MENÚ
lunes 14 octubre 2019
09:37
Actualizado

"Abominable": Magia blanquísima

  • "Abominable": Magia blanquísima

Tiempo de lectura 2 min.

11 de octubre de 2019. 03:27h

Comentada
Carmen L. Lobo 11/10/2019

ETIQUETAS

Directores: Jill Culton, Todd Wilderman. Guión: William Davies. Música: Rupert Gregson-Williams. Estados Unidos-China, 2019. Duración: 97 minutos. Animación.

Ya está el ser humano, por la ambición, por el poder, por la pasta y lo de siempre, vamos, jorobándolo todo otra vez. Hasta en una película infantil de animación metemos la pata. Tras un guiño a otros personajes incomprendidos e igualmente torturados, Frankenstein y King Kong, un joven e inocente Yeti escapa huyendo por las azoteas de la inmensa, atiborrada y colorida Shanghái de la crueldad hasta que encuentra a Yi, una jovencita sin padre e igualmente con problemas aunque de distinta naturaleza y especie. Recién escapada de un laboratorio, Yi bautiza a la criatura como Everest, y junto a un par de amigos (uno con el ego por las nubes, el segundo por los suelos), deciden devolverla a su familia aunque para ello deban viajar hasta el pico más alto del mundo con los «malos» armados hasta los dientes ypisándoles los talones. Los escenarios que visitan (desde la abigarrada ciudad punto de partida hasta el mar de hierba, los espacios nevados, el enorme buda esculpido en una montaña, las noches negrísimas y estrelladas...) resultan preciosos y la historia, aunque incida en los mismos valores que casi todas las producciones de este tipo, posee buen ritmo y su correspondiente carga de corrección política, aunque tampoco en toneladas. El segundo largometraje realizado por Jill Culton incluye, asimismo, ciertos toques mágicos en la historia (el don de hablar con la Naturaleza del tierno protagonista) y una heroína con una complejidad muy de adolescente a cuestas y que no solía verse por estos pagos fílmicos. Un nuevo signo de nuestros tiempos. Tras la proyección, con una «première» abarrotada de padres con ganas de sentarse, cubos de palomitas con prisas, resbalones y llantitos iniciales, ellos, los niños, aplaudieron con ganas. Y, bueno, quién le dice que no al mejor jurado.

Últimas noticias