Literatura

Libros de la semana: del apasionante thriller de Juan Ramón Lucas a las últimas barbaridades de Stalin

Entre las novedades editoriales también destaca la publicación de los “Cuentos completos” de Gustave Flaubert o la nueva novela de Lola Mascarell

Juan Ramón Lucas, que indaga en las redes de captación islamista en "Agua de luna"
Juan Ramón Lucas, que indaga en las redes de captación islamista en "Agua de luna" FOTO: Jesús G. Feria La Razon

“Agua de luna”: Juan Ramón Lucas, entre el cielo y el infierno

★★★★☆
Por Sergi Sol
Una chica de 16 años era salvajemente agredida la Noche de la Castañada tras abandonar una discoteca en un polígono de Igualada. Los criminales que se deshicieron de ella como un despojo, tal vez creyéndola muerta, la contactaron a través de una red social. El poder de estas es abrumador. Y su uso, a merced de cualquiera, es una eficaz herramienta de propaganda y captación.
Esa es la trama que desarrolla el periodista Juan Ramón Lucas en «Agua de luna», una novela vibrante que nos introduce en el yihadismo con una doble virtud. Primero, se lee en un santiamén. A menudo se lleva el tostón de la prosa barroca, pero Lucas exhibe la profesión de periodista para ejecutar casi 400 páginas de una solvente narrativa. Segundo, nos acerca magistralmente a un mundo que parece una remota lejanía. Pero tan accesible, a través de las redes, como si fuera el rellano de nuestro piso. El de la matanza de Atocha y de la Rambla de Barcelona. Los gigantes tecnológicos californianos amenazan la democracia con su monopolio universal de la información y del prójimo. Pero, además, y ahí se gesta «Agua de luna», permiten perpetrar las peores fechorías engatusando a propios y extraños. Por mucho que la Unión Europea sancione a los gigantes americanos, no asoma posibilidad alguna de reglamentar el pérfido uso de las redes. Lo que las convierte –más allá de sus indiscutibles beneficios– en una amenaza global.
Lucas toma como protagonista a Greta, hija de un popular actor y de una televisiva presentadora de informativos y recurre a parajes (Asturias) que el presentador de «La Brújula» conoce al dedillo. La trama y un buen guión nos mantienen en vilo hasta hacernos creer que la protagonista es captada por la peor expresión del salafismo para de súbito emerger como una heroína.

Un abismo tecnológico

Gracias a sus conocimientos informáticos –un abismo tecnológico entre nuestros padres y nuestros hijos– al servicio del bien, Lucas revierte el potencial uso maligno de las redes en una apasionada joven para implosionar la máquina de propaganda y captación del Estado Islámico (ISIS) que siembra el terror en el Califato de Siria e Irak.
Greta, aspirante a actriz, obra el papel de su vida en el seno del monstruo, en Siria, engañando a sus progenitores, que lloran su muerte. Un sacrificio de leyenda que se lleva por delante su propia vida y la de sus padres y que cobra visos de veracidad en el ardiente y intrépido relato de un Lucas que nos deja boquiabiertos con un final tan épico como estremecedor.
Lo mejor
Que se lee a placer e incluso acabamos pensando en si habrá una segunda entrega
Lo peor
Podría decirse que el inicio es algo desconcertante, pero sin duda va de menos a más

“Cuentos completos”: un colosal, inédito y más perfecto que nunca Flaubert

★★★★★
Por Toni Montesinos
A las puertas de que este 12 de diciembre se conmemoren los 200 años del nacimiento de Flaubert, aparece esta edición de Mauro Armiño en el enésimo hito de su carrera como traductor. Tenemos, así, al autor de «Madame Bovary» y otras novelas a las que se dedicó obsesivamente a la busca de la perfección expresiva, en su narrativa corta completa. De esta sobresale «Tres cuentos», aparecido en 1877, tres años antes de su muerte y compuesto por «Herodías», «La leyenda de san Julián el Hospitalario» y «Un corazón simple»; un trío de relatos que, pese a su brevedad, representan para él un esfuerzo mayúsculo, a veces con jornadas de escritura que podían llegar a las dieciséis horas diarias: «Aproximadamente tres meses de estudio y recopilación de datos, y otros tres meses de redacción», explica Armiño en la extensa introducción.
Ese libro revitaliza a un Flaubert desconcertado por avatares personales y editoriales, por la sensación de haber fracasado artísticamente, y con él vuelve a tener fe en la literatura. En el volumen lo vemos en ejercicios juveniles, como «Bibliomanía», publicado en una revista de Ruan en 1836, con quince años pero ya sintiéndose escritor; un relato este que empieza diciendo «En una calle de Barcelona…» y donde se aprecia una precoz calidad lingüística que solo hará que irse superando con otras historias de indudable interés como los póstumos «Smar», «La novia y la tumba» o «Borracho y muerto».
Lo mejor
Por primera vez ven la luz en español muchos textos desconocidos aún de Flaubert
Lo peor
Nada, la excelencia del traductor y la magnitud del autor merecen un reconocimiento

