Martínez de Pisón recomienda la trilogía «La Guerra Carlista»: «La leí con 15 años como un libro de aventuras»

El escritor considera que «somos rehenes de la actualidad» y defiende que debemos revisar nuestra tradición literaria a través de Valle-Inclán

Valle-Inclán

Ignacio Martínez de Pisón se debe en su obra a la historia. Y, ante todo, a la historia en familia. El autor acaba de publicar «Fin de temporada», donde vuelve a recurrir a su experiencia, creando unos personajes con los que el lector podrá reflejarse fácilmente. Al aragonés siempre le ha caracterizado la escritura de lo real, lo cercano, rasgos que, explica, aprendió de su infancia y de Ramón del Valle-Inclán.

–¿Cuál es su libro preferido?

–Desperté en la literatura con la trilogía «La Guerra Carlista», de Valle-Inclán. Mi abuelo materno era carlista y en casa tenía libros del estilo. Ahí descubrí estas tres novelas, que me fascinaron, porque tenía la sensación de estar leyendo buena literatura que, además, era entretenida. La leí con 15 años como un libro de aventuras y, aunque he leído más, fueron inaugurales para mí.

–Hoy es inusual ver a un niño leyendo a Valle-Inclán...

–No teníamos más cosas que hacer. Hablamos de 1975, cuando la televisión era aburrida. Leíamos mucho, recuerdo cómo en casa mis hermanos y yo leíamos a Tintín o Emily Blayton. Era el pasatiempo ideal. Y, de repente, descubrir a un escritor como Valle-Inclán, con esa adjetivación, ese cuidado de la prosa y esos diálogos tan vivaces, fue sensacional.

–Como escritor, ¿qué aprendió de la trilogía?

–Son libros escritos en el siglo XX, pero que cuentan una historia ambientada 40 años antes. Es decir, para mí eran como historias contemporáneas al autor, pero cuenta cosas que vivió de niño o no vivió. Yo he escrito obras que también retrotraen la época de mis personajes a una anterior a la mía. Ese punto de vista con el pasado cercano que tenía Valle-Inclán es el que yo también he intentado tener.

–¿Es mayor reto escribir sobre lo que no ha vivido?

–Para entender la propia época, tienes que retrotraerte a una anterior. Mi adolescencia coincide con la Transición, que no se entiende si no echas la vista atrás.

–Ahora que acudimos al pasado a raíz de la Ley de Memoria Histórica, ¿a quién recomendaría la trilogía y por qué?

–Si yo disfruté de ese libro con 15 años, creo que cualquier chaval de esa edad puede leerlo, al margen de las consideraciones históricas, como simples volúmenes de aventuras. Cualquier persona que quiera conocer la tradición literaria española de la que venimos todos, esta trilogía es fundamental. Aunque Valle-Inclán ha sido más considerado por el esperpento o el teatro, cualquiera que quiera conocer nuestra tradición literaria tiene que volver la mirada hacia él y, particularmente, hacia «La Guerra Carlista».

–Ante tanto Tik Tok, ¿estamos perdiendo el interés por nuestros clásicos literarios?

–Nuestra aproximación a la cultura, incluida la música y el cine, es como si lo actual fuera lo único existente. No tenemos tanta facilidad de acceso al cine clásico, o sí, pero se ignora. Y con la literatura pasa lo mismo. Parece que somos rehenes de la actualidad y, de vez en cuando, no está mal echar la vista atrás y revisar la tradición literaria de la que ahora, tantos años después, habiéndose hecho una criba, sabemos cuáles son los libros buenos y malos. Estoy seguro de que esta trilogía de Valle-Inclán debe ser leída por las nuevas generaciones.