¿El hombre está a las puertas de la extinción?

El historador Dan Carlin, que publica «El fin siempre está cerca», un repaso sobre la caída de las civilizaciones desde la Edad del Bronce hasta el presente

Un hombre observa una montaña de residuos plásticos a orillas del Mar Arábigo en Bombay, el 5 de junio de 2010. Se calcula que cada minuto se venden en el mundo un millón de botellas de agua fabricadas con plástico y que cada año se usan un billón de bolsas de ese material. El medio ambiente es el mayor reto que afronta la humanidad para sobrevivirDIVYAKANT SOLANKIEFE

Dan Carlin ha logrado maridar las palabras «historia» y «hardcore», que tan alejadas parecen en principio. Con la pedagogía y la desenvoltura que consienten las redes sociales, inició un podcast de Historia, que ahora es uno de los más escuchados en Estados Unidos. Su otro programa «Common Sense», polémico, premiado y también reconocido en diversas ocasiones, tiene alrededor de 700.000 descargas por capítulo. Comentarista, locutor, columnista y lo que el destino le ponga por medio, Dan Carlin se mueve por la sociedad líquida de los medios de comunicación con comodidad, rompiendo pedagogías y provocando a los oyentes con atrevidas comparaciones, como la vez que entró a analizar las figuras de Alejandro Magno y Hitler. En esta época de derrotismos y vaticinios apocalípticos, Carlin ha publicado «El fin siempre está cerca» (Debate). El libro, con un título que podría servir para un filme de James Bond, es una seria una exploración, desde la Edad del Bronce hasta nuestros días, de los momentos y los imperios que acabaron hundiéndose. En estas páginas se atreve a ir más lejos y preguntarse si estamos al borde de una extinción

-Solo queda una sola especie de Homo. ¿Esto significa que vamos a desaparecer?

-No lo sé, pero un ángulo para reflexionar sobre este tema es esta pregunta: si nos extinguimos, ¿se deberá al comportamiento humano? Esto indicaría que estábamos tan evolucionados como para provocar algo tan serio. Un ejemplo. ¿Podrían los neandertales haber construido un sistema humano lo suficientemente complicado y potencialmente tan desestabilizador como para crear las condiciones adecuadas para la autoextinción? Es posible que hayamos evolucionado hasta el punto en que podemos autodestruirnos.

-¿Cuál es la principal lección que nos han dejado las catástrofes anteriores?

-Las lecciones asumen una condición: que existe también un aprendizaje. No estoy seguro de que, como especie, hayamos absorbido intelectualmente las catástrofes pasadas. Sin embargo, es verdad, que hemos aprendido muchas cosas, pero a nivel únicamente de los expertos. Solo hay que atender a los fenómenos que están siendo estudiados por científicos y académicos, como tsunamis o la actual pandemia global. La enorme cantidad de datos acumulados es muy útil y jugará un papel (con suerte) para paliar calamidades futuras. Pero la humanidad en su conjunto tiene dificultades para absorber y mantenerse enfocada en lo inimaginable. Mire la guerra nuclear, por ejemplo. Tenemos un conocimiento relevante sobre desde hace décadas . Pero, ¿las sociedades globales, y la humanidad en su conjunto, están hoy mejor informadas o son más conscientes de lo que supondría una guerra de esa envergadura? Se puede argumentar que cuando un intercambio nuclear parecía un peligro real en la década de 1960, la amenaza estaba más presente en la mente de la mayoría de las personas. Ahora no estoy tan seguro.

-¿Cómo se comporta el hombre en situaciones límites como la desaparición de una cultura?-De diversas formas. Las variables tienen mucha influencia. También el tipo de situación. La forma en que los humanos reaccionan ante una pandemia es muy diferente a cómo reaccionarían ante una guerra nuclear o un desastre ambiental. Tendemos a ser una especie que entra en pánico (y nos parecería extraño hasta cierto punto si no actuáramos de esa manera), pero a veces puede suceder lo inesperado. El hecho de que la crisis de los misiles cubanos en 1962 no desembocara en un conflicto es quizá una sorpresa y un ejemplo de que a veces salimos de situaciones extremas de manera lógica y racional, incluso con la presión tan alta como supuso ese momento. Pero eso fue hecho por un grupo selecto de líderes que manejan la crisis, no por la masa general de la población. Eso marca la diferencia.

