Así suena el debut en la música de Paris, la hija de Michael Jackson: ningún parecido a su padre

Publica un álbum, “Wilted”, con 11 canciones que se acercan al pop orquestal y al folk y con el que habría curado las heridas psicológicas que la llevaron a tres intentos de suicidio

El debut en la música de Paris Jackson, hija de Michel, el Rey del Pop, ya está en la calle. La joven ha publicado “Wilted”, un trabajo de 11 canciones en el que ha contado con la colaboración del cantante y guitarrista de la Manchester Orchestra, Andy Hull y el primer guitarra, Robert McDowell. Jackson hace gala de un modo lírico de narrar y un sonido voluble y onírico que la acerca al rock-folk alternativo muy alejado de los vibrantes himnos para el baile de su padre. Con el lanzamiento, además, parece que Paris ha superado los recurrentes problemas psicológicos y de adicciones que la llevaron a intentar suicidarse tres veces.

Quizá tomando esa idea Jackson ha explicado que parte de la inspiración del disco procede de uno de los fenómenos más sorprendentes de la naturaleza: la posibilidad de renacer del declive, como se manifiesta en el ciclo de vida de los hongos. “Me encantan las setas y lo que representan, que es el deterioro como parte de una existencia futura”, dice Jackson. “Si coges una flor marchita a la que le falta sol y agua y de todo lo que le es necesario, se romperá y se pudrirá, para dar paso a una seta. Nace una nueva vida, que no es convencional. Quizás el día en el que la flor existió no se le ofrecía el mejor entorno para crecer, pero ahora es de noche y todo felicidad y belleza. La seta consigue vivir su mejor existencia posible”.

Como reveló ella misma en un documental, la modelo y actriz trató de suicidarse cuando tenía 15 años y fue internada en un centro de rehabilitación en Utah. Sin embargo, lejos de mejorar su situación, “los problemas con los que entré se arreglaron ahí, pero salí con muchos más problemas de los que entré”. Luchó contra la ansiedad y la depresión, contra los problemas de peso. Llegó a autolesionarse. "Me cortaba y me quemaba. Nunca pensé que moriría por eso, porque siempre tenía el control de la cuchilla de afeitar y sabía lo profundo que estaba yendo”, dijo en el documental.

Sin embargo, parece haber dejado atrás todos los problemas: “He curado muchas heridas creando este disco y, en un mundo ideal, sería maravilloso que la gente pudiese sentirse igualmente sanada que yo al escucharlo—pero dejo en sus manos que tomen lo que deseen del álbum” asegura. “Lo he puesto todo de mi en estas canciones, mostrándome tan vulnerable como me ha sido posible y llevándolas hasta un lugar que nunca hubiese imaginado”.

Partiendo de una serie de maquetas que grabó en solitario, Jackson creó “Wilted” en el estudio de Hull en Atlanta, con ayuda de su colaborador de siempre, el productor Dan Hannon. Como la gran seguidora que es de la Manchester Orchestra -en su brazo izquierdo lleva un tatuaje de la portada de su álbum de 2017, “A Black Mile to the Surface”- Jackson buscó a Hull y a McDowell por la imaginación de sus creaciones y sintió de inmediato que había química. “Desde el principio estábamos todos en el mismo punto, al tercer día nos sentimos extraños, con una rareza del mismo tipo los tres”, Jackson recuerda. “Hay algunas canciones del disco en las que les dije: ‘‘Si hay algo que hayáis querido probar en el estudio antes, pero no os habéis atrevido por estar demasiado al límite, vamos a hacerlo’'. Estábamos entusiasmados por probar cosas nuevas, nos sentimos libres de experimentar con lo que quisiéramos”.

Pese a que “Wilted” significa marchito, el álbum abre con la esperanza infinita de “Collide,” un ensueño cuyos tonos de piano y cambios harmónicos reflejan el embrujo del enamoramiento. “He querido empezar con un tono feliz, después, según va avanzando el tiempo, la esperanza comienza a esfumarse e intentas sostener la historia con tanto ahínco que se hace añicos,” dice Jackson.