El esplendor artístico italiano se reúne en la Arena de Verona para el próximo festival de ópera

La 98ª edición estará marcada por una gran innovación: bajo colaboración con grandes instituciones culturales del país, la escenografía combinará tecnología, historia y arte

Imagen de la representación de "Aída", en el Festival de Verona de 2018
Imagen de la representación de "Aída", en el Festival de Verona de 2018Arena Opera Festival

La grandeza de Italia reunida en un solo escenario. Un paisaje, además, excepcional, pues será el de la Arena de Verona. En el icónico recinto se ha presentado esta mañana la 98ª edición del Festival de Ópera, que abarcará unas extraordinarias producciones que contarán con la colaboración de grandes museos y centros culturales del país. Dejando a un lado los históricos e imponentes escenarios arquitectónicos que, hasta ahora, han caracterizado al festival, en esta nueva edición se pretende reflejar el renacer de la cultura italiana, que ha permanecido con sus puertas cerradas más tiempo que la española.

Bajo el patrocinio del Ministerio de Cultura, la Fundación Arena di Verona ha anunciado que la próxima edición se basará en una idea revolucionaria en sí misma. El grandioso teatro se convertirá en embajador de la cultura y la belleza italiana, combinando la magia de lo tradicional que conlleva un festival de ópera con los avances de la tecnología. Con esto, en 400 metros cuadrados de “ledwall”, cada institución cultural tendrá una contribución específica dentro de la dramaturgia de una obra, aportando elementos de escenografía que les caracterizan.

Las instituciones que han colaborado son la Biblioteca Apostólica Vaticana, Museo Fellini de el Ayuntamiento de Rimini, la Fundación Alinari para la Fotografía, la Galleria degli Uffizi, el Museo de Arte Chino y Etnográfico de Parma, el Museo Nacional de Cine de Turín, el Museo Egipcio de Turín, el Museo Nacional del Judaísmo Italiano y la Shoah de Ferrara, el Parque Arqueológico de Pompeya, Valle del Parque Arqueológico y Paisajístico de los Templos y Sitio Arqueológico de Paestum.

“Las exigencias impuestas por la pandemia sobre la forma de hacer entretenimiento fueron vistas como una oportunidad importante que se debe aprovechar”, explicó ayer durante una rueda de Prensa Cecilia Gasdia, superintendente y directora artística de la Fundación Arena di Verona . «Considerando las instalaciones arenianas ‘tradicionales’, imponentes y predominantemente arquitectónicas, vimos que las reuniones habrían sido inevitables. Después de evaluar cuidadosamente las posibles opciones y los tiempos de producción disponibles, hemos lanzado una línea completamente diferente y ciertamente inesperada, dando luz a nuestros trabajadores, nuestro talento e ingenio, las habilidades que siempre hemos cultivado, para llevar a cabo un trabajo creativo de todos, una experiencia que tiene precedentes en otros lugares, incluso en el teatro, pero inédita en Italia: dar a luz oficialmente en nuestra Arena ya es en sí mismo un desafío apasionante”.

De esta manera, el anfiteatro veronés da un paso más allá en su ambición artística y pretende reunir ópera, historia y tecnología: los icónicos e imponentes escenarios que cada año se montan en la Arena, este año será de manera tecnológica. Una nueva narrativa para la que se están ultimando los últimos acuerdos. No obstante, ya hay varios aspectos firmados. Por ejemplo, los Museos Vaticanos, la Biblioteca Vaticana y el Parque Arqueológico y Paisajístico del Valle de los Templos trazarán un contexto visual que narre, en el díptico de la apertura, la cultura y la tradición popular siciliana que caracteriza a la obra “Cavalleria rusticana”. Por su parte, para “Pagliacci” habrá sugerencias de Fellini por parte del Museo del Cine de Turín y el Ayuntamiento de Rímini.

Para “Aida”, por su parte, la Fundación Arena de Verona ha identificado a su socio narrativo ideal en el Museo Egipcio de Turín, cuyas extraordinarias colecciones, entre las más importantes del mundo, actuarán como elemento característico en la dialéctica entre las piedras romanas de la Arena y la iconografía egipcia. Para “Nabucco”, la colaboración vendrá del Museo Nacinal del Judaísmo Italiano y la Shoah de Ferrara, con el objetivo de narrar la historia del judaísmo italiano hasta 1940. En cuanto a “Turandot”, será resultado del diálogo con el Museo de Arte Chino y Etnográfico de Parma. Por otro lado, “La Traviata”, obra maestra de Verdi, será, quizá, la exhibición capital de esta temporada del festival de ópera, y se interpretará de la mano de la gran colección de la Galleria degli Uffizi de Florencia.

“Es un gran día”, afirmó ayer Federico Sboarina, alcalde de Verona y presidente de la Fundación Arena, durante una rueda de Prensa para la presentación del festival. “Cuando empezamos a trabajar en este Festival, no solo no existía la posibilidad de un aforo especial -ya hay confirmados, solo desde Italia, 6.000 asistentes-, nuestro primer objetivo, sino que tampoco existía la posibilidad de realizar espectáculos. Hoy os presentamos el otro gran objetivo conseguido: colaboraciones de prestigio con grandes realidades culturales nacionales y más allá”.

Por su parte, Gasdia añade que “inventar un nuevo modelo de producción que sea verdaderamente colectivo no fue particularmente difícil. Hay un equipo de la Arena que durante varias décadas se ha ocupado de la reordenación de los espectáculos históricos, respetando su contenido original y al mismo tiempo manteniéndolos frescos y vivos a lo largo de los años”.