Gustavo Dudamel: «En realidad, no me gusta Otello»

El maestro estrena el día 27 en el Teatro del Liceo su versión del clásico de Verdi con un reparto de lujo

Gustavo Dudamel, en el Liceu, durante la presentación de "Otello"
Gustavo Dudamel, en el Liceu, durante la presentación de "Otello"Miquel GonzálezMiquel González / Shooting

«Me siento un privilegiado, pero soy consciente de las dificultades que están sufriendo en la actualidad muchos privilegiados». De esta manera contestaba ayer el director Gustavo Dudamel cuando se le preguntaba por lo que supone para él volver a un escenario como el del Gran Teatre del Liceo de Barcelona. Será allí donde estrene el día 27 «Otello», de Giuseppe Verdi, una producción de Amélie Niermeyer que cuenta con las voces de Gregory Kunde, Carlos Álvarez y Krassimira Stoyanova en los papeles de Otello, Jago y Desdémona, respectivamente, además de la participación de la orquesta del coliseo barcelonés. La producción fue estrenada en Múnich en 2018.

«Es un inmenso honor y un placer poder estar en este hermosísimo y emblemático teatro. Poder hacer por primera vez esta ópera en España con un reparto que se puede calificar como maravilloso y legendario marca mi vida musical», explicó ayer emocionado Dudamel. Para el maestro venezolano, que hace unos días se alzó con el Grammy a la mejor interpretación orquestal por el álbum de sinfonía de Charles Ives, un estreno como el del que va a vivir el Liceo llega en un momento en el que la sociedad debe rehacerse tras la crisis sanitaria que se está viviendo en la actualidad. «El arte forma parte de la recuperación del espíritu de la sociedad», apuntó, para añadir que «este ha sido un año muy difícil en lo profesional, lo artístico y lo personal. Recuperarnos del impacto que todo esto ha causado llevará su tiempo. Lo que vivimos aquí, en el Liceo, es un oasis. Poder hacer música mientras en otros sitios no se puede es maravilloso». Por eso recordó, como ejemplo, lo que sucede en Estados Unidos, concretamente en Los Ángeles, «donde se ha cerrado la temporada entera, aunque se mantiene la conexión con el público». Pese a todo, el hecho de que se pueda volver a los escenarios está provocando una sensación curiosa y fascinante porque «estamos viviendo ahora un renacer del arte».

¿Y qué hay del personaje convertido en legendario por Shakespeare y que Verdi enriqueció con su música? Ante la sorpresa de todos los asistentes a la rueda de Prensa, Dudamel reconoció que odia «Otello», aunque concretó que se se refería al personaje, no a la partitura del gran compositor italiano, aclarando que «pilotar una nave como esta es un privilegio y un honor».

Respecto a la puesta en escena, Amélie Niermeyer dio algunos detalles, explicando que lo que se narra es «la historia de una persona que vuelve de la guerra traumatizada, que ha perdido la confianza». Toda la acción se desarrolla sobre un espacio cerrado, «en una habitación que se ve en blanco y negro». La parte de la sala en blanco está vinculada con la falsa esperanza de que el amor todavía puede funcionar y que Otello puede confiar en Desdémona de nuevo. Por otra parte, la parte negra «es donde el personaje pasa más tiempo, cada vez más atrapado en sus temores, sus celos, cada vez más dentro de un túnel».

Tremenda maldad

El reparto de este «Otello» también habló. Gregory Kunde admitió que Dudamel «tiene unas ideas fantásticas, con lo que me hace ser más malo como Otello». El caso de este tenor es insólito porque en 2015 también interpretó a Otello, aunque en aquella ocasión a partir de la versión de Rossini. «Debo ser uno de los pocos que ha cantado en un mismo escenario las dos versiones de un mismo personaje», señaló.

Por su parte, el barítono malagueño Carlos Álvarez bromeó con el hecho de que «bajo esta bonhomía, lo que en realidad se esconde es una una maldad tremenda». Yago poco tiene que ver con la personalidad de Álvarez, que trata de contrarrestar eso de la siguiente manera: «Todos los días, para compensar la capacidad de producirles el mal que les hago encima del escenario a mis compañeros, les doy besos y abrazos». El cantante cree que «Otello» sirve como buen ejemplo de lo que es «el comportamiento humano. Con esta obra podemos aprender sobre las actitudes de los seres humanos. La ópera puede hacer crítica social». La producción es la primera ópera escénica dirigida por el maestro Dudamel en España.