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Crítica de “Yalda, la noche del perdón”: cuando la ley es un plató ★★★☆☆

Un fotograma de "Yalda, la noche del perdón"
Un fotograma de "Yalda, la noche del perdón" FOTO: Imdb Imdb

Dirección y guión: Massoud Bakhshi. Intérpretes: Sadaf Asgari, Behnaz Jafari, Arman Darvish, Forough Ghajabagli, Fereshteh Hosseini. Irán, 2019. Duración: 89 minutos. Drama.

El programa existe. Existía, aunque ciertos puntos los cambió el director para su película, porque después de estrenarse el filme de Bakhshi en Irán, su país, fue borrado de la parrilla. No debería, sin embargo, resultarnos tan deleznable: entre un «reality show» donde se busca el perdón popular para una persona que ha cometido un delito y otro que realiza un juicio mediático y erige al medio y su protagonista como los únicos portavoces de la verdad absoluta, probablemente no haya demasiada distancia. En la obsesión por los picos de audiencia, por «llenar horas» escándalo tras escándalo y a costa de lo que sea, flota casi siempre un leve hedor a inmoralidad, aunque unos disfracen la historia bajo el derecho religioso y otros, de un objetivo «periodismo». Maryam, de 22 años, es condenada a la horca tras asesinar parece que accidentalmente a su marido, Nasser, de 65, con quien contrajo matrimonio... «temporal». O sea, una unión que permite en esa parte del mundo a los hombres casarse por un período de tiempo predeterminado, tener relaciones íntimas con sus esposas y luego dejarlas sin consecuencias. Tremendo. Maryam se debe enfrentar en el plató a Mona, la hija de Nasser y la única persona capaz de salvarla. Diferencias de clases, machismo y una cámara capaz de registrar lo que sea mientras lluevan millones de SMS y existan patrocinadores para abonar las cuentas... Una durísima película (aunque su deriva melodramática le reste fuerza al conjunto) que, sin embargo, podría haber llevado su propuesta mucho más lejos en todos los aspectos que disecciona. Bien lo sabemos nosotros.