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"Naya": De un amor opaco

  • "Naya": De un amor opaco

Tiempo de lectura 2 min.

15 de marzo de 2019. 04:09h

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S. Sánchez.  15/3/2019

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Dirección y guión: Mia Hansen-Love. Intérpretes: Roman Kolinka, Aarshi Banerjee, Alex Descas, Judith Chemla. Francia-Alemania, 2018. Duración: 107 minutos. Drama.

A veces da la impresión de que los personajes de Mia Hansen-Love escapan del corte de montaje. Impulsados hacia el siguiente plano, siempre en movimiento, para huir de la emoción fácil y negarse el llanto o la sonrisa. Nada dura, todo es búsqueda incesante. En «Maya» pone en práctica esa estrategia retórica para demostrar que estáde acuerdo con su protagonista, un reportero de guerra que acaba de ser liberado como rehén en Siria, secuestrado por un grupo de terroristas islámicos: ella también prefiere la acción a la palabra. Gabriel (Roman Kolinka) no sabe reconstruirse de otra manera que no sea en solitario, trasladándose de un lado a otro, viajando a la India para reconciliarse con su pasado y recuperarse de un trauma que le ha alejado de su pasión, que no es otra que ponerse en peligro. La impaciencia del montaje se contagia al personaje y lo beneficia y perjudica a la vez: por un lado, lo protege de convertirse en cliché –a pesar de que Love sucumbe al típico paréntesis turístico, tan típico de las películas protagonizadas por un-occidentalfascinado-por-culturas-exóticas–, y por otro lo hace en exceso opaco e impenetrable, todo un obstáculo cuando llega el amor. Es cierto que Maya siempre aparece dispuesta a desaparecer. Su presencia nunca es invasiva, aunque arrastra un halo benéfico que ilumina la melancolía de Gabriel, y atraviesa su mirada esquiva. Mia Hansen-Love nos hace notar el deseo entre ambos como un sutil juego de atracción y autocontrol, aunque la contención acabe por secar la paciencia del espectador. No hay apenas evolución dramática en ese amor, que no tiene por qué ser loco para resultar creíble cuando se manifiesta. Pero ahí está Gabriel, como una bombilla fundida. Tal vez Love quería decirnos que solo puede reaccionar a la violencia de la que ha querido curarse con un tiempo de reposo, pero ¿por qué entonces Maya titula la película si no ocupa su centro, si nadie la abraza como se merece?

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