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Pattinson, perdido en el espacio

El actor aborda uno de sus proyectos más arriesgados en «High Life», el primer filme en inglés de la directora Claire Denis. Un filme de ciencia ficción, en el que también participa Juliette Binoche

  • Pattinson, perdido en el espacio
San Sebastián.

Tiempo de lectura 5 min.

28 de septiembre de 2018. 04:25h

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Gonzalo Núñez.  San Sebastián. 28/9/2018

A Claire Denis el apelativo de inclasificable le va como anillo al dedo. En su caso no es un decir. La directora francesa de la turbia «Los canallas» y la mucho menos turbia «Un sol interior», se la juega con cada proyecto. Y en ese estar siempre al filo encuentra cosas que hacen las delicias de los fans de su cine y que irritan a muchos otros. «High Life», su primera película en inglés, es de esa cáscara: o la amas o la odias. Tremendamente magnética y desconcertante, la Sección Oficial del Festival ha encontrado en este pase por el espacio de Denis un motivo para el debate. Robert Pattinson, protagonista de la cinta, se presentó ayer en San Sebastián a la vera de Denis y Juliette Binoche, coprotagonista, para arrojar luz sobre este guión peculiar en el que un hombre viaja solo en una nave junto a su hija pequeña y, mediante «flashbacks», vamos conociendo los motivos que acabaron con el resto de pasajeros. «Nos imaginábamos a un hombre sin esperanza, fuera de la tierra, con todos a su alrededor muertos y el solo con una niña. No podía morir porque no la puede dejar sola. Tenía una responsabilidad. Así hasta el momento de que esa niña se convierte en una mujer que pueda estar sola en el mundo», explica Denis.

Al principio, confiesa, Pattinson no tenía claro a dónde quería llegar la autora con esta obra, pero decidió sumarse porque «es una de mis directoras favoritas». «Abordé el personaje como un hombre desheredado, sin plan, y eso es lo que me encantó del trabajo. Vives minuto a minuto con este tipo de papeles. Es muy interesante hacer un trabajo sin dirección alguna y que no sabes dónde va».

El mismo desconcierto que experimenta Monte, su personaje, solo en el espacio sin esperanzas de regresar a la tierra y habiendo visto desaparecer a sus compañeros, todos cobayas de un experimento. «El dolor es la condición de estos personajes, son prisioneros en una cárcel en el espacio, condenados a muerte. Sufren porque su ciclo vital, minuto a minuto, desaparece sin futuro», asegura Denis.

Un desafío de rodaje

La realizadora convocó al equipo de rodaje en Colonia, Alemania, pero antes Binoche, Pattinson y el resto de actores pasaron dos semanas con especialistas del espacio y entrenándose para los papeles. «Antes de empezar el rodaje ya éramos una familia –asegura Binoche–. Pero cada escena ha sido un desafío porque no sabías dónde ibas. Esa libertad es buena. Claire no dirige, observa. Forma parte de ti como si fuera tu cuerpo, quiere que algo le conmueva. Me fascina la forma en la que trabaja». De hecho, Binoche repite con la francesa tras «Un sol interior», sin miedo al personaje extremo de la doctora que interpreta en este filme. Ella, mandamás de la expedición, se sentirá atraída por Monte, el único pasajero de la nave que se niega a donar su esperma para los planes de reproducción de la científica.

Pero, ¿cómo ha sido para el joven Pattinson hacer de padre de una bebé en este filme? «No me despertó instintos paternales», confesaba ayer entre risas, «la pequeña de la película es única y he tenido suerte de trabajar con un bebé tan agradecido. Es como tener un animal salvaje en plató, es una fuente constante de sorpresas». La llegada de Pattinson al festival era una de las más esperadas por los fans, que ya saludaron a inicios del certamen a otro viajero espacial, Ryan Gosling, protagonista de «First Man». Nada que ver ambas cintas, totalmente diferentes en fondo y forma, con la única simetría del espacio exterior como marco de la historia. Tampoco tuvo mucho que ver la llegada de Gosling, que se paró a saludar en la entrada del hotel María Cristina, con la presurosa bienvenida a Pattinson, que incluso fue abucheado por no pararse ante sus seguidores y entrar directamente al hotel.

Ha llovido ya mucho desde que emergiera como ídolo de masas con la saga «Crepúsculo». Para muchos siempre estará asociado al vampiro, pero el actor lleva años empeñado en inmiscuirse en proyectos independientes y en algunos casos, como con «High Life», inusuales, al límite. «No tengo el estigma de la saga Crepúsculo, eso lo dicen los demás. Todas las películas que he hecho desde que accidentalmente me convertí en actor, son muy personales», mantiene Pattinson. Para Denis, las referencias a «Solaris», de Andrei Tarkovski, estaban muy presentes. «Con su cine pasa algo magnífico, y es que muestra que la ciencia ficción es terrestre, algo que solo los humanos podemos imaginar. No necesitamos aliens ni monstruos, solamente hombres y mujeres».

Un guión astrofísico

Consciente de que su guión pone a prueba a cada instante al espectador, confía en que la atmósfera general gane la partida. «No me parece tan importante que se entienda cada detalle de la película. A la hora de abordar el guión tuve claro que quería hacerlo de una manera astrofísica, como si cruzara un agujero negro y alcanzara ese punto llamado singularidad en el que pasado, presente y futuro se unen. Quiero que el público experimente esa sensación de que no existen ni el tiempo ni el espacio». Habrá que ver si el jurado presidido por Alexander Payne considera que Denis merece una Concha de Oro por la que compite frente al grupo de los cineastas españoles (Sorogoyen, Vermut e Isaki Lacuesta) y propuestas de toda condición en un año muy variado aunque sin un referente claro en las apuestas. Desde el paródico homenaje al terror setentero y al «giallo» de «In Fabric» al «thriller» de la argentina «Rojo», una de las cintas que más ha satisfecho a la crítica. La llegada de Pattinson, junto con Binoche y Mia Goth, ha sumergido a San Sebastián en otra jornada de «glamour», en una edición que está contando con mucha más presencia de estrellas internacionales que el año pasado y que todavía tiene que recibir a los actores Bradley Cooper y Chris Hemsworth, que también tienen su club de fans, para poner el broche a un 66 festival que arrancó hace una semana con la cinta «El amor menos pensado», con Ricardo Darín como protagonista.

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