Cine

De Agata Lys o Nadiuska a Bárbara Rey: qué pasó con los iconos del destape en España

Bibiana Fernández, “La Cantudo”, Alicia Tomás... son algunas otras de las figuras que arrasaron con su talento y sus desnudos en el cine que surgió tras el franquismo

Una imagen de la hermosa Ágata Lys
Una imagen de la hermosa Ágata Lys FOTO: Archivo Archivo

Tras la muerte de Franco en 1975, la libertad de expresión vivió su época de mayor esplendor. El alcohol, los colores, lo erótico y el descaro comenzaron a circular por la sociedad española tras verse despojada, por fin, de una censura que había aminorado al talento, al disfrute y a la cultura hasta límites inaceptables. Durante la segunda mitad de la década de los 70 y en los años 80, en España hubo un despertar creativo y, ante todo, sexual, de tal manera que nacieron numerosas películas a las que se les denominó como cine de destape.

Este género cinematográfico constituyó un cambio de paradigma en nuestra sociedad. Las películas comenzaban a mostrar desnudos, sin cortes ni tapujos, mayoritariamente femeninos, de tal manera que los prejuicios impuestos durante el franquismo se eliminaron por completo. Un movimiento cultural sin precedentes donde destacaron películas como “La trastienda” (1976), de Jorge Grau, “El liguero mágico” (1980), de Mariano Ozores, o “Los bingueros” (1979), también de este último cineasta.

Si bien destacaron figuras masculinas como Andrés Pajares, Fernando Esteso, Antonio Ozores, José Sacristán y José Luis López Vázquez, el sello inmortal en esta revolución cinematográfica fueron las mujeres que la protagonizaron. Numerosas actrices españolas o extranjeras se desnudaron ante los ojos de los espectadores, ofreciendo una mezcla entre talento y excitación, digna de quien es partícipe de una revolución de esta talla.

Carteles de películas interpretadas por Nadiuska
Carteles de películas interpretadas por Nadiuska FOTO: La Razón

Lo de Nadiuska, hermosa voraz, más que musa una reina del destape, comenzó con «Lo verde empieza en los Pirineos» cuando lo verde ya era también cosa nuestra. Alemana, la casaron con un pobre tipo que ni la conocía para que obtuviera la nacionalidad española. Llegó a tener hasta tres películas a la vez en la Gran Vía madrileña, y bajo esas mismas luces de neón empezó su carrera de vagabunda, mendiga y loca.

Pedía y dormía en las aceras de sus éxitos. A finales de los 90, después de haber ganado un dineral, a la emperatriz de los labios sensuales y el busto más al gusto de los españoles le diagnosticaron trastornos psíquicos. Hoy reside en un centro asistencial de Ciempozuelos como un juguete roto que no recuerda quién o qué la rompió.

También Bibiana Fernández hizo estallar al público con su perfil de mujer todoterreno: fue “vedette”, presentadora, cantante y actríz. Nació en Tánger en 1954 y aún hoy continúa arrasando entre el público español: recientemente ha estado de gira, junto a Alaska y Mario Vaquerizo, en la obra teatral “La última Tourné”.

Bárbara Rey también sigue a pie del cañón: esta semana ha sido noticia por la petición para que comparezca en el Senado por su supuesta relación con Don Juan Carlos. Cerca de cumplir 72 años, la murciana trabajó con Luis García Berlanga y fue pionera con la historia de amor lésbico “Me siento extraña” (1977), que arrasó en el destape. Hoy sigue siendo carne de la prensa del corazón, ahora por su presunta relación con Bigote Arrocet.

Bárbara Rey
Bárbara Rey FOTO: archivo

Si bien todas las mujeres fueron ídolos e iconos sexuales, Susana Estrada fue la única considerada clave en este sentido durante la Transición. Fue gracias a una foto histórica, en la que el 14 de febrero de 1978, la actriz asturiana recogió un premio de manos de Enrique Tierno Galván enseñando un pecho. Fue musa de “Interviú” y protagonizó cintas como “Pepito Piscinas” o “El maravilloso mundo del sexo”.

Tierno Galván y Susana Estrada
Tierno Galván y Susana Estrada FOTO: Marisa Flórez

Especial mención merece, asimismo, María José Cantudo, pionera al protagonizar el primer desnudo femenino integral del cine español. “La Cantudo” (Jaén, 1951), pasó a la historia gracias a “La trastienda”, así como también trabajó bastante el género del terror, como en “El huerto del francés” (1978). Recientemente, la intérprete ha aparecido en “Cuéntame como pasó”, “La que se avecina”, así como en programas televisivos del corazón.

La Cantudo hizo también «Las delicias de los verdes años» y «La amante viciosa». Luego pasó a la revista y al teatro apoyada por el productor Enrique Cornejo, que también apostó mucho para liberar del destape a Sara Mora y Rosa Valenty. Un gran benefactor, Cornejo. Hoy la Cantudo se dedica a las antigüedades: es experta, puede tirarse una hora hablando de un bargueño Luis XVI o de la diferencia entre la cerámica asiática y los botijos de Talavera.

Cantudo y Manolo Otero se casaron en 1973 y se separaron en 1979
Cantudo y Manolo Otero se casaron en 1973 y se separaron en 1979

Josele Román, Amparo Muñoz, Paca Gabaldón, Ágata Lys o Alicia Tomás son otras de las múltiples mujeres que fueron sujetos -y, para muchos, objetos-, del destape español. Tal fue la intensidad del género y la presión que sufrían, ante todo, estas mujeres, que la mayoría de estas artistas se vieron afectadas por la fama: a Amparo Muñoz la destruyó la adicción, Nadiuska cayó arruinada, desahuciada y en un psiquiátrico, y la holandesa Sylvia Kristel murió joven, tras ser fumadora compulsiva, alcohólica y víctima de la droga.

Rosa Valenty hizo destape con Ozores y Masó, café teatro (Pemán decía que no daban café ni teatro) y fue vedette en «Por la calle de Alcalá». Contaba que lo pasaba fatal desnudándose, que Juanito Navarro era un aprovechón que metía la lengua hasta el paladar y que lo peor fue besar a una alumna (hacía de profesora) de la que supuestamente estaba enamorada. Ha sido y es relaciones públicas de un bingo y en el 2017 tuvo una posibilidad de resurrección con la revista «Un chico de teatro», pero ahí se quedó la cosa.

Sara Mora, una belleza de fuego, hizo «Las alegres vampiras de Vögel», «La insólita y gloriosa hazaña del cipote de Archidona» o «La frígida y la viciosa». Luego, cine de terror. Más tarde, sketches con Pedro Ruiz en la tele, portadas de Interviú, series de televisión y breves papeles en el cine. Hoy está desaparecida.

Hablando de bellezas incendiarias, ahí quedó Sandra Mozarowsky, lolita devastadora, muerta a los 19 años de un traumatismo craneoencefálico. Unos dicen que se cayó del balcón de su casa y otros que la tiraron. Un misterio con su lado conspiranoico: se dijo que tuvo relaciones con una personalidad del país y cuando murió estaba embarazada. Trabajó en una veintena de películas de destape.