“Gabinete Relámpago”, 171 años del gobierno español que duró 24 horas

El Consejo de Ministros liderado por el conde de Clonard durante la monarquía isabelina apenas aguantó del 19 al 20 de octubre de 1849

Retrato de Serafín María de Sotto (1793-1862)
Retrato de Serafín María de Sotto (1793-1862). Museo del Ejército

Fue el tercer hijo, único varón, del matrimonio entre el mariscal de campo Raimundo María De Sotto Langton, II conde de Clonard, y Ramona Abbach Casaviella, IV marquesa de la Granada en el Reino de Nápoles. Su nombre era Serafín María de Sotto y, entre otras, desempeñó la labores de jefe de la Casa Sotto de Clonard irlandesa y de su correspondiente clan, así como un destacado líder jacobita tanto en España como en Europa. Pero, además, fue uno de los presidentes del Consejo de Ministros de este país, aunque, eso sí, muy fugaz.

Introducido en la disciplina militar desde bien joven, el conde de Clonard tuvo una destacada participación junto a su padre en la Guerra de la Independencia, y posteriormente combatió en el bando cristino durante la Primera Guerra Carlista, llegando, incluso, al grado de Mariscal de Campo en 1836.

Para 1840 ya era titular del Ministerio de la Guerra, aunque no lo fuera demasiados días. La sublevación de Baldomero Espartero en Barcelona, con la consiguiente caída de la Reina Gobernadora, le obligó a emigrar a Francia durante cuatro años. En 1844 regresaba a España y en el 46 era ascendido a teniente general en 1846.

Serafín María formaba parte del ala conservadora del Partido Moderado, y el 19 de octubre de 1849 (hace hoy 171 años), debido a la desaparición del general Ramón María Narváez de la escena política, la Reina Isabel II optó por nombrar al conde de Clonard Presidente del Consejo de Ministros en una jugada que no iba a ser para nada duradera.

El nuevo Gobierno fue conocido como el “Gabinete Relámpago”, ya que apenas duró 24 horas. Clonard ni siquiera pudo elegir a sus nuevos ministros, y el resultado fue un gabinete ultraconservador, recibido con cerrada oposición por los progresistas y por la opinión pública española. Y todo ello obligó a la Reina a replantearse una decisión que daría marcha atrás al día siguiente y que repondría al general Narváez.

Al conde de Clonard se le envió de cuartel a Jaén y fue privado de la dirección del Colegio General Militar de Toledo. Un “exilio” en el que recibió el encargo de formar la llamada “Comisión Regia”, germen de los servicios de inteligencia y contraespionaje españoles. Desde 1853 hasta 1854 fue vicepresidente de la Sección de Guerra y Marina del Consejo Real, y desde 1858 hasta su muerte fue el presidente de la Sección de Guerra y Marina del Consejo de Estado.