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De Rodolfo Valentino a Carnarvon: locos por Egipto

El Museo Egipcio de Barcelona expone un centenar de piezas con las que recuerda la historia y anécdotas de sus antiguos propietarios.

  • De Rodolfo Valentino a Carnarvon: locos por Egipto
Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

11 de julio de 2018. 23:06h

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Víctor Fernández.  Barcelona. 11/7/2018

Podría hacerse una historia del arte egipcio solamente con los muchos coleccionistas privados y públicas por las que han pasado estas piezas, más allá del mítico museo de El Cairo. Esta pasión por coleccionar, por tener un pedazo del pasado glorioso de Egipto es el punto de partida de una exposición que se inaugura en Barcelona.

El Museo Egipcio de la capital catalana recoge un conjunto formado por estatuas, anillos o amuletos que han tenido a propietarios tan dispares como Edward George Spencer-Churchill, primo de Sir Winston Churchill, Lord Carnarvon o Natacha Rambova, la polifacética creadora que fue esposa de Rodolfo Valentino. Asimismo, la muestra también incluye algunos tesoros que fueron en algún momento guardados por instituciones egipcias como el Museum o Fine Arts de Boston o el Pitt Rivers Museum de la Universidad de Oxford. Todo el conjunto presentado en Barcelona, formado por 105 piezas originales, es ahora propiedad de la fundación arqueológica que promueve desde hace años el empresario Jordi Clos.

En este seguimiento de la historia de lo expuesto nos podemos encontrar todo tipo de curiosidades, de pequeños y grandes episodios que ejemplifican la fascinación que sigue existiendo por la tierra de los faraones.

Un pectoral para Terenci Moix

Probablemente el mejor ejemplo de este interés lo representa un pequeño amuleto de un enano patec panteo, datado de la Baja Época (715-332 a.C.). Su propietaria fue una mujer fascinante, íntimamente relacionada con los primeros años de Hollywood. Se llamaba Natacha Rambova y empezó su carrera como una de las bailarinas del Ballet Imperial Ruso, para pasar a ser la responsable de los diseños de vestuario de las películas de Cecil B. de Mille y de la actriz Alla Nazimova. En 1921 conoció durante el rodaje de «Uncharted Seas» a una de las primeras grandes estrellas del cine: Rodolfo Valentino. Un año más tarde se casaron, aunque el matrimonio acabó en 1926. Pero, además del cine, una de las grandes pasiones de Rambova fue la egiptología, hasta el punto de escribir algunas publicaciones sobre el tema que reunió en la serie «Egyptian Texts and Religious Representations».

Rambova logró reunir un buen número de piezas que acabó ingresando en el Utah Museum of Fine Arts. La actriz, escritora y diseñadora también tuvo dos joyas que ahora están en los fondos del Museo Egipcio de Barcelona. Son el citado amuleto y un pectoral que en 2002 fue solicitado por alguien que hizo de la egiptología uno de los ejes de su obra literaria. Era el barcelonés Terenci Moix, que quiso contar con la pieza para caracterizarse como faraón para la promoción de la que fue su última novela, «El arpista ciego».

Los coleccionistas también guardan secretos, una manera de poder disfrutar en privado de sus más queridas posesiones sin ser molestados. Ese es el caso de un célebre aristócrata inglés conocido por ser el mecenas que financió la excavación de la tumba de Tutankamón por Howard Carter. George Herbert de Carnarvon, conocido como lord Carnarvon, Además de su participación en el mayor hito arqueológico del siglo XX, Carnarvon era un reconocido coleccionista con un importante fondo que pasó a formar parte del Metropolitan Museum of Art de Nueva York tras su muerte. Bueno, todo no. En 1988, uno de los ex mayordomos de la finca del noble británico informó de la localización de todo un tesoro oculto en los muros falsos de la mansión. Entre esas obras, en su mayoría procedentes del Valle de los Reyes, está una pequeña estatua de la diosa escorpión Selquet y que el viejo lord Carnarvon logró esconder durante casi medio siglo.

En ocasiones los museos se sacrifican para poder continuar creciendo, aunque esto acabe suponiendo el desprenderse de alguna pieza destacada. Eso es lo que pasó en 1992 con el Toledo Museum of Art de Ohio, un centro que ha logrado formar una espectacular colección con trabajos de creadores de la talla de Cézanne, Calder, Degas, Van Gogh, El Greco, Matisse, Picasso, Rembrandt, Rubens o Turner. En 1992, este centro necesitaba recaudar fondos para poder ampliar sus colecciones de arte moderno y contemporáneo, por lo que se decidió a desprenderse de parte de lo guardado relacionado con Egipto. Se trataban de varias antigüedades que habían sido compradas en 1905 al anticuario cairota llamado R. H. Blanchard por el matrimonio Edward Drummond Libbey y Florence Scott Libbey, los mecenas que fundaron el Toledo Museum of Art. El museo barcelonés es hoy propietario de catorce obras de esa colección.

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