El talón de Aquiles de Audrey Hepburn: la guerra, la fama y un padre ausente

El 30 de noviembre se estrena “Audrey, más que un icono”, cinta que se centra en los miedos e inseguridades más personales de la actriz a partir de testimonios de sus familiares

Audrey Hepburn en "Desayuno con diamantes"La Razón

Talento, elegancia, éxito, carácter y un Oscar. Audrey Hepburn fue una leyenda de la época dorada de Hollywood, una actriz que nos ofreció joyas como “Desayuno con diamantes” (1961) o “Vacaciones en Roma” y que hoy continúa siendo un icono. Su legado y carrera cinematográfica ha servido de inspiración hasta el punto de que hoy continúan brotando las obras que recuerdan su obra. Aunque, en este caso, el documental “Audrey, más que un icono” se centra en el “talón de Aquiles” de Hepburn: su vida personal.

La cinta, dirigida por Helena Coan, ofrece una imagen más compleja de la intérprete, presentando imágenes de archivo inéditas así como entrevistas a su familia y amigos. Se estrena el 30 de noviembre y, según publica “The Guardian”, aquello que sorprenderá a los espectadores será, en particular, las declaraciones del hijo mayor de Hepburn, Sean Hepburn Ferrer.

“Ella no era fácil de convencer. Tienes que luchar en Hollywood por cada cosa, y ella lo hizo. Pero ella hizo el papel de ingenua”, asegura Ferrer, quien desentraña los mayores miedos de la infancia de su madre que forjaron su personalidad. El primer “golpe” en su vida fue por su propio padre. Hepburn nació en Bélgica en 1929, hija de la baronesa Ella van Heemstra y de Joseph Ruston, un inglés que dejó a su familia, abandono que “fue el primer gran golpe de la vida de mi madre, la dejó insegura de por vida”.

Según Ferrer, Ruston y Van Heemstra eran simpatizantes de los nazis y, aunque la historia de que almorzaran con Hitler “es un rumor de Hollywood”, asegura que Audrey “más que avergonzada, estaba enojada” por dicha simpatía política. “Mi madre lo detestaba absolutamente”.

De hecho, uno de los grandes traumas en la vida de la actriz fue la Segunda Guerra Mundial, episodio que vivió junto a su madre en unos Países Bajos bajo ocupación nazi. Según “The Guardian”, Ferrer explica en el documental cómo su madre vio a mujeres y niños judíos cargados en carromatos. Una imagen que “la atormentó durante el resto de su vida”.

Audrey Hepburn en la playa.GtresGTRES

Y con la guerra llegó la escasez: en el invierno de 1944 los alemanes dejaron que los holandeses murieran de hambre. Hepburn pasó días sin comer y, según contó a su hijo años después, “ella solía decirme: ‘Pasábamos días en la cama con toda la ropa puesta porque las mantas no eran suficientes”.

Esto, explica Ferrer, tuvo que ver con que su madre fuera tan delgada durante el resto de su vida. Había quienes lo relacionaban con un trastorno alimenticio, pero su hijo lo niega: “Ella podía comerse a todos los miembros de nuestra familia y era una cocinera maravillosa. Si tenía un trastorno, yo nunca me enteré”. Con esto, agrega que la guerra le forjó a Hepburn “una determinación férrea, ella se describía como un puño de acero en un guante de terciopelo”.

No obstante, no por esas vivencias se volvió más valiente, sino que “experimentó miedo toda su vida”, continúa su hijo, “la recuerdo dando discursos para Unicef, detrás de un podio y temblando como una hoja”.

Una frágil luchadora

Tras la guerra, comenzó la carrera de Hepburn hacia el éxito. Combinando activismo con el cine, fue con 22 años cuando comenzó a hacer su nombre sonar, hasta que llegó “Vacaciones en Roma”, cinta con la que la actriz fue catapultada hacia la fama.

No obstante, no era fácil ser mujer soltera y estrella de cine al mismo tiempo en aquella época. Al principio de su carrera, era llamativo cómo, en cada proyecto que protagonizaba, lo hacía junto a un hombre mayor que ella. En “Sabrina”, Humphrey Bogart tenía 54 y ella 26. En “Funny Face”, Fred Astaire tenía 56 y ella 26. Según Ferrer, estas películas fueron quizá el comienzo de la imagen frágil de Hepburn.

No obstante, en la realidad era mucho más dura, dice su hijo. “Piénsalo. Fue la primera mujer, con Elizabeth Taylor, en ganar un millón de dólares, en un momento en que las mujeres no podían abrir una cuenta bancaria sin sus maridos. Pero ella podía luchar por lo suyo, gracias a la guerra, al ballet y a su madre”, recuerda Ferrer.

Con esto, en el documental se suceden las anécdotas de Hepburn, mostrando al espectador cómo la actriz supo controlar su vida profesional, aunque no tanto la personal. De hecho, Ferrer subraya que el secreto mejor guardado de su madre era su tristeza. Tras una infancia con un padre ausente, trató de encontrar ese cariño en otros hombres: se casó dos veces, con Mel Ferrer en 1954 y con Andrea Dotti en 1969. En ninguna de las relaciones Hepburn fue feliz.