Delaporte, contra la intolerancia y el amor tóxico

El dúo electrónico publica «Las montañas», un disco de pop electrónico que habla de la intolerancia social, la discriminación y hasta las relaciones amorosas tóxicas

El dúo de pop Delaporte, formado por Sergio Salvi y Sandra Delaporte
El dúo de pop Delaporte, formado por Sergio Salvi y Sandra DelaporteMartina Hache

Tras un primer trabajo electrónico y sexy que narraba las odiseas que se contienen en una noche, Delaporte vuelven con otro que tiene también mucho de conceptual o, al menos, de simbólico. «Las montañas» pueden ser varias cosas a la vez en la lírica del nuevo disco del grupo. La primera cosa que parece una montaña es la intolerancia social, las barreras que nos impiden ser quienes somos, las discriminaciones por razón de sexo o aspecto. También una relación amorosa se puede parecer al ascenso a una montaña. «Y es, también, después de todo, el lugar desde donde lo ves todo más claro», como dice Sergio Salvi, la mitad, junto a Sandra Delaporte, del dúo que, finalmente, coloca las montañas en un espacio físico, real, ubicable en el mapa en Rascafría, Valle del Lozoya. Una montaña, en este último caso, que también es una vía de escape. Aunque sea ardua.

Aunque los conceptos comenzaron a vislumbrarlos cuando el disco estaba hecho, las letras surgieron también de las preocupaciones cotidianas de Sandra. «Una cosa que he aprendido es que no hace falta un trauma muy concreto para tener que enfrentarte a un proceso personal de ansiedad. A fuerza de mini traumas, de juicio social, de críticas, de “no puedes dedicarte a esto”, o de presenciar mensajes homófobos, racistas, soeces, machistas... todo eso va configurando la persona que eres. Pero a la vez te van haciendo pequeño y llegas a pensar que no puedes ser quien eres porque nadie te va a querer. Eso te hace daño. Y esos traumas los vas sintiendo y te quitan la libertad», explica la cantante del grupo, que, por lo que parece, habla en presente del singular. «Todo el odio y el amor y la rabia del disco es en primera persona. Te enfrentas a muchos traumas que se normalizan pero que hacen daño. He llegado a estar con mi mejor amigo y ver mensajes de homofobia, o en el parque esperando el autobús y sufrir un acoso. Y el disco exorciza eso».

Pero, como decíamos, el trabajo también habla del amor y sus fases: «Se ha puesto muy de moda el empoderamiento, el mensaje de romper una relación y estar fuerte. Yo quería mostrar cuando te enganchas de una persona y estas mal, intoxicado y triste, que es algo que no está de moda mostrar. Esa parte en la que eres del todo dependiente de alguien. Forma parte de nuestra psicología. Puedes ser muy fuerte mentalmente pero sucumbir a la ausencia total de amor propio. El disco habla de eso y de cómo se sale de ahí», dice Delaporte. Así que las canciones pasan por todas las fases del proceso. Primero la de pensar que uno necesita a una media naranja para estar completo. Después el terror de perder a esa persona. Y luego, claro, valorarse y rebelarse. «Sí, sentir que no solo no lo necesito sino que no voy a cumplir tus expectativas. Pero ahí se llega por la lucha, la rabia, la ira, el odio... y solo al final, cuando me empiezo a querer a mí misma, aprecio lo que soy y la serenidad hasta llegar a la cima de la montaña. Pero toda la historia parte de una relación tóxica», explica.

Relaciones de ese tipo las vemos incluso alentadas en televisión... «sí, como ''La isla de las tentaciones'' –interrumpe Delaporte–. Es alucinante que sean programas que se basen en que lo peor que puedes hacer en una relación es la infidelidad, cuando en realidad son personas que se están anulando, menospreciando o maltratando psicológicamente». «Para mí –añade Sergio–, es muy negativo el mensaje de fondo que dice que hace falta tener una pareja para ser alguien completo. Tengo amigos y amigas que no les dicen a sus padres que han roto con sus parejas porque ya tienen 39 años y claro, a esa edad ya parece que te quedas solo para toda la vida y es una lacra. Pero el problema es, ¿quién nos educa en el amor? Pues las canciones, las películas... ¡y programas como esos!», se lamenta Salvi que parece querer reescribir el concepto. Por eso dicen que el amor es como escalar una montaña.

Un viaje sin mapa que lo encuentra al acabarlo
El dúo terminó alumbrando un disco conceptual pero en realidad empezaron el viaje sin mapa. De hecho, el mapa de la Sierra de Madrid donde ubican metafórica pero geográficamente la historia del disco lo añadieron al terminarlo. «Cuando teníamos las canciones, las miramos desde arriba. Y desde la claridad de la cumbre descubrimos el concepto», dice Salvi. «Yo hago música porque si no, no estaría tan bien de la cabeza. Lo que hice en el proceso fue vomitar lo que había dentro, y salió así. Y las montañas de Madrid protegen a la ciudad y son nuestra vía de escape, el refugio. Así que todo encajó», añade Sandra.