Los 75 minutos más incendiarios de Concha Velasco

A sus 80 años, la intérprete encara una nueva etapa sobre los escenarios con «La habitación de María», una obra hecha a medida por su hijo Manuel

Concha Velasco estrena obra en el Reina Victoria de Madrid
Concha Velasco estrena obra en el Reina Victoria de Madrid Sergio Parra LA RAZON

Más mayor, como todos, pero es la de siempre. Esta vez la cita no puede ser en directo porque la coquetería no tiene edad y en la actriz prima la peluquería a un plumilla, y yo lo consiento. Para eso es doña Concha. Velasco nos dijo hace ya tres años que dejaba el teatro, pero ni siquiera se lo creía ella misma. Presentaba «El funeral» y se arrancó con aquella bravuconada. No tardó en rectificar: «Bueno, ya veremos... Cuando me caliento hablo más de lo que debo y, a veces, me tengo que morder la lengua». Entonces, ¿nada de retirarse?: «Sí, llegará el día porque eso de morirse en el escenario es una ordinariez. Yo quiero morirme en mi casa», afirma.

Hoy, en este 2020, el amago de bajarse de los escenarios no pasa de anécdota porque vuelve con «La habitación de María», una pieza creada a medida por su hijo Manuel y dirigida por José Carlos Plaza. Sobre las tablas del Reina Victoria, Concha Velasco es Isabel Chacón, una reputada escritora que cumple 80 años el mismo día que se produce un incendio en su edificio. El problema es que su personaje sufre agorafobia y lleva 43 recluida en su domicilio, la planta 47 de un rascacielos madrileño que se ha convertido en su fortaleza.

A partir de ahí Velasco comenzará a reflexionar sobre la vida y la cultura a medida que las llamas van llegando a la azotea en los 75 minutos que dura la función que se estrena mañana. Un monólogo en el que estará sola sobre el escenario, pero en el que «hablo con todos», dice, bomberos, Prensa, televisión, amigas...». Cuenta que el proyecto surge de la idea de hablar de la importancia del arte. Tanta como para llamar al pájaro de la obra Salinger, «porque el libro favorito de esta mujer es “El guardián entre el centeno”», apunta.

Cuando vio «Incendios» (de Wajdi Mouawad) «se me quedó marcada la frase de “aprende a escribir, aprende a leer y aprende a pensar”, y ahí comenzó esta pieza en la que el sentido del humor ayuda a escapar de todo». De donde ha salido la intérprete es del coronavirus. Comenta que estos meses los está pasando «regular, como todo el mundo, aunque un poco peor porque a mi edad estoy más amenazada», pero que se deshizo del «bicho» casi sin enterarse. «Me hicieron unas pruebas y vieron que tenía anticuerpos», celebra.

Aun así, los 40 de fiebre que obligaron a Velasco a quedarse en la cama un día de grabación de «Cine de barrio» la hicieron ver que esa etapa se había terminado «con mucha pena». Y es que los tiempos no son los mismos. Ya no viaja ni en tren ni en avión, «voy a todas partes con Patricio, que me lleva divinamente en coche. De tanto repetir la obra en los viajes a Donostia y a Almería, creo que se la sabe mejor que yo», bromea una mujer que tiene la impresión «de que me paso todo el tiempo estudiando y estoy harta». Eso sí, esos trayectos en coche le permiten ver la vida con otro ritmo. «Ya nos sabemos los sitios y a la vuelta de Almería paramos a comprar unas pastas magníficas en un restaurante que nos da de comer genial», comenta mientras disfruta de uno de esos «almendrados con chocolate» al otro lado del teléfono.

En la televisión Velasco se ha puesto un «intensivo» de Julia Roberts, cuenta. «Ya voy por la tercera película del día porque mis hijos no me dejan ver las noticias para que no me enfade o me ponga triste. El otro día, cuando me enteré de la muerte de Gerardo Vera (con el que levantó “Reina Juana”)... Había hablado con él el día de antes y estábamos cerrando una obra para cuando terminase con esta», lamenta. ¿Y qué es lo que no desea encontrarse en la pantalla?, le pregunto. «No quiero ver que nos cierran los teatros, pero tampoco cómo la gente opina sin saber. Yo si no sé algo me callo. Aunque lo que de verdad quiero es estrenar... si Dios quiere, porque yo sigo creyendo en Dios. Soy católica y no reniego de nada, que hoy todo el mundo reniega. Yo ya solo quiero ser mejor persona».