-¿Cuál es el mayor riesgo para nuestra especie: la guerra, las epidemias...?

-Creo que probablemente provenga de la ambiental. Digo eso porque parece ser la causa más probable y la que afecte a la mayoría de las personas. Y es algo que empeorará en el futuro hasta que se produzcan cambios eficientes para ralentizar o retardar el daño que estamos cometiendo. No es tan aterrador como las plagas o el intercambio nuclear de misiles, pero eso precisamente puede ir en contra nosotros porque nos confiamos y no tomamos las medidas adecuadas para arreglarlo. Una guerra nuclear es como una herida de bala, da miedo y todos lo tenemos en la mente. Es una amenaza perpetua (ahí está el susto de la Crisis de los Misiles ). Puede llamar la atención de la humanidad, pero el daño ambiental se parece más a una persona que fuma cigarrillos. El daño ocurre lenta y regularmente con el tiempo. Es más fácil de ignorar y de retrasar la acción, o incluso fingir que no es peligroso si realmente no quieres dejar de fumar.

-¿La economía puede jugar un papel en la extinción?

-Absolutamente. Es un elemento clave. Las cuestiones financieras y de prosperidad son siempre una preocupación. Son esenciales, de hecho.

-¿Las desigualdades pueden llevarnos a la destrucción?

-Por supuesto, y como ejemplo, mire la enfermedad. Una sociedad rica y próspera puede trabajar muy bien para mantener sana a su población, pero si una sociedad pobre desarrolla una enfermedad contagiosa mortal, en nuestro mundo globalizado puede extenderse rápidamente a las naciones más prósperas.

-¿La naturaleza puede volverse contra nosotros?

-En épocas anteriores, la idea de que la naturaleza estuvo alguna vez «con» nosotros resultaba extraña. Muchos de los trabajos contemporáneos describen el progreso humano como una batalla entre la humanidad y la naturaleza. Ganar una existencia a pesar de la naturaleza o luchar con las fuerzas de la naturaleza era un problema cuando el poder de la humanidad sobre la naturaleza era menor. Hace años, los tigres no eran algo que a la gente le preocupara preservar . Se los consideraba peligrosos para la vida humana y era necesario proteger a las personas de ellos. Con menos tigres y más dominio humano, son menos una amenaza y más algo que necesita ser protegido de lo que nosotros mismos podemos hacerles.

-¿Cuál será el papel de la tecnología sobre nuestro futuro?

-Podría ser nuestra salvadora y al mismo tiempo el medio de nuestra destrucción (o disminución). Quizás podría compararse con un arma. Un arma podría proteger a un individuo, pero en otras circunstancias puede destruirlo. Eso va a depender siempre de cómo la utilicemos.

-¿Cree que estamos a las puertas de la última extinción: el ser humano?

-Hemos abierto la puerta a esa posibilidad. El desafío es si la humanidad tiene la capacidad de solucionar los problemas que ha causado y los que pueden surgir a partir de ahora. La forma en que las sociedades responden a los desafíos existentes siempre ha atraído a los historiadores. La esperanza, supongo, es que podamos aprender de lo que hicieron nuestros antepasados para evitar compartir su destino. Esta es todavía una pregunta abierta.

-¿El futuro dependerá de si salimos al espacio?

-Espero que no. Si ir al espacio es la única respuesta que tenemos para sobrevivir en el futuro, eso significaría que hemos agotado la oportunidad de permanecer y de vivir en nuestro planeta. Eso puede entenderse técnicamente como la “supervivencia” de la humanidad, pero, si lo examinamos con cuidado, no parece un progreso en términos de calidad de vida. Si se deja un maravilloso transatlántico de lujo se hunda por la seguridad que proporciona un pequeño bote salvavidas, sin duda, esta embarcación supondrá una bendición, pero no pretendamos que el alojamiento sea comparable al anterior.