¿Qué ocurrió realmente en el desastre de Chernóbil?

Durante el Pleno de la Comunidad de Madrid, se han producido comparaciones del mayor desastre nuclear de la historia con la actualidad pandémica del coronavirus

El 26 de abril de 1986, en una central nuclear ubicada en el norte de Ucrania, tuvo lugar un accidente que quedaría grabado en la memoria de la humanidad.

El desastre de Chernóbil es considerado el peor accidente nuclear de la historia, así como se incluye entre los grandes desastres medioambientales de la historia. Hoy, este trágico episodio ha vuelto a copar la actualidad, a raíz de unas declaraciones de Más Madrid en el Pleno de la Puerta del Sol.

La Comunidad de Madrid “es el Chernóbil de Europa”, ha comparado hoy Pablo Gómez, portavoz de Más Madrid en la Asamblea. Ha asegurado que la región que lidera Isabel Díaz Ayuso es “la viva imagen de la incompetencia y la demostración de que la disyuntiva clave en lo que tiene que ver con la gestión del virus no es entre gobiernos de izquierdas o derechas, es entre aptos y necios, y el suyo es un gobierno necio”.

Al respecto, Ayuso no ha podido evitar responder: “No tengo tiempo para ver series de televisión como hace usted. Pero Chernóbil, si hay algo que nos demuestra, es cómo un sistema corrupto en medio del comunismo llevó a la muerte y a la destrucción precisamente por la ocultación”. Ante esto, ¿qué ocurrió realmente en el desastre de Chernóbil?

Como mencionaba, todo ocurrió en 1986 en Ucrania, entonces perteneciente a la URSS. Desde entonces, las causas y desarrollo del accidente han sido objeto de disputa, existiendo un consenso general en que todo ocurrió el día anterior al desastre. Se requería reducir la potencia de la central para llevar a cabo una prueba y, entonces, se produjeron una serie de desequilibrios en el reactor 4 del lugar. Esto desembocó en el sobrecalentamiento del reactor nuclear y en explosiones sucesivas, seguidas de un gran incendio.

Estas explosiones expulsaron grandes cantidades de materiales radiactivos a la atmósfera. Una cantidad 500 veces mayor a la liberada por la bomba atómica arrojada en Hiroshima al final de la Segunda Guerra Mundial. Esta cifra causó la muerte de 31 personas, así como provocó una alarma internacional al detectarse radiactividad en más de 10 países de Europa central y oriental.

Consecuencias políticas y medioambientales

El incidente, rodeado de secretos, fue un momento decisivo tanto en la Guerra Fría como en la historia de la energía nuclear. De hecho, los científicos estiman que la zona que rodea la antigua central no será habitable hasta dentro de 20.000 años.

Entre otras consecuencias, también destacan las de índole política: muchos países se comenzaron a preguntar qué estaba ocurriendo en la URSS, que no aceptó lo que ocurría hasta dos días después de la explosión. Asimismo, la factura económica y política aceleró el fin de la URSS, así como impulsó un movimiento antinuclear internacional. Se estima que el desastre haya costado 210.000 millones de euros en daños.

Asimismo, el impacto del desastre en el bosque y la fauna circundantes fue y sigue siendo un tema investigado. Pasó a denominarse “Bosque Rojo” al adoptar muchos árboles un color rojizo. Hoy día, y también a raíz de la serie que triunfó en HBO respecto a la tragedia, Chernóbil atrae a numerosos turistas, interesados por la historia y el riesgo.

Con esto, la comparación de este episodio histórico en el Pleno de Madrid hoy respecto a la situación pandémica del coronavirus es, cuanto menos, innecesaria. Si bien es cierto que Chernóbil ocurrió bajo manos de un régimen comunista, según ha comparado Ayuso, y por ello desató parecidas tensiones políticas a las actuales, no se trata de un virus, sino de un desastre nuclear. Dos situaciones igualmente trágicas y peligrosas, pero incomparables tanto por el contexto histórico como por sus consecuencias en la sociedad.