Antonio Iturbe, un autor de altos vuelos

El escritor y periodista cultural gana el Biblioteca Breve con una novela sobre Antoine de Saint-Exupéry, el inmortal autor de «El Principito».

Iturbe dirige las páginas de «Librújula»
Iturbe dirige las páginas de «Librújula»

El escritor y periodista cultural gana el Biblioteca Breve con una novela sobre Antoine de Saint-Exupéry, el inmortal autor de «El Principito».

Una época legendaria, cuando el cielo todavía era la última frontera y cientos de héroes se lanzaron a conquistarlo en sus primitivos aeroplanos, contagiados por un espíritu aventurero, el mismo que empujó a tantos exploradores a recorrer las aristas menos conocidas de los continentes, y armados con una alta dosis de valor y coraje. Antonio Iturbe, ganador del Premio Biblioteca Breve, aborda este periodo fascinante de la aviación, cuando el aire se llenó de caballeros que habían cambiado sus monturas por biplanos que surcaban las nubes y descubrían un mundo nuevo: la tierra vista desde la perspectiva de la altura. El jurado de esta edición. –compuesto por Pere Gimferrer, Fernando Aramburu, Lola Larumbe, Elena Ramírez y Manuel Longares– ha destacado «la cuidada recreación de la figura de Saint-Exupéry y el tratamiento narrativo de la épica de los primeros años de la aviación civil francesa en una novela de arriesgadas aventuras con un fiel trasfondo histórico».

El argumento arranca en los años veinte, Toulouse, un tal Daurat, director de la línea aerea Latécoère, encargada de llevar el correo postal a diferentes ciudades, examina a un conjunto de hombres que, despreciando los riesgos y peligros derivados de unos aparatos todavía privados de los perfeccionamientos de la industria aeronaútica actual, aspiran a convertirse en pilotos. Entre esos valientes están el apasionado Jean Mermoz, el noble Henri Guillaumet y Antoine de Saint-Exupéry. Una terna de hombres que forjaron una estrecha amistad sobrevolando el desierto, en las calles de Nueva York, los bulevares de París y España. «Es una novela viajera. Estás en España y de repente te encuentras en América. Estos tres protagonistas, que existieron, tuvieron muertes heoricas, cuando estaban pilotando. Aquí lo histórico no desvirtúa lo novelesco ni al revés».

Aprender a escuchar

El escritor galardonado ha acudido a ese ideal del aventurero de principios del siglo XX que fue Saint-Exupéry, ese conquistador de la velocidad, este aviador que ha fascinado por sus libros y por una biografía tan singular y trepidante que resulta tan literaria como sus propias obras. «Conmueve», aseguró Pere Gimferrer, quien confesó su fascinación por este periodo y el relato que leyó de sus viajes cuando era joven.

«Siempre quise escritor cuando opté por la carrera de Periodismo, que me ha dado mucho y me ha permitido escribir todos los días y aprender a escuchar», aseguró el ganador para explicar su dos grandes aficiones: la escritura y la prensa.

Su libro arranca en 1923, cuando el autor de «El Principito» tuvo un accidente y su novia, Louise de Vilmorin, llamada Loulou, que más tarde sería pareja de André Malraux, le «obliga a elegir entre sus dos pasiones: ella o la aviación». Iturbe, al que siempre le han fascinado estos «carteros del aire», relatará una obra donde hay amores, rescates, pilotos que vuelan montañas de 7.000 metros en aparatos que sólo pueden alcanzar los 4.000. «Es un libro de aventuras, pero también moral, porque los sucesos tienen un significado y a mí me gustan estas obras. Saint-Exupéry era infiel en su vida, pero al escribir era un moralista. Este libro no es una biografía, es una narración, con capítulos reales ligados con el cemento de la ficción. La verdad notarial es una cosa, pero no he querido hacer eso. Yo me he empapado con la grasa de los motores y la prosa de este gran escritor, que me ha impregnado. Con ese estilo poético me he sumergido en esta historia», matiza el ganador del Biblioteca Breve.

Iturbe, que lleva leyendo 40 años a Saint-Exupéry, ha trabajado cuatro años en esta novela. «Si hay algo que define a este conjunto de hombres es su manera de relacionarse con las mujeres», comenta el autor al referirse a esta historia de hombres. «He planteado el libro por escenas, por fogonazos, no como un biógrafo, por eso está escrito en presente, como si la vida sucediera en ese instante», explicó este autor, uno de los nombres de referencia del periodismo cultural barcelonés, algo que ha demostrado en las páginas de «Qué Leer» y «Librújula».

De esta manera, Iturbe convierte a su héroe en el personaje de una novela de aventuras, un héroe que, según el autor, no ha tenido el reconocimiento que se merecía en Francia a consecuencia de su posicionamiento durante la II Guerra Mundial.