Libros

La edición como género literario

Roberto Calasso fue la única persona que simultaneó una carrera de escritor y una carrera de editor a altísimo nivel

El escritor y editor italiano Roberto Calasso
El escritor y editor italiano Roberto Calasso. Efe

Sobre Roberto Calasso (...) resulta obvio para sus colegas y los observadores del ámbito editorial que se trata de un personaje excepcional. Se trata de la única persona, que yo sepa, que simultanea una carrera de escritor y una carrera de editor a altísimo nivel.

No son pocos los editores que escriben, en general sobre el tema editorial o bien sus memorias, en general hacia el final de sus carreras. Por ejemplo, esto en Francia es un «hobby» nacional, pero también en España tenemos ejemplos valiosos, como los de Carlos Barral, en primer lugar, Jaime Salinas (que desdichadamente terminaron al iniciar su andadura editorial), Josep Maria Castellet o Esther Tusquets, entre otros. También se publican ocasionalmente novelas de editores, con resultados estadísticamente discretos. El caso del Calasso escritor es radicalmente distinto. Aparte de sus ensayos literarios, siempre sagaces, se ha embarcado, con una curiosidad y una cultura omnívoras, en un proyecto ambiciosísimo, en el que, naturalmente, se desbordan los cruces de géneros literarios. En él aborda las mitologías del Mediterráneo grecorromano en «Las bodas de Cadmo y Harmonía», de la India de los Vedas y de las grandes epopeyas en «Ka», la obra de Kafka en «K.», «iluminada por su propia luz», en palabras de Calasso, recapitula el arte y la cultura europea en el siglo XVIII en El rosa Tiépolo, y culmina, muy provisionalmente, esta empresa gigantesca en «La Folie Baudelaire». Una empresa iniciada en «La ruina de Kasch», con Talleyrand como maestro de ceremonias.

Un mínimo resumen de la historia de Adelphi, una editorial en sus inicios en los primeros años 60 del siglo XX, y con vocación decididamente inactual y que se ha convertido en ese trayecto de casi 50 años, en una editorial no menos decididamente central en el ámbito de la cultura y la literatura de nuestro tiempo.

Solo algunas pinceladas. Su atención a la literatura mitteleuropea, al pensamiento y literatura orientales, la estrepitosa acumulación de Premios Nobel, las operaciones de amplia envergadura como la publicación de obras completas, que empezó con Nietzsche, y luego se está aplicando a Nabokov, Bruce Chatwin, Oliver Sacks o, en el ámbito de la lengua española, Borges y desde hace poco Roberto Bolaño. Y uno de los casos más intrigantes es cómo conseguir que se conviertan en «best-sellers» literarios obras que no lo han sido en su país de origen como Patrick McGrath o Mordecai Richler, o milagrosas resurrecciones como las de Sándor Márai o Georges Simenon: cada título que publica de este autor, que en la mayoría de países siguen un curso comercial y literario rutinario, en Italia se encaraman automáticamente a la lista de bestsellers.

Tantos y tan repetidos éxitos, a menudo inactuales para repetir el mantra fundacional, provocan las inevitables envidias, desasosiegos e intento de operaciones punitivas. Así, los pocos novelistas italianos que lanza Adelphi son objeto del deseo desaforado de los grandes grupos con la fuga correspondiente ante ofertas imposibles de rechazar. Y con un corolario casi matemático: todas las ofertas son empresarialmente inviables, corresponden a un deseo invencible de adornarse con plumas ajenas. No en vano tales operaciones son una variante del dumping, es decir, según el Diccionario de la Real Academia Española, una «práctica comercial de vender a precios inferiores al costo, para adueñarse del mercado, con grave perjuicio de éste».

Y, ya instalándonos en el Calasso escritor que reflexiona sobre la edición, ha publicado un volumen que reúne cien contraportadas de libros de Adelphi, con el título «Cien cartas a un desconocido»: un ejemplo convincente de la tesis central de un breve ensayo titulado, de forma quizá desafiante, «La edición como género literario».

  • Texto escrito para el Fórum Atlántida. Barcelona, 2009