“Rita”: comedia convencional con recado ★★★✩✩

MADRID, 20/01/2021.- Los actores Carlos Hipólito (i) y Mapi Sagaseta (d) actúan durante el pase gráfico de la obra Rita, escrita por Marta Buchaca y dirigida por Lautaro Perotti, este miércoles en el Teatro Fernán Gómez de Madrid. EFE/Fernando Alvarado
MADRID, 20/01/2021.- Los actores Carlos Hipólito (i) y Mapi Sagaseta (d) actúan durante el pase gráfico de la obra Rita, escrita por Marta Buchaca y dirigida por Lautaro Perotti, este miércoles en el Teatro Fernán Gómez de Madrid. EFE/Fernando AlvaradoFernando AlvaradoEFE

Obra: “Rita”. Autoría: Marta Buchaca. Dirección: Lautaro Perotti. Intérpretes: Carlos Hipólito y Mapi Sagaseta. Teatro Fernán Gómez (Madrid). Desde el 20 de enero hasta el 20 de febrero de 2021.

Después de participar en el reciente Macbeth del Centro Dramático Nacional, Carlos Hipólito y Mapi Sagaseta –pareja en la vida real- vuelven a subirse juntos a un escenario trabajando, en esta ocasión, con idéntico protagonismo y sin ningún otro actor más que los acompañe.

En esencia, Rita es la historia de dos hermanos, de personalidades muy diferentes, que deben afrontar el último tramo de la vida de su madre, enferma de Alzheimer en estado ya bastante avanzado. Con pericia y agilidad innegables en los diálogos, Marta Buchaca escribe una obra en la que falta un poquito más de solidez a la hora de perfilar los caracteres: hay acciones e ideas que no se corresponden de manera verosímil con el bagaje cultural y vital que se presupone a cada uno de los personajes. La función discurre por los cauces de la comedia comercial al uso; pero, en ese molde, la autora introduce un tema, como es el de la eutanasia, menos trillado que los habituales; y sabe dotarlo de cierta profundidad, aunque es verdad que el asunto podría haber dado más de sí –sobre todo en la parte final- sin que ello conllevase sacrificar el propósito comercial o el tono de comedia que tiene el espectáculo.

En la dirección, Lautaro Perotti da la frescura y el desenfado que a veces faltan en este tipo de productos y mueve con dinamismo a los actores por un espacio que, no obstante, resulta en su escenografía un poco tosco. Sagaseta cumple la difícil papeleta de no empalidecer en el tú a tú con un soberbio Hipólito que, incluso en una obra aparentemente ligera como esta, es capaz de llevarte en alguna escena de la risa a la conmiseración en cuestión de segundos.

Lo mejor: Sin esconder su vocación comercial, la función apunta a lugares más novedosos y de manera más moderna que otros productos similares.
Lo peor: La búsqueda de un desenlace excesiva e innecesariamente conciliador resta potencia al conflicto.