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Cierra la Academia Nicaragüense de la Lengua: “Es un acto de barbarie”

La Asamblea Nacional de Nicaragua disuelve esta institución con carácter urgente con el apoyo de 75 diputados sandinistas y sus aliados. Los otros 16 legisladores, de los 91 que integran esta, se abstuvieron. El escritor nicaragüense y Premio Cervantes de Literatura Sergio Ramírez denuncia que “es parte del control total de la sociedad”

Cientos protestan contra la libertad de expresión
Cientos protestan contra la libertad de expresión Jeffrey Arguedas EFE

La Asamblea Nacional de Nicaragua, contralada por el régimen del presidente nicaragüense Daniel Ortega, ha aprobado este martes, por decreto y sin debate, el cierre de la Academia Nicaragüense de la Lengua, poniendo fin a sus 94 años de historia por no declararse “agente extranjero”. El Parlamento de Nicaragua, controlado por el autócrata Daniel Ortega tras la farsa electoral en las elecciones del pasado 7 de noviembre, ha aprobado con 75 votos a favor, cero en contra y 16 abstenciones la clausura de la Academia Nicaragüense de la Lengua y otras 82 organizaciones sin ánimo de lucro por supuestamente incumplir la ley al no registrarse como “agentes extranjeros”. Las entidades disueltas por la Asamblea niegan las acusaciones de Ortega de ser “agentes de Washington” que colaboran con Estados Unidos para tumbar su gobierno.

La Academia Nicaragüense de la Lengua (ANL), creada por siete intelectuales en agosto de 1928 y con sede en Managua, ha reivindicado sus aportaciones a la cultura y a la lengua española en este país centroamericano de 6,6 millones de habitantes: “Nuestra corporación ha aportado en los diversos proyectos panhispánicos como el Diccionario Panhispánico de Dudas, Diccionario Fraseológico, Diccionario Gastronómico Panhispánico, Diccionario Escolar, Diccionario Panhispánico del español jurídico y Diccionario de Americanismos”, reza un reciente post de su cuenta de Facebook.

El diputado sandinista Filiberto Rodríguez, promotor de la iniciativa ordenada por Ortega, ha asegurado que las 83 entidades y ONGs que han sido ilegalizadas utilizaron recursos de las donaciones que recibían para intentar derrocar a Ortega durante las protestas que estallaron en abril de 2018 sin presentar ninguna prueba. El poeta y ex vicepresidente de Nicaragua, Sergio Ramírez, ha lamentado a LA RAZÓN este nuevo ataque contra las organizaciones sociales, cívicas y culturales: “Un acto de barbarie que demuestra enemistad con la cultura y que se suma al cierre y la cosificación de varias universidades”.

El director de la Real Academia Española (RAE), Santiago Muñoz Machado, ha señalado también que el posible cierre de la Academia Nicaragüense por el Gobierno de Daniel Ortega es “un paso más allá de la opresión” y supone “cortarle la lengua a la gente”. Muñoz Machado ha asegurado, en declaraciones a los periodistas antes de presidir la reunión del jurado del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2022, sentirse “desolado” por la decisión del ejecutivo nicaragüense de dejar sin personalidad jurídica a 83 ONG locales, incluida la Academia Nicaragüense de la Lengua. Ramírez, exiliado en España y que hace un par de semanas viajaba por Alemania denunciando “la dictadura de Ortega”, advierte que Ortega pretende “cegar los espacios de la sociedad civil”.

“Ni somoza lo hizo”

La poeta nicaragüense Gioconda Belli, destacada voz disidente de la oposición al régimen de Ortega, ha recordado que “la Academia Nicaragüense de la Lengua tiene personaría jurídica desde 1928 y ahora salen con que no ha llenado requisitos y que le suspenderán la personaría a una academia que es apolítica por naturaleza”. Belli concluye su denuncia recordando al dictador Anastasio Somoza, tercer y último miembro de la dinastía de los Somoza que gobernó Nicaragua desde 1937 hasta ser derrotado por la Revolución Sandinista en 1979: “Ni Somoza lo hizo”.

