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Y el Oscar es para... el cine «popcorn»

El anuncio de una nueva estatuilla para el cine «popular» ha desencadena todo tipo de reacciones, la mayoría en contra, en Hollywood. Los expertos coinciden en señalar que el abismo entre el cine como arte y como negocio es cada vez más grande

  • Guillermo del Toro la noche del pasado 5 de marzo, tras obtener el Oscar al mejor director por «La forma del agua», que se convirtió en la película ganadora del Oscar más taquillera de
    Guillermo del Toro la noche del pasado 5 de marzo, tras obtener el Oscar al mejor director por «La forma del agua», que se convirtió en la película ganadora del Oscar más taquillera de

Tiempo de lectura 5 min.

10 de agosto de 2018. 22:19h

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Rosa Gamazo .  8/8/2018

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Pocas veces tres sucintas frases desencadenaron un aluvión de comentarios tan a grande escala. La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood apenas necesitó de unas cuantas palabras para anunciar el miércoles los cambios que serán un hecho en 2020. Y a partir de ahí, la tormenta. Las voces alertaban que de que «el cine tal como lo conocemos está en vías de extinción» o incluso actores como Rob Lowe dieron un paso más al vaticinar que «la industria del cine ha muerto con el anuncio del Oscar más popular». Al citado anuncio la Academia avanzó que la próxima gala de los Oscar será el 9 de febrero y que la ceremonia se acortará en una hora. «Lo que estos cambios indican a mi juicio es que se ha producido un agotamiento en la ceremonia, un acto que cada vez llama menos la atención tanto de los medios como del público, de ahí que se haya optado por la reducción de tiempo». Quien habla es el crítico cinematográfico Jesús Palacios. La gala, en efecto, quedará reducida a tres horas con el objetivo de volver a conquistar al público que en la pasada edición abandonó la retransmisión en estampida: alrededor de un 20 por ciento optaron por una oferta distinta. La retransmisión fue seguida por 26,5 millones de personas, cifra muy distante de los 43,7, por ejemplo, que registró la de 2014 que dio como vencedora a «12 años de esclavitud», dirigida por Steve McQueen. Una noticia preocupante, sin duda, para la Academia, que depende de los ingresos por la transmisión para el grueso de su presupuesto y que se habría visto presionada por la cadena estadounidense ABC tanto para reducir la gala como para incorporar cintas con un mayor tirón comercial.

Premio de consolación

En cuanto a la categoría de nuevo cuño que entregará su primer Oscar a la cinta más «popular», Palacios señala que «se trata de un premio cantado para satisfacer la demanda del mercado de Hollywood, que está basado principalmente en los ''blockbuster'', que no suelen llegar –porque lo que vemos ceremonia tras ceremonia– a optar a categorías importantes; es el compromiso para que reciban el reconocimiento de la Academia de Hollywood. Yo hablaría incluso de un premio de consolación», señala. Sea como fuere, las mentes más dadas a las etiquetas ya han bautizado la nueva categoría como «cine popcorn», en alusión a las palomitas de maíz.

La eterna pregunta, en el aire aún hasta que no se ofrezca información sobre esta nominación (las conjeturas, todo hay que decirlo, se han disparado) es si las cintas que opten al premio de «populares» podrán competir también en el apartado de mejor película. Palacios no duda al decir que lo interpreta como «un gesto de sumisión a las ''majors'', cuyos estrenos se basan en un 90 por ciento en largas listas de filmes de superhéroes, que cada vez cuentan con repartos de actores de mayor relumbrón y cosechan buenas críticas. Sería esta una manera de quedar bien de cara a la galería», y añade que lo que refleja esta medida es «que los Oscar han perdido prestigio e importancia».

Para el crítico «existe un compromiso fallido en el mundo del cine entre el arte y la industria, la taquilla, el negocio, «pues en el 99 por ciento de las películas los galardones han optado por distinguir obras de factura comercial y asequible para la gran mayoría del público. Además, durante mucho tiempo los Oscar han estado divorciados del cine de género, el de ciencia-ficción, terror..., con excepciones contadas como son los casos de ''El señor de los anillos'' y ''El silencio de los corderos'', y eso le ha pasado factura y han tratado de reaccionar mucho tiempo después con la creación de esta categoría cinematográfica», explica. Si nos remontamos al origen de los galardones, año 1929, en esa primera ceremonia sí hubo una doble categoría que distinguía a la mejor película, que fue «Alas», de «Amanecer», premiada como mejor trabajo artístico. ¿Cuál de las dos figura como la primera ganadora a mejor película? La respuesta es «Alas», pues la otra categoría se deshechó al año siguiente. Recordando, por ejemplo, aquella noche del 16 de mayo de hace casi 91 años, merece la pena destacar que la gala se redujo a una cena y que los premios (doce fueron las categorías) se repartieron en quince minutos en el Hollywood Roosevelt Hotel de Los Ángeles, bajo la atenta mirada del entonces primer presidente de la institución, el honorable Douglas Fairbanks. Las entradas costaban 5 dólares y 270 fueron los privilegiados asistentes.

Maquinaria lenta

Los expertos aseguran que hoy la maquinaria de la meca del cine es lenta y que reacciona a toro pasado y cuando el problema está literalmente encima. Quizá sea lo que ha sucedido con este Oscar que premiará por primera vez una cinta «popular» y que desde la industria se reconoce como una respuesta desesperada a ese abismo insalvable que separa la creación del negocio puro y duro. Que esa citada lentitud es un hecho se pone de manifiesto en que, por ejemplo, en los años sesenta Hollywood no pisó el acelerador frente a los cambios culturales y políticos que se sucedieron en la década. Richard Brody escribe en «The New Yorker» que «cuando bajo presión financiera, debido a la competencia de la televisión de calidad, Hollywood renunció a producir películas independientes cavó su propia fosa». Conviene también saber qué se entiende por una película «popular». La Academia aún no se ha pronunciado, aunque ha comunicado que «apoya la consideración de excelencia en todas las películas». Cabe preguntarse, pues, cómo se mide la popularidad o si la cinta que más entradas venda será considerada como la más «popular». ¿La recaudación en todo el mundo se tendrá en cuenta para optar a la nueva categoría? ¿Se considera una película como ''La La Land'' (con una recaudación global de 446 millones de dólares ) «popular»? La revista «Entertainment Weekley» eligió ayer las que podrían haberse alzado con la estatuilla a la popularidad desde 2010 a 2018 tomando como baremos taquilla, impacto cultural, premios en otras categorías y puntuación del público en la web Rotten Tomatoes. Ahí estarían «Avatar» (2010), «Frozen» (2014), «Deadpool» (2017) y «Wonder Woman» (2018). ¿Optará «Black Panther» en la gala de 2019?.

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