Buen provecho, Milán

Vista del Pabellón de Italia, uno de los más espectaculares
Vista del Pabellón de Italia, uno de los más espectaculares

La Exposición Universal arranca hoy con fuertes protestas. La alimentación es el motivo del encuentro en el que España presenta un pabellón donde el tomate es el rey del lugar

Milán quiere marcar tendencia también en el plato y no sólo en la pasarela. La capital económica de Italia vuelve a la primera línea internacional al albergar la Exposición Universal dedicada a la comida que abre hoy sus puertas a las afueras de la ciudad y que podrá visitarse durante los próximos seis meses. Con el lema «Alimentar el planeta, energía para la vida», la muestra ofrece al visitante en sus 110 hectáreas multitud de recorridos para tomar el pulso a la cuestión alimentaria desde un punto de vista internacional y afrontando sus diversos aspectos: placer, necesidad, seguridad, conservación de los recursos y justa distribución de los mismos. Los 20 millones de personas que se espera que acudan a Milán para este evento encontrarán pabellones de 145 países participantes, así como otros espacios colectivos dedicados a culturas gastronómicas compartidas o a determinados espacios ambientales. El recinto se inspira en el urbanismo de un «castrum» de la Antigua Roma, con las instalaciones levantadas a lo largo de dos avenidas principales: el «decumano», de 1’5 kilómetros de longitud y al que se asoman los pabellones nacionales, y el «cardo», de 350 metros de longitud y cubierto en toda su extensión por unos toldos. En el cruce entre el «decumano» y el «cardo» está la Piazza Italia, centro de la Expo. En uno de los extremos del «cardo» se levanta el gigantesco Árbol de la Vida, símbolo de este evento internacional de 35 metros de altura y fabricado en acero y madera. Ubicado al lado del pabellón de Italia, ofrece cada hora espectáculos de imagen y sonido con efectos especiales en los que se utiliza el agua. El país organizador ha querido ofrecer en su espacio particular la reproducción de tres mercados típicos del territorio italiano, exhibiendo su variada oferta gastronómica.

Todo el proyecto de Milán ha estado rodeado por la polémica desde el principio: corruptelas, retrasos en las obras, presupuestos mayores de lo previsto y posible infiltración de las mafias han empañado las obras de la Expo. Las enormes dificultades para sacar adelante la iniciativa han hecho que por el camino se queden alguna de las que, en un primer momento, parecían las partes principales de esta iniciativa. Así ocurre con el canal navegable de 20 kilómetros de longitud que se iba a abrir desde el recinto de la exposición y que, al final, se ha quedado en el papel.

Aparcado el carril bici

El mismo destino ha sufrido el carril bici previsto o la nueva línea de metro que se iba a construir para llevar a los visitantes desde el aeropuerto hasta el recinto de la Expo. Tendrán que conformarse con el autobús, el taxi o el coche. También ha generado controversia el precio del billete: entre 34 y 39 euros, aunque existen descuentos y promociones para familias y grupos. El malestar que ha provocado en una parte de la sociedad italiana la Expo quedó patente en la manifestación que recorrió ayer las calles de Milán un día antes de la inauguración oficial. En la protesta fueron atacadas con pintura las sedes de multinacionales y empresas de trabajo temporal.

España está representada por un pabellón con forma de invernadero con dos naves paralelas: una construida en madera, que encarna la tradición, y otra en acero, muestra de la innovación. Diseñado por B720 Fermín Vázquez arquitectos, el espacio de nuestro país ocupa 3.300 m2 y aloja una exposición permanente, titulada «El lenguaje del sabor», y una propuesta artística, cuyo lema es «El viaje del sabor». Según Acción Cultural Española, organizadora del pabellón, los alrededor de 12.000 visitantes diarios conocerán «las experiencias y conocimientos de nuestro país alrededor de la producción alimentaria, la seguridad y calidad alimentaria, la sostenibilidad en los mecanismos de producción y distribución, y los beneficios de nuestra dieta y gastronomía».

«El lenguaje del sabor» muestra la realidad que existe detrás de los alimentos característicos de España, vengan de la agricultura, la ganadería o la pesca. Este último sector ofrece algunas de las delicias propias de nuestros mares, como las conservas de pescado y de marisco. Varios chefs de prestigio realizarán exhibiciones en vivo de cómo se pueden cocinar estos y otros productos frutos de la excelente gastronómica española. La instalación artística «El viaje del sabor» ha sido concebida por Antoni Miralda y recibe al visitante con una gigantesca maleta, como símbolo del viaje que tiene por delante tanto en el pabellón como en el resto de la Expo. «Está concebida para provocar la reflexión en torno a la comida», aseguran los organizadores en un comunicado. Las dos exposiciones del espacio de España estarán ambientadas con la música del compositor malagueño Pablo Salinas.