Eduardo Matos Moctezuma, Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2022

El arqueólogo y antropólogo mexicano se alza con el galardón, dotado con la cantidad en metálico de 50.000 euros y una escultura de Joan Miró

El arqueólogo y antropólogo mexicano, fundador y director de 1978 a 1982 del Proyecto Templo Mayor, Eduardo Martos Moctezuma ha sido reconocido con el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2022. Según acaba de concluir el jurado, el galardonado, máximo responsable de las excavaciones y estudios en la ciudad de Tenochtitlan, se hace con un premio que está dotado con la cantidad en metálico de 50.000 euros y una escultura de Joan Miró. Cada año, busca distinguir la labor creadora y de investigación de la historia, el derecho, la lingüística, la pedagogía, la ciencia política, la psicología, la sociología, la ética, la filosofía, la geografía, la economía, la demografía y la antropología, así como todas aquellas disciplinas correspondientes a cada ámbito.

Recibe el premio en reconocimiento “al extraordinario rigor intelectual del premiado para reconstruir las civilizaciones de México y Mesoamérica, y para hacer que dicha herencia se incorpore con objetividad y libre de cualquier mito. Sus trabajos en Tula, Teotihuacán y, muy especialmente, en el Templo Mayor de Tenochtitlan constituyen, por la intensidad y la continuidad de la investigación de campo, páginas ejemplares del desarrollo científico de la arqueología y del diálogo fecundo con el pasado, entre culturas distintas y entre las ciencias sociales y humanas”, reza el fallo del jurado.

Es posible que, por apellido, Eduardo Matos Moctezuma estuviera predestinado desde la cuna para que se dedicara a la historia y, de manera particular, al estudio de las culturas precolombinas. Su realidad inicial, sin embargo, dista mucho de esas biografías marcadas desde el nacimiento para alcanzar algún tipo de gloria concreta, militar o intelectual, que es algo habitual en las leyendas de los héroes, los guerreros y los filósofos de estirpe antigua, como fue el caso Platón, cuyo alumbramiento se anunció con sucesos increíbles. Su realidad se movía en un círculo diferente y más prosaico, en el ámbito esperanzador de los anhelos, que es la materia con la que se fragua un hombre y, también, un intelecto y, si se apura, hasta una vida.

Su biografía quedó marcada ya en sus pautas iniciales, cuando era un niño abrumado por la decisión de a qué dedicarse en el futuro. Su voluntad se movía en el desasosegante territorio de las elecciones últimas y es ahí donde un libro imprevisto se convirtió en un capital providencial para su posterior porvenir y carrera. La lectura de «Dioses, tumbas y sabios», de C. W. Ceram, un clásico de la arqueología y uno de esos volúmenes que fascina a todo adolescente, esa época ingenua donde todos soñamos con desenterrar tesoros milenarios y encontrar restos de reyes míticos ataviados con corazas y coronas de oro, le indicó el camino que debía tomar. Y, por lo que llegó después, se ve que no erró ni un ápice.

Eduardo Matos Moctezuma es historiador, es antropólogo y es el fundador del proyecto Templo Mayor en México, una serie de excavaciones dedicadas a recuperar la ciudad mexica de Tenochtitlan, que Hernán Cortés tomó el 13 de agosto de 1521, que comenzaron en 1978 y al que se deben importantes hallazgos arqueológicos y un largo sendero de descubrimientos que han arrojado luz nueva sobre aquellos sucesos del pasado y sobre cómo era la capital de los aztecas. Por este motivo le han concedido el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales.

FOTO: Marco Ugarte AP

Este reconocimiento llega, además, en un momento delicado, cuando la conquista del continente americano por parte de los españoles está siendo sometida a un delicado revisionismo por parte de diversos movimientos indigenistas, las estatuas de los conquistadores están siendo derribadas y el presidente de México, Andrés López Obrador, no ha cesado, desde su llegada al poder, de acusar a los españoles de los hechos que ocurrieron en el siglo XVI, hasta llegar a sugerir que se debían pedir disculpas. Cuando a Eduardo Matos Moctezuma se le ha preguntado por su apellido y por si tenía alguna relación con Moctezuma, declaró que lo ignoraba y adujo una explicación sencilla y clara: «Los españoles lo convirtieron en un título. Desde luego son muy pocos los que lo llevan».

Él es un maestro de la disciplina arqueológica en su país y también la persona que indicó el nacimiento de esta asignatura en México al datarla con el descubrimiento de Coatlicue y la llamada Piedra del Sol, que supusieron un hito a finales del siglo XVIII. Cuando se decidió a investigar el recinto sagrado de Tenochtitlan no se figuraba que esto supondría un antes y un después en su carrera profesional, a pesar de que en su currículum sobresaldrían otros trabajos en enclaves tan destacados como Bonampak, Teotihuacan, Tula o Comalcalco.