“Platée”: un viaje al barroco francés

El director de orquesta y clavicembalista estadounidense William Christie, que volvió al Liceu para ponerse a cargo de "Platée"
El director de orquesta y clavicembalista estadounidense William Christie, que volvió al Liceu para ponerse a cargo de "Platée"ÓSCAR ORTEGA / GRAN TEATRE DEL LICEU ÓSCAR ORTEGA / GRAN TEATRE DEL L

Obra de Rameau. Orquesta y Coro de Les Arts Florissants. Dirección musical: William Christie. Barcelona. 3-II-2021.

El director francés William Christie pudo viajar, con todo el ensemble de la Orquesta y Coro de Les Arts Florissants, hasta Barcelona para una única función en versión de concierto de esta divertida ópera cómica de Jean-Philippe Rameau. La obra llegaba por primera vez al Gran Teatro del Liceo tras nada menos que 274 años desde su estreno en Versalles y se trata de una composición con una gran preeminencia de fragmentos musicales a modo de danzas. Por ello fue denominada en su origen por el propio compositor como un «ballet bouffon», aunque posteriormente se fue consolidando como ópera cómica especialmente al ser el personaje principal, la fea ninfa acuática Platée, un tenor travestido. El trabajo de Christie al frente de la Orquesta de Les Arts Florissants fue uno de los máximos alicientes de la velada, con una dirección musical de gran precisión, muy trabajada y contrastada, pero que destacó por la excelencia en la expresividad y vitalidad de la recreación de la partitura gracias al cuidado conjunto barroco a pesar de una sonoridad un tanto limitada por unos instrumentos de época de escaso brillo y proyección, especialmente para una sala tan inmensa como la del coliseo barcelonés.Una partitura con abundantes pasajes de danza que resultó un excelente soporte para los cantantes en esta versión semi-escenificada que fue muy bien recibida por el público que llenaba la mitad del teatro como es preceptivo por la pandemia. Para el aspecto canoro el director contó con casi una decena de destacados cantantes de música barroca, algunos de los cuales se desdoblaron en varios personajes. Merece la pena destacar al tenor Marcel Beekman como una divertidísima y eficaz Platée, que hizo las delicias del público barcelonés al contar con un destacado instrumento junto a la elegante, vistosa y musical Jeanine De Bique como La Folie y la melodiosa soprano Emmanuelle de Negri como el Amor y Clarine. En el extenso reparto masculino sobresalió también el barítono Edwin Crossley-Mercer como Jupiter, el expresivo y alocado bajo-barítono Padraic Rowan en los papeles de Momus y Satyre y el resto del reparto con voces cuidadas pero algunas de corta proyección canora. Una fiesta del barroco francés muy estimulante de la que Christie y Beekman fueron protagonistas junto al ensemble musical con la guinda de una excelente y matizada participación del Coro de Les Arts Florissants sumadas a la fiesta con sus divertidas cacofonías como el croar de las ranas.