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Carmen Machi: "Ser racista ahora mismo es algo que me parece sencillamente ridículo"

El festival de cine y series “Lo que viene” celebrado en la localidad navarra de Tudela, recibe a la actriz madrileña con motivo del preestreno de su próxima película

  • Carmen Machi: "Ser racista ahora mismo es algo que me parece sencillamente ridículo"
Tudela.

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07 de junio de 2019. 15:13h

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Marta Moleón.  Tudela. 7/6/2019

Hoy arranca la tercera jornada de un festival que ha elegido la sala de un pequeño cine del municipio de Tudela para empezar a ser. La capital de la Ribera de Navarra, guardiana por antonomasia de emblemáticos paisajes cinematográficos y culpable confesa del placer gastronómico de locales y visitantes acoge estos días la segunda edición de “Lo que viene”. Un certamen organizado por la Asociación de Informadores Cinematográficos de España que pretende convertir en una realidad la convergencia entre los diferentes perfiles activos del mundo audiovisual - incluyendo a integrantes de la industria del cine y periodistas especializados- y que desplegaba grandes dosis de expectación y afecto a las puertas de la sala del Cine Moncayo para recibir la llegada de alguien que nunca se fija en sí misma para dar vida a los personajes que interpreta.

La actriz Carmen Machi, quien a pesar de tener raíces urbanitas reconoce no haber pertenecido nunca a ese porcentaje mayoritario y en ocasiones ofensivo de personas que tenían pueblo, estrena “Lo nunca visto”, una refrescante comedia dirigida por la argentina Marina Seresesky en donde el ejercicio progresivo de la despoblación rural se disecciona a través del humor con las montañas de Navarra como telón de fondo y la transmisión de un mensaje que busca hablar sin prejuicios sobre los prejuicios, como base narrativa: “Verás uno intenta de forma casi constante educarse así mismo. Y el cine es muy bueno para eso. Ahora mismo me resultaría extraño imaginarme a mí misma siendo prejuiciosa con una persona de otra raza, entre otras cosas porque ser racista es algo que me parece sencillamente ridículo”, comenta la actriz al tiempo que señala la facilidad con la que muchas veces incurrimos en determinados comportamientos ya no solo de índole racista, sino también clasista.

“Afortunadamente avanzas a nivel social y poco a poco construyes una actitud que te permite evolucionar y aprender. Este aprendizaje a veces depende de infinidad de factores como por ejemplo tu entorno y la forma en la que te relacionas con él”, añade. La cinta, que llegará a las pantallas españolas durante la semana del 12 de julio, funciona como parte integrante de toda una batería de propuestas que se proyectarán durante estos días en el Festival y puede leerse en clave de cine espejo en la medida en la que refleja comportamientos incómodos con los que el espectador puede llegar a sentirse identificado tal y como señala la propia Machi: “La empatía que puedes llegar a desarrollar con un personaje cinematográfico también conlleva la posibilidad de que te veas reflejado en los aspectos negativos de ese personaje. Con independencia de que luego te calles, con perdón, como una puta porque no te guste reconocerte en ellos. Es algo que da vergüenza. Normalmente uno critica lo que ya ha hecho porque lo conoce bien. Lo que estamos retratando en esa película no es algo ajeno a lo que hacemos ni a lo que somos. Estamos, en el fondo, hablando de nosotros”.

Esta es la segunda vez que la mujer sin piano, esa que no teme a Virginia Woolf, esa que se queda a almorzar en casa de los Wittgenstein y no quiere que se mueran los feos, insuficientemente recordada como “Aída” por el imaginario colectivo de toda una generación, se pone a las órdenes de Marina Seresesky después de haber viajado juntas por “La puerta abierta”, el primer largometraje de la argentina en donde la actriz madrileña interpretaba el papel de una prostituta que no sabe ser feliz y cuya profundidad dramática le valió una nominación como mejor actriz protagonista en los Premios Goya de 2017.

Una profundidad dramática, un canal emocional por el que derramarse que Carmen Machi considera de manera paradójica mucho más desahogado que el humor: “La imperfección en el drama a veces se convierte en virtud, pero la comedia tiene que ser precisa, tiene que tener un ritmo muy definido, técnicamente tiene que estar perfecta, tienes que clavar, tienes que estar continuamente concentrado, no puedes fallar. La cantidad de dificultades que te encuentras en la comedia, al menos para mí, son mayores que las que te encuentras en un registro más solemne. Generalizando muchísimo, cuidado. El agotamiento psicológico de ambos es exactamente el mismo. No porque hagas un drama estás sufriendo más. A veces, en una secuencia dramática en la que estás viendo unos silencios tremendos, tú a lo mejor estás pensando que tienes que comprar el pan”,matiza entre risas antes de dar por concluida una sesión matutina que augura muchas sorpresas y que seguirá ofreciendo con intensidad hasta mañana todas las novedades de los estrenos más destacados en cine y televisión de la próxima temporada.

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