Crítica de “Anton, su amigo y la Revolución Rusa”: Dos niños contra el terror rojo ★★★☆☆

Un fotograma de "Anton, su amigo y la Revolución Rusa"
Un fotograma de "Anton, su amigo y la Revolución Rusa"ImdbImdb

Dirección: Zaza Urushadze. Guión: Dale Eisler, Zaza Urushadze, Vadym Yermolenko. Intérpretes: Natalia Ryumina, R. Adomaitis. Ucrania, 2019. Duración: 102 minutos. Drama.

Urushadze murió demasiado joven; en el fondo, casi siempre se es demasiado joven para morir. El autor de la celebrada «Mandarinas», candidata al Oscar en la categoría de mejor película en lengua no inglesa, narra en la que sería a la postre su última cinta la historia inspirada en hechos reales de dos niños, uno cristiano y otro judío, cuya amistad se cimenta tras la durísima, sangrienta Revolución Rusa y el desgarro de la Primera Guerra Mundial. Ucrania, 1918, un pequeño pueblo junto al Mar Negro habitado en gran parte por campesinos de origen alemán. Anton acaba de perder a su padre, asesinado por la «camarada» Dora («La ramera roja», la llaman, una tipa a la que no le tiembla el pulso cuando remata) y, solo un poco después, el hermano mayor del protagonista también cae bajo el fuego de los comunistas soviéticos.

Pero Anton es feliz junto a Jacob mientras todo se desmorona alrededor de ambos y la mala bestia llamada Trotski prepara un viaje a esas tierras, una oportunidad de la Resistencia para acabar con su vida. El infierno bolchevique en toda su violenta expresión. Duro y delicado, el filme, un largo flash back que rememora un ya anciano Jacob, combina elementos reales, terribles y dolorosos con otros más oníricos guiados por esa extraña poesía que anida aún en los menores (la fotografía en blanco y negro de unas nubes entre las que, con suerte, alguien puede vislumbrar a un familiar querido). Una navaja unió para siempre dos existencias aunque luego se separaron en bandos enfrentados. Pero la imagen del cielo siempre tendrá el poder de unirlos otra vez, aquí o más allá del horizonte.

Lo mejor

Combina muy bien la dureza de la historia con esa tierna relación que une a los dos niños

Lo peor

Que ratifica lo poco que valen las vidas de muchos seres humanos frente a la demencia de otros