Las cloacas judiciales de John Grisham: ¿qué abogado se atrave a defenderlo?

El creador de tantos best sellers continúa con sus novelas basadas en casos reales de falsos acusados que han caído en el corredor de la muerte

Desgraciadamente, las últimas novelas de John Grisham no han superado las expectativas de sus muchos fans. Solo «La herencia», que retomaba el personaje del abogado de «Tiempo de matar», Jack Brigance, puede considerarse a la altura de sus mejores novelas de intriga legal. Las otras no pasan del aprobado. Con «Los guardianes» retoma una de su temas favoritos: el falso culpable. La corrupción en la judicatura y en la policía es esencial en sus obras de letrados y juicios, pero en los últimos años ha incidido en la denuncia de la pena de muerte y la lucha por las detenciones injustas, como en «El proyecto Williamson», una dramatización de la vida del ex jugador de béisbol Ronald Keith Williamson, condenado injustamente por asesinato.

Tras doce años en prisión, se demostró su inocencia cinco días antes de cumplirse la pena capital. Siguió con la fallida «La confesión», donde impugnaba la pena de muerte por inyección letal, involucrado como está en la dirección de «Innocence Project», una organización dedicada a la reforma penal y a la revisión mediante la prueba de ADN de los casos de inocentes ejecutados por asesinato. Con «Los guardianes» sigue esa trayectoria de novelar casos de falsos culpables en el corredor de la muerte ayudados por una organización altruista, el «Ministerio de los guardianes», encabezada por Post, un abogado-predicador episcopaliano tan bondadoso como abnegado. La virtud de la obra es la buena factura de su prosa y una intriga legal y criminal absorbente.

▲ Lo mejor

Esa prosa sencilla, pero efectiva, de Grisham, que conduce al lector a través de toda la trama

▼ Lo peor

La parte más didáctica de la novela, con sus altruistas letrados enfrentados a la corrupción