“Metropol”: en la URSS de Stalin, quien no traiciona y delata, muere

★★★★★
Por Sagrario Fernández-Prieto
Durante los años treinta, Europa fue un terreno fértil para dictaduras. Fascismo, nacionalsocialismo y comunismo extendieron sus garras utilizando los mismos métodos: propaganda, opresión y corrupción. La URSS se convirtió en un referente para jóvenes que buscaron allí un paraíso. En este magnífico libro, Ruge sigue la aventura de tres del Komintern que viajan por territorio soviético para informar en sus países de origen, Inglaterra y Alemania, de los logros del Partido. Paulatinamente, van descubriendo la violencia del régimen, los juicios públicos y manipulados a los disidentes o a los sospechosos de serlo. El miedo a ser denunciado por cualquier nimiedad se fomentaba con tal eficacia que cualquiera podía acusar a alguien para librarse de la cárcel o de la muerte durante un tiempo. Porque ser sospechoso era la antesala de la muerte y en la URSS de Stalin todos lo eran.
La narración da saltos en el tiempo, por ejemplo, cuando Rude utiliza la información de sus abuelos rusos que estuvieron encarcelados 477 días en el célebre Hotel Metropol, donde se confinaba a los acusados antes de que cayera sobre ellos una sentencia. Allí también estuvieron dos trabajadores de la OMS acusados de «violar las líneas del Partido». Las noches se convirtieron en un escenario dantesco de conversaciones sigilosas y puertas que se abrían y cerraban con temor para dar paso a diálogos con personajes como el escritor judío alemán Lion Feuchtwanger.

Lealtad y traición

La lectura es apasionante por los registros, la descripción de tipos y la introspección de los protagonistas que se ven enfrentados a conflictos de complejidad, como la lealtad a la familia y los amigos, un sentimiento con el que todos crecemos. Pero durante el estalinismo, la lealtad tenía un objetivo: el Partido, representado en Stalin. No importaba a quién tuvieran que delatar, lo acabarían haciendo, a quien ellos quisieran. El libro es una visión lúcida de la época y un recuerdo del dolor que se extendió. por todo el mundo.
Lo mejor
El reflejo de una época, tan bien plasmado que el lector «entra» en la piel de los protagonistas
Lo peor
Nada, está bien documentado y los momentos de tensión e intriga son un aliciente más

“Nosotras ya no estaremos”: aquella casa de la infancia que marcó nuestras vidas

★★★★☆
Por Lola Mascarell
El verano ha sido siempre una estación ligada a un ámbito literario de lúdica felicidad y luminoso gozo de vivir. Este período supone un alto en la cotidianidad que propicia el replanteamiento de actitudes vitales y la revisión de íntimas expectativas. Es lo que encontramos en «Nosotras ya no estaremos», la reciente novela de la poeta Lola Mascarell (Valencia, 1979), una historia de afectivas reminiscencias familiares teñidas de un nostálgico lirismo.
La protagonista acaba de estabilizar su situación profesional obteniendo una plaza de docente, a la vez que, desde ese acomodo personal, se entera de que sale a la venta la casa donde transcurrió durante la temporada estival parte de su niñez. Se instala en esa vivienda preparando una transacción comercial que en realidad no desea, intuyendo que ahí está, en la rememorada infancia, la clave de su actual personalidad. Se suceden así los recuerdos de los veraneos en aquella casa, cobrando estos un valor iniciático en la formación del temperamento y la percepción de la realidad. A través de la memoria asistimos a un ejercicio introspectivo sobre el aprendizaje de la vida: «Uno nunca sabe la cantidad de cosas que aprende sin darse cuenta. Tampoco las cosas que le han de dejar huella y las que no. Ni la consistencia que tendrán en su imaginación. Ni la planta que ocuparán en el profundo edificio del subconsciente». A modo de catarsis con tono autorreferencial se desarrolla un emotivo relato de secretos familiares, entrañables anécdotas y significativas evocaciones.
Lo mejor
La sensible sencillez que la escritora vuelca en una prosa de lírico realismo
Lo peor
Poco especialmente destacable dada la cuidada estructura estilística de la novela