Añoranzas en la Orquesta de la RTVE

La orquesta sinfónica de RTVE en una imagen de archivo
La orquesta sinfónica de RTVE en una imagen de archivo

Obras de Fauré. Sonia de Munck y Gabriel Bermúdez. Orquesta y Coro de la RTVE. Director: Françoise López Ferrer. Teatro Monumental, Madrid, 11-II-2021.

¡Qué mejor que un réquiem para recordar a un padre fallecido hace justo ocho años! Era la obra principal del programa de esta semana de la RTVE, al que acompañaba la «Pavana en fa sostenido menor Op.50». Así que, por todas las razones que explico a continuación, fue un concierto de recuerdos y añoranzas. A la de mi padre, se unía la de Jesús López Cobos, al ver a sus hijos compartiendo escenario, Lorenzo Ramos como director del Coro de la RTVE y Françoise López Ferrer como director del concierto. ¿Qué hubiera sentido Jesús? Lástima que no pudiera presenciarlo.

Seguro que Gabriel Bermúdez habrá recordado cuando hace años, aún estudiante de canto, acudía al Monumental como un aficionado más. Años más tarde vendrían las clases con Teresa Berganza en la escuela Reina Sofía. Seguro que a Teresa, que cumplirá años el mes que viene, le habría encantado asistir. En el recuerdo también el inolvidable «Requiem», de Fauré, que protagonizó Celibidache con la OCNE tras trece años de una ausencia propiciada por unos fuertes enfrentamientos entre orquesta y director. En fin... muchos, quizá demasiados recuerdos.

Probablemente sean los conciertos en el Monumental los que más cuiden las medidas contra el Covid: asientos para el público contrapeados en filas sucesivas además de dos butacas libres y dos ocupadas en la misma fila, libres las cinco primeras filas del patio de butaca, paneles transparentes rodeando a los dos solistas y todos los participantes, soprano y barítono incluidos, sin quitarse las mascarillas en momento alguno, ni siquiera al cantar. No cabe mayor seguridad.

En los tiempos actuales estamos acostumbrados a escuchar, llamémoslo así, «sucedáneos» de las partituras. Recientemente se han ofrecido zarzuelas en el teatro de Jovellanos con una cuerda reducida y el Real anuncia «Siegfried» con solo 87 atriles. En esta ocasión se anunciaba la versión de John Rutter de 1893. No tengo muy claro que fuera finalmente tal, ya que me pareció algo más ampliada instrumentalmente pero, en cualquier caso, una versión íntima y fiel a lo que el compositor declaró: «Todos mis conceptos religiosas los puse en mi Réquiem, que además está dominado de principio a fin por un sentimiento muy humano de fe en el descanso eterno».

Partitura que se aleja de las terroríficas de otros autores, que hasta pasa con pies de plomo por el «Dies irae», alcanza momentos mágicos como el «Pie Jesu» de la soprano y nos sumerge en recogimiento total en el final del «In paradisum». Lectura contenida, como debe ser, interiorizada y matizada de López Ferrer, de memoria las dos obras, con una voz preciosa de Sonia de Munck en su breve pero decisiva intervención del citado «Pie Jesu» y un muy buen decir de Gabriel Bermúdez en el «Hostias et preces» y el «Libera me». Excelente el trabajo del coro, tanto en el «Requiem» como en la «Pavana». Apenas una hora de música, pero con mucho para disfrutar y añorar.