Los “guantes extensores”, como los llama su inventor, le dieron a Martins un objetivo: tocar el piano nuevamente en el Carnegie Hall de Nueva York en octubre, cuando está programado para realizar un concierto para celebrar el 60 aniversario de su primera aparición allí. Mientras tanto, Martins practica temprano en la mañana y tarde en la noche, hasta que pueda interpretar perfectamente un concierto de Bach completo.