Pablo Berger: «No soy un director de culto vocacional»

El cineasta bilbaíno Pablo Berger posa en el Teatro Cervantes de la capital malagueña.

Después de debutar con "Torremolinos 73"y de haber tardado ocho años en levantar su siguiente largometraje, "Blancanieves", el cineasta bilbaíno Pablo Berger admite que le "encanta"que digan de él que es "un director de culto", aunque asegura que esto "no es vocacional", explica Efe.

"No tengo la intención de hacer una película cada diez años", ha subrayado en rueda de prensa Berger, que hoy recibe el Premio Eloy de la Iglesia, con el que el Festival de Cine Español de Málaga reconoce cada año a cineastas que se apartan de los caminos habituales para ofrecer una mirada más personal.

Desde hace un mes ha vuelto a escribir para crear lo que podría ser su tercera película, de la que sólo revela que espera "que sea hermana de las anteriores"y que comparta con ellas "los tres ingredientes que debe tener un buen guiso cinematográfico", que a su juicio son "emoción, humor y sorpresa".

"Cuando comienzo a escribir un proyecto, lo hago como un músico de jazz: improviso y me dejo llevar. A veces parto de tópicos e iconos de la cultura española y les doy la vuelta".

Del largo proceso para conseguir rodar "Blancanieves", recuerda el comentario de su productor en "Torremolinos 73", Tomás Cimadevilla, cuando leyó el guión y le pareció "maravilloso"y que se podía hacer en blanco y negro, aunque al ver que la película era muda le preguntó: "¿Pero estás de broma?".

"Hubo otros productores de los que oí risitas al irme de una reunión, pero en todo este viaje no he perdido la ilusión y me siento igual que cuando empecé a rodar en Súper 8. No quiero crecer, tengo el síndrome de Peter Pan y todo se me olvida muy rápido. No le guardo rencor a ningún productor ni a las televisiones".

Ahora quiere pensar que "a la tercera irá la vencida", aunque Berger reconoce que sus proyectos "nunca van por la autopista", y "en una primera lectura pueden parecer anticomerciales".

"Voy por caminos laterales y carreteras secundarias, pero cuando se acerca el estreno me gusta meterme en la autopista. Me gusta el cine popular, no el que excluye a algunos espectadores", ha dicho el cineasta.

Por ello, espera que los productores "sepan ver más allá de la superficie"y que no olviden que en su carrera ha dado "pocos puñetazos, pero bien dados", y que sus dos películas anteriores han sido sendos éxitos de taquilla.

"Hace tiempo que perdí el pudor y cada vez que ruedo una película hago un desnudo integral. En la próxima me voy a exponer y lo voy a dar todo, no voy a guardar la ropa, porque siempre planteo mis películas como si fuese la última".

Para Berger, el cine es "una ruleta rusa", y rodar una película "es como hacer una paella, coges los mejores ingredientes, pero a veces sale bien y otras mal".

"Hay algo misterioso, porque no es una ciencia, y ese viaje a lo desconocido es lo que a todos los que nos dedicamos a esto nos excita. Somos como exploradores que nos metemos en la jungla a ver qué buscamos".