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Darío Villanueva: «Existe una presión sobre la RAE que procede de la corrección política»

El director de la Real Academia Española anunció el jueves que no se presentará a la reelección para seguir al frente de la institución. Una decisión que él explica ahora y que extraña por su impecable gestión

  • El director de la Real Academia de la Lengua, Darío Villanueva / Foto: Efe
    El director de la Real Academia de la Lengua, Darío Villanueva / Foto: Efe

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06 de octubre de 2018. 02:54h

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J. O..  5/10/2018

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Darío Villanueva fue elegido director de la Real Academia Española el 11 de diciembre de 2014, culminando una trayectoria que empezó en 2007, cuando ingresó como académico de esta institución para ocupar el sillón con la letra D. Tan solo un año después de su nombramiento, fue elegido secretario de la RAE, cargo que desempeñó durante los mandatos de dos directores, una labor que siempre ha conllevado una absorbente dedicación aunque su exposición sea discreta. La renuncia de José Manuel Blecua para presentarse de nuevo como cabeza visible de la RAE, le abrió definitivamente las puertas de la dirección. De esta manera, Darío Villanueva, catedrático de literatura y que durante tantos años había desempeñado la docencia en las aulas universitarias y el cargo de rector de la Universidad de Santiago de Compostela, que traía consigo un bagaje intelectual que abarcaba desde Valle-Inclán hasta Camilo José Cela, y que siempre había mostrado un inusitado interés en los planos literarios de la cinematografía, dejaba atrás sus investigaciones, estudios, publicaciones y su vocación como profesor para dedicarse a una tarea tan noble y difícil como conducir el destino de esta Academia y en un periodo, precisamente, que no ha sido de bonanza, y que ha tocado a su fin. Aprovechando el contexto que le ofrecía la sesión plenaria del jueves pasasdo, Darío Villanueva anunció que renunciaba a su posible reelección como director, algo que prácticamente tenía asegurado. Una d elas claves para entender esta decisión sorprendente, imprevista para muchos, es prestar atención a las fechas. Darío Villanueva llegó a la RAE en 2007, un año antes de que comenzara la crisis económica. Desde ese momento, desde su puesto como secretario como desde el de director ha tenido que luchar para que la RAE sacara adelante todos sus proyectos. Algo sumamente complejo cuando la RAE solo cuenta con una asignación estatal de 1,6 millones, a todas luces insuficiente para una casa que presta tantos servicios a la sociedad. «Yo había tomado la decisión hace tiempo», comenta a este diario.

Un anuncio transparente

Después explica: «De los diez años que llevo en la Academia, he estado cinco de secretario y cuatro de secretario. Quería recuperar mi función como académico llano. Ahora se tienen que elegir las personas para ocupar los cargos de vocal, bibliotecario y director. He querido anunciarlo en la última sesión que hemos tenido en la RAE para que todo desde el comienzo fuera transparente y que nunca se produjeran malentendidos». Darío Villanueva, que hace poco ha contribuido de una manera definitiva a un acuerdo con China para que el español esté presente en los planes curriculares de secundaria (ningún otro idioma cuenta con este privilegio en el país oriental), hizo balance de estos últimos quinquenios y reflexiona sobre las distintas presiones que han sacudido la calma de la RAE. Pero, sobre todo, hace hincapié en un punto esencial: «Lo he repetido y he insistido en varias entrevistas: La Real Academia Española está acostumbrada a ser rompeolas de la sociedad. Sobre todo, en estos momentos que atraviesa nuestro país, con tantas tensiones políticas y en el que suceden cosas que antes no ocurrían, y con algunos planteamientos pro-cedentes de determinadas personas en cargos de responsabilidad y que antes no hacían». Cuando se le pregunta si ha influido, ente otras cosas, la consulta del gobierno para reformar el género en la Constitución, Darío Villanueva es tan claro como contundente: «Es el cometido de la RAE. La Academia no puede negarse a una petición del Gobierno. Y de hecho, ahora mismo hay un comité que está trabajando en este asunto. Pero ya he hecho declaraciones a este respecto y he dicho que tanto la Real Academia Española como su director mnatienen su independencia». Villanueva, que está a punto de viajar al extranjero insiste que la decisión de abandonar su cargo la «tomé ya hace dos años» y reconoce que existen presiones sobre la RAE que son perjudiciales: «Existe una presión continua sobre la Academia que procede de la corrección política y que casi le exige que retire palabras del diccionario. Pero nosotros nos hemos mantenido firmes en este pulso y jamás retiraremos una sola palabra de él. Ahora, cada semana sale en los medios de comunicación un individuo o un colectivo con exigencias de ese estilo. Y en ocasiones de forma airada, haciendo responsable a la RAE de esa palabra. Creo que lo he sabido frenar y siempre darle una respuesta de una manera firme».

Presupuesto

Darío Villanueva no elude un problema constante de la Academia durante estos últimos años: el económico. «Después de los cinco años que pasé como secretario y los otros en los que he desmepeñado la función de director, considero que hemos alcanzado los propósitos y encauzado muchas soluciones a las dificultades que se nos han planteado, a pesar de que algunas trabas económicas eran complejas. Por supuesto, la crisis económica ha repercutido mucho en la Real Academia Española. Se ha llegado a disminuir en un 60 por ciento los recursos de los que disponíamos, pero a estohay que sumar que, por incidencia de la crisis, hemos dejado de vender libros y, también, ha disminuido la participación y el apoyo en nuestros proyectos. Son varias crisis en una. Evidentemente esto no solo ha afectado a la Academia, sino que muchas instituciones de España están atravesando enormes dificultades». Darío Villanueva comenta los retos que deja, como el diccionario digital, que está muy avanzado y profundizar en la Asale (Asociación de Academias de la Lengua Española) o confirmar algunas gestiones para sostener la economía de la RAE. Mientras el futuro director –ya suenan varios nombres para ocupar esta función– tendrá que afrontar estos retos, que dibujan un horizonte no exento de complejidades, Darío Villanueva retomará viejas rutinas intelectuales que, probablemente, le alejarán de la erosión diaria de las gestiones y le llevarán por aristas menos pragmáticas, aunque más literarias, donde podrá reencontrarse con antiguos amigos como el Quijote.

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