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Un tesoro fotográfico, en situación crítica

Alertan de las malas condiciones de conservación de la colección J. Laurent, una de las más valiosas de España por contener imágenes de casi 200 años de antigüedad

Una familia de gitanos, en Granada, en torno a 1860
Una familia de gitanos, en Granada, en torno a 1860 J Lauren

La situación «es crítica», según advierten los que más de cerca vigilan una de las colecciones de fotografía histórica más importantes de España. Los 11.000 negativos que se conservan de la obra de Jean Laurent, uno de los fotógrafos más importantes que trabajaron en España en el siglo XIX y autor de una impresionante obra documental, componen uno de los archivos más impresionantes de nuestra historia y corren riesgo de daño irreparable. Imágenes históricas de un tiempo perdido que se conservan en el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) de Madrid, bajo condiciones deficientes, cuyos riesgos han sido advertidos en varias ocasiones al Ministerio de Cultura para que se corrijan, hasta ahora, sin demasiado éxito. Y el tiempo sigue pasando.

Se trata de una impresionante colección de negativos antiguos, de vidrio al colodión, una tecnología primitiva que exige unas condiciones ambientales muy determinadas para su conservación. Se trata de un material muy inestable y sensible a la humedad ambiental, que debe controlarse entre el 30 y el 40 por ciento. Sin embargo, la humedad en las dependencias del IPCC dependientes del Ministerio de Cultura donde este valioso archivo se conserva, supera, en muchas ocasiones el 60 por ciento. El resultado es la aparición de pequeñas gotas de humedad por condensación y de microorganismos y hongos que pueden arruinar para siempre los negativos, irrepetibles y de gran valor histórico.

Una pareja fotografiada por Jean Laurent
Una pareja fotografiada por Jean Laurent J Laurent

Según denuncia Ángel Núñez, portavoz de cultura del sindicato Csif, hace meses que el departamento que dirige Miquel Iceta tiene conocimiento de esta situación, pero no se ha hecho nada por corregirla. «La semana pasada tomamos una medición del 68 por ciento de humedad. Y se da la circunstancia de que la persona que ha puesto en conocimiento del Ministerio este hecho es, además, el máximo conocedor en temas de conservación y restauración de bienes de este tipo», explica Núñez. Se refiere a Carlos Teixidor, conservador de fotografía histórica y fototeca del IPCE, que ha remitido varias comunicaciones a los superiores responsabes y, finalmente, a la Secretaría del ministro solicitando una reunión y advirtiendo del peligro que corren los fondos. «Por escrito, y desde hace 4 meses, he informado lealmente a toda la cadena de jefes, desde Teresa Díaz Fraile (jefe del servicio de documentación del IPCE) hasta la secretaría del Director General de Bellas Artes. Solicito una entrevista para exponer lo que está ocurriendo», escribía en la último de sus comunicaciones.

Hay un componente que agrava la situación: si bien buena parte de los fondos de Laurent fueron digitalizados, esto es, unos 7.000 negativos, quedan otros de los que solo se tiene el negativo original y, quizá, alguna copia en papel. Este periódico ha solicitado comentarios al respecto de la denuncia al Ministerio de Cultura, pero no obtuvo respuesta. En una carta remitida a los denunciantes a la que ha tenido acceso este periódico, el Departamento de Iceta se limitaba a señalar que «la Subdirección General de este organismo y la propia Dirección General del Patrimonio vienen adoptando desde un primer momento las soluciones técnicas necesarias para la adecuada conservación de los referidos materiales, así como realizando un riguroso seguimiento del asunto».

Políticos y paisanos

Jean Laurent fue un personaje fascinante. Nacido el Francia (Garchizy, 1816-Madrid, 1886), se deslumbró por las costumbres atávicas y los paisajes españoles, que retrató con su cámara durante años hasta que llegó a ser algo así como el fotógrafo de cámara de Isabel II. «Estaba muy bien conectado y pudo viajar mucho por España. Visitó todo tipo de lugares donde fotografió gentes y arquitectura que ya no existen. Es la memoria de lo que era España entonces. Es un retrato nuestro de hace 200 años», añade Núñez. La colección, muy nutrida, representa su trabajo durante los años 1856 y 1886. Durante su vida, recorrió España por todas sus latitudes y estableció su negocio, en 1844, en la Carrera de San Jerónimo, en Madrid, junto al Congreso de los Diputados. Se integró tanto en la vida española que al cabo de algunos años en nuestro país se empezó a hacer llamar Juan. Fotografió a políticos, aristócratas y a la monarca, pero sobre todo retrató el paisaje de su tiempo y, más importante, a la gente humilde a quien nadie prestaba atención. Por eos la pérdida de este archivo sería irreparable. Para evitarlo, primero debería acondicionarse la humedad . Y después: «Deberían limpiarse uno a uno los negativos para evitar consecuencias peores y eso es un trabajo costosísimo y muy laborioso», señala Núñez, portavoz sindical en contacto con los trabajadores del centro preocupados por la situación. ¿Hemos llegado a un punto irreversible? «No, pero a la vista de los trabajos que habría que realizar para corregirlo, puede que nos estemos acercando a un momento muy peligroso para la conservación del archivo».