Ramírez enmarca el ataque a la ANL en la espiral de represión que el régimen mantiene desde las masivas protestas de 2018 contra el gobierno de Ortega en las que el ejército y los paramilitares sandinistas provocaron la muerte de 355 personas, centenares de detenciones arbitrarias y miles de exiliados: “Ya se han anulado las personerías de más de 200 organizaciones”. El gobierno de Ortega ha cargado en múltiples ocasiones contra escritores y académicos críticos con la falta de libertades en Nicaragua, entre ellos el poeta fallecido Ernesto Cardenal y los citados Sergio Ramírez y Gioconda Belli.

El Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas de Nicaragua, cuyos datos son avalados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), informa que el pasado mes de marzo se alcanzó el mayor número de opositores nicaragüenses detenidos al llegar a 181 encarcelados.

La candidata presidencial y favorita en los sondeos hasta su detención, Cristiana Chamarro, lleva 347 días privada de la libertad. La hija de la expresidenta Violeta Chamorro representaba para muchos nicaragüenses la esperanza para recuperar las libertades perdidas bajo el régimen de Ortega, quién se mantiene desde 2007 en el poder. Las elecciones presidenciales y parlamentarias del pasado 7 de noviembre fueron consideradas “una farsa electoral” por la oposición, la Organización de Estados Americanos, Estados Unidos y la Unión Europea.

Un desafuero

El Mecanismo remarca que continúan los “malos tratos y torturas a los presos políticas y sus familias”. La oposición denuncia que se les restringe los alimentos, los materiales de protección ante el COVID-19 y el acceso a la salud. El Mecanismo denuncia las “amenazas y hostigamiento” a las familias que llegan de visita. La cárcel ‘El Chipote’, ubicada en el Lago Tiscapa de la capital Managua, se ha convertido en la prisión más temida de Nicaragua por ser el “centro de torturas” del régimen. Los familiares y defensores de los derechos humanos denuncian un deterioro en la salud de los presos, que padecen pérdida extrema de peso, desnutrición, desmayos, pérdidas de memoria y problemas de movilidad.

La Academia Ecuatoriana de la Lengua ha calificado el cierre de la ANL ordenado por Ortega como un “atropello al derecho humano de asociarse”. La directora de la Academia Ecuatoriana de la Lengua, Susana Cordero de Espinosa, ha señalado este lunes en un comunicado que “este desafuero traiciona el legado humanista, intelectual y libertario de nombres emblemáticos de la cultura hispanoamericana que nacieron en las tierras de Nicaragua, entre ellos Rubén Darío, Ernesto Cardenal, Pablo Antonio Cuadra o José Coronel Urtecho”.

Antes de la votación que ha confirmado el cierre de la Academia Nicaragüense de la Lengua y otras 82 organizaciones sin ánimo de lucro este martes por la tarde, en la sesión plenaria de las 9:00 de la mañana hora de Managua, la Academia Nicaragüense de la Lengua ha querido reivindicar los proyectos en los que está colaborando con otras entidades lingüísticas en lengua castellana: “La Academia Nicaragüense de la Lengua se encuentra trabajando en la revisión, enmiendas y aportes a la nueva gramática de la lengua española y al Diccionario de la lengua española”. Su mensaje concluye: “En espíritu unidos, en espíritu y ansias y lengua”.

El poeta Sergio Ramírez descarta a este diario que el ataque de Ortega a la Academia Nicaragüense de la Lengua sea imitado por otros gobernantes latinoamericanos, pero advierte que Ortega no frenará la represión a la oposición y la sociedad civil: “En Nicaragua es parte del control total de la sociedad y seguirá extendiéndose. En otros países no lo creo. Ortega y su esposa son únicos”.