Juana Acosta: «He vivido el terror en Colombia, mi país»

Interpreta a una madre que busca vengar a su

hija, violada por las FARC, en «Tiempo sin aire»

Juana Acosta nació en Cali, en la ciudad cabecera del Valle del Cauca, región cafetera y durante años poco recomendable para según qué cosas. «He vivido el terror en mi país», señala a LA RAZÓN. Y pasa de puntillas sobre la muerte violenta de su padre y el largo secuestro (8 meses) que padeció su hermano. La colombiana, de 38 años, considera que el problema del terrorismo es más acuciante en Colombia de lo que lo ha sido en España: «Hay una gran diferencia entre ambos países. En España estaba la ETA pero en Colombia hay muchos grupos terroristas ilegales». Las FARC, los paramilitares... Ellos son protagonistas en cierta medida de «Tiempo sin aire», película dirigida por Samuel Martín Mateos y Andrés Luque Pérez que indaga en las heridas abiertas por el terror en el país suramericano.

Acosta da vida a María, una enfermera colombiana que pierde a su hija, violada y asesinada por los paramilitares en una zona fronteriza de Colombia; con el secreto objetivo de vengarse de un mercenario implicado en el homicidio, viaja a Tenerife, donde conoce a un psicólogo (Carmelo Gómez) que trata de reconducir la vida de su hijo superviviente. La película se presentó en la Sección Oficial del recientemente concluido Festival de Málaga y el trabajo de Juana Acosta no pasó inadvertido. A pesar de que el riesgo de empatizar con esta presunta «madre coraje» es alto, la actriz no ha querido dulcificar al personaje. «No he pretendido dibujar a una heroína; sólo dar voz a las víctimas, porque para ellos es muy importante que se las escuche». No obstante, María pasa de víctima a justiciera en el filme, lo que permite a la intérprete explorar registros oscuros y altamente dramáticos: «Es un tema delicado para muchos de nosotros; la película toca la venganza, las víctimas de la violencia, los abusos sexuales; pero María es fundamentalmente una mujer incapaz de elaborar un duelo por su hija, yo la imaginaba agarrada a la muerte con todos los dedos, aferrándose a ella; pero ella no entiende que nada ni nadie le va a devolver a su hija, ni siquiera la venganza».

Hay mucho de freudiano en el comportamiento de la enfermera colombiana. En «Duelo y melancolía», el maestro vienés venía a decir lo siguiente: «En el duelo, aceptamos la muerte, la partida de los otros; en la melancolía, morimos con los muertos». María pertenece a esta segunda categoría, incapaz de «desatrancarse» de la muerte de su hija y cumplimentar las fases lógicas (y saludables) del duelo. Quizá para reforzar el hilo «psiquiátrico» del guión, Carmelo Gómez da vida a un psicólogo de colegio que, a su vez, mientras trata de sanar al otro hijo de María, transita por el filo de la navaja en su romance con la colombiana recién llegada a Tenerife. El resultado es una película áspera y oscura que, en última instancia, expresa un desiderátum semejante al de Juana Acosta: «¡Ojalá algún día se acabe el terrorismo en Colombia!». Además, «Tiempo sin aire» puede ser una de las últimas oportunidades de ver en pantalla a Carmelo Gómez, quien ha anunciado su retirada del cine, quizá con las miras puestas en la política.