Carlos Castaneda: escritor, chamán ¿y embaucador?

Se cumplen 95 años del nacimiento de una de las figuras más controvertidas y literarias de la historia, el autor de la maravillosa “Las enseñanzas de Don Juan”

El escritor peruano Carlos Castaneda, autor de "Las enseñanzas de Don Juan" y "Viaje a Ixtlán"
El escritor peruano Carlos Castaneda, autor de "Las enseñanzas de Don Juan" y "Viaje a Ixtlán"Archive

Como antropólogo, ejem, ya puede decirse que era un farsante. Pero como escritor, en el más grande sentido de la palabra, Carlos Castaneda culminó al menos un par de obras magistrales. «Las enseñanzas de Don Juan» y «Viaje a Ixtlán», la primera de ellas presentada como tesis doctoral, no solo eran espléndidas narraciones, sino que hicieron lo que muy pocos libros han conseguido desde entonces: influir en la sociedad, desafiar algunas concepciones sociales, iluminar zonas ocultas, en suma, atreverse con lo desconocido aunque no fuera más que el zaguán de la propia mente. Cierto es que Castaneda, de cuyo nacimiento se cumplen 95 años el 25 de diciembre de 2020, presentó sus trabajos como investigaciones antropológicas pero no pudo acreditar ni uno de sus hallazgos. La Universidad de California publicó la tesis y doctoró a Castaneda. La repercusión y el éxito fueron tales que se conformaron con eso. Pero tiempo después múltiples testimonios y biografías han desmontado a un personaje, el escritor peruano, que él solito hizo por desmontarse.

Pero antes, ¿qué importa que fuera en parte una invención si esa es la esencia de la literatura? Aún mejor si todo arranca de una gran mentira, de un intento de engañar al mundo con un supuesto trabajo científico. Castaneda tuvo contactos reales con los indios yaquis y su Don Juan seguramente era la destilación de varias personas y de unas cuantas leyendas. Pero las palabras del chamán son alucinantes: «Sigue el camino del corazón» y «conviértete en un hombre de conocimiento» son dos de las enseñanzas del indio. Aunque la primera es la más importante: estar callado. Los hongos mágicos, las raíces alucinógenas, el «humito» de Don Juan fertilizaron el suelo de los lisérgicos años sesenta. También, en buena medida, aportó dignidad a los pueblos indígenas.

Lo que siguió al éxito del libro fue una ópera bufa de Castaneda con su propia vida. No una farsa, como fue su presentación académica, sino una mala comedia. Con «Viaje a Ixtlán» obtuvo el estatus de profeta y también el de millonario. Inició una secta, el neonahualismo, basado en la tradición tolteca, en cuyo seno ocurrieron suicidios y muertes en extrañas circunstancias. Ejercía su poder despóticamente entre sus fieles. Según algunos testimonios, introdujo rituales sexuales y otras técnicas para dominar a sus súbditos sin necesidad, pues ya estaban predispuestos a adorarle como guía espiritual. Castaneda estuvo varios años huyendo de sucesivas amantes y pasó los últimos años de su vida inventándose constantemente su pasado hasta embarullarlo tanto que todo terminó confundiéndose entre el sueño, la mentira, la fantasía y la literatura.