Cultura

El español, un idioma que crece en poder

El presidente del Grupo Planeta pide en Córdoba (Argentina) un esfuerzo para impulsar nuestra lengua en un universo tecnológico y una mayor seguridad jurídica para los creadores frente a la «piratería».

El presidente del Grupo Planeta pide en Córdoba (Argentina) un esfuerzo para impulsar nuestra lengua en un universo tecnológico y una mayor seguridad jurídica para los creadores frente a la «piratería».

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Con el Teatro del General San Martín de Córdoba de gala, con esa impresionante lámpara naranja de escamas draconianas, tribunas tupidas de terciopelo rojo y una audiencia ovacionando a los ponentes, tuvo lugar una de las principales sesiones plenarias que contó con una figura destacada, el presidente de grupo Planeta, José Creuheras. La temática: la competitividad del español como lengua para la innovación y el emprendimiento, uno de los cinco eje temáticos sobre los que se articula el programa académico de la VIII edición del Congreso Internacional de la Lengua Española, el cual se celebra en la ciudad argentina y que termina hoy.

La intervención era especialmente esperada ya que el español es una de las lenguas que va a adquirir mayor peso y mayor crecimiento en el mundo en los próximos años. Realidad a corto plazo que el propio Creuheras recordó, al principio de su discurso. «Hoy por hoy el español cuenta con cerca de 600 millones de hablantes y es la segunda lengua materna más hablada del mundo, tras el chino mandarín. Pero, como bien saben ustedes, el número de hablantes no es el único factor que determina la influencia de una lengua. Hay otros a tener en cuenta como su extensión geográfica, su peso económico, su uso para la transmisión del conocimiento o su utilización generalizada en distintos ámbitos de la comunicación (los medios tradicionales, las redes sociales, la diplomacia...)», puntualizaba.

La intervención continuaba presentando algunos datos que demuestran la tesis sostenida por el empresario español. En el último Foro de Davos se publicó el estudio económico «Índice del Poder de las Lenguas» («Power Language Index») que pondera veinte indicadores distintos que permiten medir objetivamente el auténtico grado de influencia de una lengua en el mundo.

Este Índice revela claramente que las dos lenguas más poderosas son el inglés y el chino mandarín, que se corresponde, obviamente, con las dos grandes potencias económicas del mundo. El español figura, en este ranking, en la cuarta posición. «Nuestra lengua está a mucha distancia de las dos primeras, compitiendo claramente con el francés, país que se ha preocupado históricamente de proteger los intereses de su lengua y de su cultura con excepciones culturales en una gran mayoría de los tratados que ha negociado en el seno de la organización mundial del comercio», añadía. Y un avance con grandes expectativas: según el estudio sobre el Índice de Poder de la Lengua, realizado en una proyección al año 2050, se concluye que el español se habrá convertido ya en la tercera lengua más poderosa del mundo por delante del francés y por detrás del inglés y del chino mandarín, que seguirán con su hegemonía.

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Estados Unidos en el horizonte

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Estas proyecciones encajan perfectamente con los datos que maneja el Instituto Cervantes, que en su estudio «El español: una lengua viva» del pasado año, presenta unos datos más que alentadores para el futuro del español. En 40 años, Estados Unidos será ya el segundo país hispanohablante del mundo, por detrás de México, con 119 millones de hispanos, cifra que supone que uno de cada tres residentes en Estados Unidos será hispano. Este dato mejoraría las expectativas sobre el mercado norteamericano, pero hay que tener en cuenta que el uso del español, hoy por hoy, está muy circunscrito al ámbito familiar de sus hablantes.

Además, Creuheras resaltaba la tarea, «que sí está realizando con un gran esfuerzo la Real Academia Española, junto al Instituto Cervantes, de cuidar y hacer crecer ese capital enorme que representa nuestro idioma». Son los «dos caballos de batalla» de nuestra idioma. Un buen aval de este futuro prospero son los 11 Nobel de Literatura que han recaído en escritores hispanoamericanos y españoles. Y un epicentro de este «Imperio cultural creciente»: «Barcelona ha tenido la extraordinaria capacidad de conectar su potente y amplio tejido industrial editorial»

«Vivimos un tiempo en el que el futuro se conjuga en presente y el presente envejece repentinamente –contnuaba–. Y esa revolución tecnológica ha hecho lo mismo pero a escala mundial. Ha pulverizado casi todas las barreras de entrada al conocimiento y lo ha puesto al alcance del mundo entero en microsegundos cambiando por completo el hábito de consumo de una gran mayoría de ciudadanos». A la vez, Creuheras unía estos avances a la aparición de los teléfonos inteligentes («nuestro inseparable compañero con el que hacemos de todo y nos mantenemos conectados con el mundo»), lo que no evita, asegura que «hoy se lea más que antes y se consuman más contenidos culturales».

Este panorama tecnológico abre, por tanto, un escenario distinto. «Por un lado, la sociedad dispone cada vez de mayor tiempo de ocio y, por el tanto, la competencia entre nosotros para atraer lectores y espectadores a nuestras ofertas culturales es y será cada vez mayor. Los nuevos formatos tecnológicos han roto el principio de la asignación de valor económico a los contenidos que teníamos todos hasta ahora» puntualizó el presidente del Grupo Planeta. Por tanto las reglas de juego en «el tablero comunicacional» están todavía por fijar. Aunque el formato digital y el papel de los libros seguirán conviviendo por un largo tiempo. Y no quiso pasar por alto una petición a los poderes públicos en relación con la «piratería»: un marco jurídico que garantice que los creadores: «La sociedad no es capaz de valorar el gran esfuerzo que supone escribir un libro, un guión o cualquier otra actividad relacionada con la creación cultural. Este efecto negativo lo estamos combatiendo con todas nuestras fuerzas», aseguró.

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La arquitectura del pensamiento

Las líneas de trabajo académico actuales se presentaron durante la jornada de ayer. Entre ellas destacan el proyecto, en fase de edición final, del «Glosario de términos gramaticales». El director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, destacó entre los proyectos en curso la 24.º edición del «Diccionario de la lengua española» o el «Nuevo diccionario histórico del español», y ha anunciado una nueva edición del «Diccionario panhispánico de dudas». El académico Ignacio Bosque señaló que «la gramática es la arquitectura del pensamiento» e insistió en que el citado «Glosario de términos gramaticales» es «un ''pequeño diccionario de gramática'' dirigido fundamentalmente a los profesores de Enseñanza Media, así como a todas aquellas personas relacionadas profesionalmente con la lengua española». La obra tendrá unos 500 términos gramaticales definidos, analizados y ejemplificados, además de una serie de tablas, cuadros y esquemas que permitan visualizar la relación de cada término con otros análogos y un gran número de remisiones internas a conceptos próximos. El objetivo, como señaló el gramático, es que «sea una guía, además de un plano».

Las máquinas también hablarán español

El idioma español será determinante en el crecimiento mundial. En menos de diez años 700 millones de máquinas hablarán entre ellas español. Pero «más allá de estas proyecciones –explica José Creuheras–, si analizamos el valor del español como activo económico con los datos de los que disponemos ahora, nos encontramos con que la contribución que hacen al PIB mundial el conjunto de los países hispanohablantes se sitúa en el 6,9%, según el estudio del Instituto Cervantes». Y Creuheras terminaba con un mensaje esperanzador: «He querido poner sobre la mesa todos estos datos sobre la influencia del español en el mundo porque la perspectiva para los próximos años no puede ser más alentadora».