Música

Ángel G. Piñero, la vida enredada en una guitarra

El Teatro Real homenajea la figura del guitarrista, recientemente fallecido, a través del concierto “ReCuerdas de una vida”

Ángel G. Piñero tocaba la guitarra con ambas manos, con uña y yema
Ángel G. Piñero tocaba la guitarra con ambas manos, con uña y yema FOTO: Archivo Archivo

La guitarra es eterna, inmortal. Tan sólo cambian las manos que la acarician. La música tiene una deuda histórica con la guitarra clásica española. Mi intención es aportar mi granito de arena para reducirla”, ese era el sentimiento del singular guitarrista y compositor Ángel G. Piñero, que falleció de repente el pasado 21 de febrero, justo en las puertas del gran concierto, “ReCuerdas de una vida”, que preparaba para hoy día 24 en el Teatro Real, a punto de cumplir 90 años. Su viuda, Catherine Lacoste decidió seguir adelante con él como homenaje póstumo y celebración del cumpleaños del músico gaditano (Cádiz, 1932), que dedicó más de 60 años a un instrumento que cultivó como compositor, con un catálogo que incluye obras de cámara y sinfónicas con la guitarra como protagonista; intérprete único, sólo él tocaba con ambas manos con uña y yema; maestro de varias generaciones de estudiantes y, finalmente, como mecenas a través de su prestigioso Concurso Internacional de Guitarra Clásica para jóvenes guitarristas.

“He soñado con hacer este homenaje a mi marido en el Teatro Real, que para mí era el marco ideal. Creo que va a ser único, porque era un apasionado de la guitarra clásica española y le daba mucha pena que no fuera tan conocida fuera -afirma Catherine Lacoste-. Él estaba convencido de que este concierto iba ayudar mucho a este reconocimiento y también de su obra y hasta el último momento estuvo participando en su preparación, eligió las obras, los intérpretes, la cantante, el bailarín, participó absolutamente en todo y estaba entusiasmado de poder contar con ellos y de cómo habían salido los conciertos previos preparatorios. Creo -apostilla-, que en esta época necesitamos proyectos positivos que lleguen al corazón”.

Piñero se quejaba del poco protagonismo de este instrumento en la música clásica. “Hay muy poca música escrita para guitarra y orquesta sinfónica, en comparación con lo que hay para piano y violín. Es por esto que me dedico a llenar este vacío componiendo y difundir la guitarra clásica española por el mundo”, afirmaba el músico. Sobre todo en los últimos veinte años, “que ha sido más compositor que intérprete”, explica su mujer. “Al principio lo hacía para guitarra sola, porque su dedicación como concertista no daba para más, pero al dejarlo como intérprete tuvo el tiempo que necesita para componer para cuarteto y orquesta, inclusive métodos de enseñanza”. Sintió la necesidad de dejar su impronta en el repertorio y en su catálogo se incluyen seis obras para guitarra y orquesta sinfónica, ocho para guitarra y cuarteto de cuerdas y veintidós para guitarra solista.

Según Lacoste, Piñero estaba muy contento con su labor como mecenas ayudando a jóvenes estudiantes. “A su Concurso Internacional acudían estudiantes de muchos países, a los que daba clases y corregía con el fin de divulgarla por el mundo. Dos de ellos, Luca Romanelli y Stanislav Steshenko, premiados en él, actúan hoy en el Real, pero un tercero, el ruso Roman Zorkin, no podrá estar -lamenta Lacoste- porque no ha podido salir de Rusia, a pesar de haberlo intentado, ha sido imposible y es una pena porque es un maravilloso guitarrista ganador dos veces del concurso”. Además de ellos, en el concierto participan, la soprano Estíbaliz Martyn, el Cuarteto Chagall, el bailarín Manuel Garrido y la Orquesta Clásica Santa Cecilia, bajo la dirección de José Antonio Montaño.