“Música y mal”: Ética y estética, a guantazos ★★★✰✰

Lola Blasco y Alexis Delgado Búrdalo sobre el escenario del Fernán Gómez
Lola Blasco y Alexis Delgado Búrdalo sobre el escenario del Fernán GómezGonzalo Pérez MataLa Razón

Autora: Lola Blasco. Directoras: Papa Gamboa y Lola Blasco. Intérpretes: Lola Blasco y Alexis Delgado Búrdalo. Teatro Fernán Gómez (Sala Jardiel Poncela), Madrid. Hasta el 11 de abril.

“Ni la belleza más sublime te salva del daño; ni la apreciación de esa belleza te hace menos miserable”. En torno a este pensamiento, que se expresa así, literalmente, en el escenario, se articula este extraño e inteligente monólogo de Lola Blasco, protagonizado por ella misma –con el acompañamiento al piano de Alexis Delgado Búrdalo–, que reflexiona sobre la irresoluble conciliación entre ética y estética.

Las circunstancias en que fueron compuestas, interpretadas o simplemente reproducidas y admiradas algunas grandes obras de la historia de la música –firmadas por Wagner, Gesualdo, Strauss, Johann Bach, Schubert, Schumann, Debussy, Schulhoff, Webern o Messiaen– son el pretexto perfecto para colocar al espectador en ese incómodo lugar desde el cual se puede ver con claridad que Platón no estaba en lo cierto, y que, hoy en día, atendiendo a la propia historia de la civilización, sería de ilusos, por no decir de auténticos idiotas, seguir pensando que belleza y bondad son conceptos equiparables.

Con especial atención a la influencia de la música del Romanticismo en algunos conocidos dirigentes del partido nazi, Blasco viene a evidenciar que la excelsitud artística y la nobleza humana no siempre caminan juntas, y que la dedicación a lo estético puede ser incluso una huida para no afrontar lo ético, algo que está planteado con calidad literaria y teatral, por ejemplo, en el capítulo que dedica a Strauss. Lástima que, en el conjunto de su propuesta, haya una excesiva intelectualización del asunto que quiere abordar, porque eso hace que la atención del espectador, inevitablemente, se vaya en algunos momentos a otros lugares más confortables y alejados de la sala en la que está viendo la obra.

Lo mejor

El tema de fondo es sustancioso y, teatralmente, muy original.

Lo peor

El empeño de los autores, en los últimos tiempos, por interpretar sus propias obras.