“Historia de un jabalí o Algo de Ricardo”: Mi reino por un papel ★★★★☆

"Historia de un jabalí o Algo de Ricardo" estará en La Abadía hasta el domingo
"Historia de un jabalí o Algo de Ricardo" estará en La Abadía hasta el domingo. Teatro de la Abadía

Autor y director: Gabriel Calderón. Intérprete: Joan Carreras. Teatro de La Abadía, Madrid. Hasta el 25 de abril.

Avalada por la crítica de Cataluña tras su estreno en la última edición del festival Temporada Alta, ha llegado a la cartelera madrileña esta curiosa e inteligente función del uruguayo Gabriel Calderón que ya fue estrenada con éxito en su país en 2013. “Historia de un jabalí o Algo de Ricardo” –título desconcertante que deja de serlo una vez que se ha visto el espectáculo– es un monólogo, muy bien interpretado por Joan Carreras, sobre un actor secundario al que se le presenta la gran oportunidad de su carrara: interpretar a Ricardo III, el malvado rey de la tragedia homónima de William Shakespeare.

Aunque el armazón dramatúrgico de la obra no es demasiado sólido –no se entiende muy bien dónde está el personaje ni cuál es la naturaleza de la relación que establece con el público–, Calderón logra colocar sobre él, de forma brillante, una certera analogía entre la evolución de la trama en el texto original de Shakespeare, con todas las intrigas que protagoniza Ricardo para conseguir el poder, y la evolución de ese otro personaje, que es el actor que ha de interpretar a Ricardo, en su ladina relación con el resto de la compañía con la que está trabajando.

De este modo, el espectáculo se va desarrollando de principio a fin como un homenaje, y a la vez como una mordaz crítica, al mundo del teatro en general y al oficio del actor en particular; pero la gran originalidad es ver cómo ese homenaje se apoya a la perfección, y sin dificultad, en el universo creativo de Shakespeare y, a veces, en el propio contexto histórico en el que el Bardo hubo de escribir e interpretar sus obras.

Lo mejor

La obra muestra de un modo diferente y cercano las mismas bajezas y noblezas humanas que tanto abordaron los clásicos.

Lo peor

La dificultad del espectador para situar en un marco espacial y temporal concreto lo que está viendo en el escenario