“Renaceres”: la historia se escribe en verso y en 8K

El director Lucas Figueroa consiguió grabar las calles vacías de la España confinada y ahora da forma a sus documentos gracias a las voces de Alejandro Sanz o José Sacristán

Una imagen del documental "Renaceres"
Una imagen del documental "Renaceres"ImdbImdb

En la hora trágica que nos ha tocado vivir coyunturalmente, parece complicado escapar de lo inmediatamente pandémico. Incluso huyendo de las informaciones no esenciales, una vuelta por el parque más cercano a casa nos devuelve rápido la mirada hacia el abismo de la mascarilla. Por eso, el estreno de películas como “Renaceres” tiene más mérito que nunca. El envoltorio es fácil de resumir: voces célebres como las de Alejandro Sanz, Ester Expósito o Imanol Arias narran poemas desde el dolor o desde la esperanza sobre las calles vacías de una España sumida en el miedo al virus e inmersa en un casi inaudito Estado de Alarma.

El contenido, eso sí, va mucho más allá: “Tengo la oficina en el centro de Madrid. Cuando quedó decretado el confinamiento y fui a recoger mis cosas me di cuenta de la magnitud del vacío y de lo que estaba ocurriendo. Me dije que aquello tenía que quedar registrado de alguna forma”, explica el director Lucas Figueroa sobre el génesis de su filme. Y sigue: “Me preparé la documentación para ver hasta qué punto era posible y de inmediato surgió la necesidad del 8K (ulta-alta definición) para que las generaciones futuras puedan ser testigos de ello. Fui a la Policía Nacional y pregunté, suponiendo que se habían presentado cientos de solicitudes pero resultó que no, así que nos pusimos manos a la obra”.

Sobre el propio rodaje, que le ha llevado nueve meses en total y que tiene como gran aliciente lo fantasmagórico de las ciudades pero es también un mapa de recuerdos pictóricos de la España pandémica, Figueroa se sincera: “Me ponía a llorar todas las noches. Cuando estás filmando no te das apenas cuenta, porque estás más pendiente de si la cámara va bien, si está todo correcto a nivel técnico… pero cuando te pones a ver lo que había es cuando realmente eres consciente de la tragedia. Creo que haberlo tomado más como un servicio público que una expresión artística fue el motor para levantarnos todos los días y seguir. Fue duro”.

Si bien la película es intrínsecamente vírica, porque lo apabullante de las imágenes viene provocado por la COVID, Figueroa explica que la subjetividad objetiva que se aprecia en “Renaceres”, en la que no hay entrevistas ni juicios, es “totalmente intencional”. Según el realizador, “el filme no es sobre la pandemia, sino que va de una pregunta bastante más profunda y existencial que es qué somos como seres humanos y hacia dónde queremos ir, aprovechando la oportunidad de un hecho tan trascendental”. Y matiza expeditivo: “A mí no me interesa una visión periodística, sino una visión artística, con un cuestionamiento más cercano a la poesía que a la documentación al uso”.

La “cohesión artística” de la que habla Figueroa la consigue gracias a las voces de Imanol Arias, con el que había trabajado antes, Ester Expósito, José Sacristán, Blanca Portillo o Alejandro Sanz, “que no tardó ni 24 horas en sumarse al proyecto y mandarnos su grabación, aunque no me conociera de nada”, explica el director. Con sus narraciones, poemas en los que se ponen en la piel de enfermos, olvidados o que, simplemente, describen un estado de ánimo apático, el documental eleva la sencilla propuesta audiovisual hasta la categoría de poesía en movimiento que, de hecho, constituirá una exposición física en un futuro cercano. “Me gustaría que quien la vea se quedara con una sensación de paz, con preguntas que no tengan respuesta y con una digestión durante varios días. Me encantaría que la película propiciara una reflexión a través de sus silencios que el día a día vertiginoso no nos permite”, remata Figueroa.