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Camarada Peppa Pig

Peppa Pig será la polémica protagonista del montaje de la Sala Beckett de Barcelona

  •  Camarada Peppa Pig

Tiempo de lectura 4 min.

17 de enero de 2019. 19:43h

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17/1/2019

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No deja de tener su aquél, la verdad, la propuesta que plantea la Sala Beckett, en Barcelona, que no llamaría la atención –quizá es que una sea muy simple o se deje impresionar con suma facilidad, pero juzguen ustedes mismos cuando lean– en sus presupuestos iniciales: un espectáculo que se va a llevar a semi escena, vamos, con algo de montaje pero no demasiado, en el que se va a hablar de «fábulas, de dibujos animados, de películas, de canciones, de musicales, de cuentos infantiles, de poesías y, en general, de aquellas narraciones que pertenecen al universo del niño y que afectan su visión del mundo». Hasta ahí vamos bien. Se entiende de dónde parte la idea. Y prosiguen: «Iremos de una re-lectura pos-moderna de «Cenicienta» hasta «Peppa Pig», pasando por una investigación socio-económica sobre las condiciones laborales de «Oliver y Benji» a los modelos educativos del socialismo utópico francés del siglo XIX». Y es en este punto donde ya nos preguntamos sin el menor rubor si ese nuevo enfoque presentará a la protagonista del eterno cuento de los hermanos Grimm, Cenicienta, como una mujer empoderada incapaz de callarse ante las vejaciones, malos tratos y abusos de su madrastra y sus horripilantes hermanastras. Puede que quizá y bien que hará. Y si Peppa Pig tomará conciencia de que realmente es una puerca (ojo, sin el menor sentido peyorativo) y no ha de avergonzarse por ello, sino reclamar sus derechos y ser consciente de su papel en la vida real o animada. Otra cosa son las condiciones «socioeconómicas en el ámbito laboral» de aquella pareja de ases del balón, Oliver y Benji, que hicieron furor en los ochenta entre el público infantil, y su comparativa con los modelos educativos del socialismo utópico del siglo XIX. ¿Fueron los dos unos niños explotados? ¿Se beneficiaron sus padres, una pareja sin escrúpulos, de su simpar inclinación por el balompié a pesar de ser menores de edad? ¿Pensaron los mayores en la fama y la gloria que alcanzarían a costa de las hazañas de los pequeños? A buen seguro que el artífice del proyecto, el italiano Davide Carnevali, estará dispuesto a ofrecer respuestas a estas preguntas. Y a más. A partir del martes (y hasta el jueves) que viene, «La Peppa Pig pren consciència de ser una porqueta» investigará, según consta en su web, «las pautas ideológicas de la mentalidad capitalista y sus influencias a la hora de formar desde la infancia productores y consumidores integrados en una economía de mercado», de ahí el titular de este comentario. El director teatral artífice del singular proyecto, uno de los más reputados tanto en su país como fuera, nació en plena efervescencia de la serie, luego tuvo que verla a posteriori. Y Pepa Pig le ha pillado un poco crecido como para considerarse seguidor (aunque, quién sabe) de sus aventuras. No obstante, que no cunda el pánico, que el autor insiste en que todo se tratará con «autoironía de una manera divertida. Reflexionando, sí, pero desde el humor» porque «todos nosotros hemos experimentado, en nuestros primeros años escolares, que no hay mejor estimulación a la reflexión que el divertimento».

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