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En busca de la Notre Dame del siglo XXI

Las nuevas promesas de la arquitectura española presentan a LA RAZÓN cinco proyectos y sus respectivos bocetos para la reconstrucción de la catedral parisina devastada por el incendio.

  • En busca de la Notre Dame del siglo XXI

Tiempo de lectura 8 min.

21 de abril de 2019. 15:03h

Comentada
Ángel N. Lorasque 21/4/2019
► Una cubierta flotante para acercar Pars al cielo
(Javier Pérez Rodríguez - Madrid)
En busca de la Notre Dame del siglo XXI

Para Pérez Rodríguez, el reto para los arquitectos actuales en la intervención de estas obras Patrimonio de la Humanidad es conseguir un correcto diálogo entre el lenguaje arquitectónico reminiscente (en este caso el gótico), las nuevas tecnologías y las líneas constructivas sin perder la esencia y personalidad del edificio por el camino. Carece de sentido hacer una réplica exacta, pues sería generar una arquitectura impuesta y poco sincera. Además, estos edificios no son meros espacios con una función concreta, sino que cuentan la historia de una ciudad. Su reconstrucicón sería la siguiente:

■ A lo largo de los siglos, las ciudades han querido mostrar su poder económico a través de sus principales edificios. Las catedrales eran el máximo exponente de dicha corriente. La de Notre Dame se erigió como todo un alarde tecnológico por la forma de distribuir las cargas desde la cumbre de la nave principal a las laterales, hasta finalmente llegar al terreno a través del exoesqueleto conformado por los arbotantes. Transformaría este sistema de cargas desplazando el centro de gravedad a través de una cubierta colgada. Introduciría una estructura auxiliar adosada a los muros de las naves laterales que ejerce el papel de balanza. De dicha estructura colgarían las bóvedas de piedra a través de un sistema de cables que atravesarían un tubo metálico que ejercería el papel de cumbrera. Al otro lado, dicha estructura auxiliar estaría atada a los arbotantes que ahora serían contrapesos y no contrafuertes. