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«Sauvage»: La cara más dura de la prostitución gay

El francés Camille Vidal-Naquet debuta con «Sauvage», retrato de un prostituto que busca el amor y el afecto en su duro día a día

  • «Sauvage»
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Tiempo de lectura 2 min.

14 de junio de 2019. 03:19h

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Gonzalo Núñez 14/6/2019

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No sabemos de dónde viene Léo, ni quién es ni qué busca en la vida, ni, sobre todo, por qué pasa buena parte del día en las aceras del bosque de Bolonia de París esperando clientes que paguen por su cuerpo a tanto la hora. Para Camille Vidal-Naquet, en su celebrado debut «Sauvage», era importante lanzar a su protagonista de cero, mostrarlo directamente en el desarraigo, ejerciendo cotidianamente su actividad: «El objetivo no es explicar el porqué ni el cómo de la prostitución masculina, lo cual sería otra película, igual de interesante o legítima. Pero para mí la cuestión era mostrar su dura vida cotidiana, sin pensar en si es bueno o malo lo que hace, ni por qué llegó allí. Si hubiera intentado eso ya en sí la película portaría una especie de juicio, cosa que no he querido hacer».

«Sauvage», es una cinta en la que vemos a Leó bregar con clientes de todo tipo de pelajes y con compañeros (en su mayoría inmigrantes) de profesión al tiempo en que, entre el crac y la mala vida, busca y vive el amor, siendo esto último, según el director, su modo de mostrar al público que, «pese a la situación de gran precariedad en que viven estas personas, eso no impide que tenga sentimientos como todos, incluso en su profesión. Paradójicamente, se puede pensar que como se trata de personas que se supone que son profesionales del sexo no deberían tenerlos».

El carácter de Léo, siempre carente y demandante de afecto, se demuestra en su ilógica (para el resto de sus compañeros) condescendencia a la hora de besar a la mayoría de sus clientes. «Es un personaje de corazón trasparente, incapaz de ocultar sus sentimientos», señala Vidal-Naquet. Sin embargo, resulta difícil tejer afectos en este submundo en el que, quien más quien menos, sueña con dar el golpe con un rico cliente y retirarse para siempre de las calles o huir en avión a cualquier parte.

Tres años en la calle

El cineasta francés ha pasado tres años documentándose sobre el mundo de los marginados, los sin techo y los chaperos parisinos. Pero no ha querido que el resultado de su cinta sea, digamos, un copia-pega de aquella experiencia: «Lo que es verdadero en la cinta es la autenticidad de este personaje, todo ese conjunto de lo terrible y lo emotivo. Las historias que me contaron, e incluso las leyendas urbanas, me han inspirado, y eso refleja una verdad, pero no me he guiado por casos concretos, sino reflejar más bien las emociones, dar alma a las historias.

El trabajo de Félix Maritaud como Léo ha sido justamente celebrado. Es su primer papel de entidad. «Con él trabajé el cuerpo y la energía, nunca la psicología del personaje –explica Vidal-Naquet–. Precisamente lo que me atrajo de Félix fue su animalidad, esa fuerza y ese instinto».

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