Cultura

Entre Fragonard y “Frozen”: así se inspiró Disney en el arte francés del XVIII

Una exposición establece la relación estilística y conceptual entre la pintura rococó y las películas de animación, aunque estén separados en el tiempo por dos siglos

Escena de "Frozen" donde se imita la obra de Fragonard
Escena de "Frozen" donde se imita la obra de Fragonard FOTO: mgortz

La visión despreocupada y colorida del rococó fue protagonista durante el siglo XVIII en Francia. Predominaba en aquel país una pintura que representaba las costumbres sociales, basadas en la alegría de vivir, en lo intimista entremezclado con el ocio, y destacaban en su obra pintores como Jean-Honoré Fragonard, François Boucher, Antoine Watteau o William Hogarth. Si hay un aspecto que recuerda a esta filosofía de “vive y deja vivir”, de sensación placentera y optimista, es, quizá, el que representan las películas de Walt Disney. Quizá sea una comparación atrevida, dados los 200 años que separan el auge de una época del de la otra, pero las similitudes son tales que la Colección Wallace de Londres, en colaboración con el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, le ha dedicado una exposición.

En “Walt Disney inspirador: la animación de las artes decorativas francesas”, entre el 6 de abril y el 16 de octubre, esta galería ofrecerá una muestra donde se contrapone arte francés del siglo XVIII y animación estadounidense del XX “para revelar las conexiones sorprendentes y encantadoras de estos dos movimientos artísticos”, detallan en la página web oficial del espacio. Todo ello, a partir de préstamos internacionales y de las obras de arte más destacadas de la Colección Wallace, que contiene desde “El columpio”, de Fragonard, hasta “La dama del abanico”, de Velázquez, o “Perseo socorriendo a Andrómeda”, de Tiziano.

"El columpio", de Jean-Honoré Fragonard, inspiró escenas de "Enredados" o "La bella y la bestia"
"El columpio", de Jean-Honoré Fragonard, inspiró escenas de "Enredados" o "La bella y la bestia" FOTO: Fragonard

Aseguran desde la galería que, “aunque separados por dos siglos, los artistas, artesanos y animadores”, tanto del siglo XVIII francés como de Walt Disney Animation Studios, “tenían la misma ambición: dar vida, carácter y encanto a lo inanimado”. Así, es llamativo hasta qué punto un jarrón de torre con tapa, manufacturado en Sèvres en 1762, tiene bastante parecido y evoca al castillo de “La bella durmiente” o del príncipe de “Blancanieves y los siete enanitos”.

"La bella y la bestia", de Peter J. Hall.
"La bella y la bestia", de Peter J. Hall. FOTO: Disney

También es peculiar el diseño del carismático Din Don, el reloj de pared de “La bella y la bestia”, pues su dibujo a mano que Peter J. Hall diseñó en 1991, bien recuerda al estilo francés de vestimenta y apariencia del siglo XVIII. De hecho, en la serie de cortometrajes que Walt Disney produjo entre 1929 y 1939, se comienzan a ver la fascinación del animador por objetos antropomórficos, como jarrones de porcelana y relojes. Un interés que le surgió de sus visitas a Francia, así como de su descubrimiento de los cuentos de hadas franceses y de los intentos de dar vida a objetos inanimados.

Jarrón de torre con tapa, manufactura de Sèvres, que evoca al palacio de "La bella durmiente"
Jarrón de torre con tapa, manufactura de Sèvres, que evoca al palacio de "La bella durmiente" FOTO: Cortesía del Museo de Arte Huntington, San Marino, California

Se expondrán en la muestra más de 120 ejemplos de obras de arte provenientes de la Biblioteca y Archivos de Disney, así como 30 pinturas del rococó francés, entre los que figurarán “El columpio” de Fragonard, el cual, detalla la exhibición, sirvió de inspiración para varias películas de Disney. Entre ellas, “La bella y la bestia”, “Enredados” y “Frozen”. También se presentan castillos inspirados en Versalles o el Valle de Loira, que a su vez sirvieron de ejemplo para paisajes de “La Cenicienta” o “La bella y la bestia”.

Una exposición que, en palabras de su curadora, Helen Jacobsen, “nos ofrece una oportunidad extraordinaria tanto para apreciar los talentos extraordinarios detrás de las películas animadas de Disney, como para comprender la relevancia continua de las obras de arte francesas del siglo XVIII”. Asimismo, añade que “permite comprender algo del ingenio y humor de los innovadores del rococó, que convertían objetos cotidianos en obras geniales”.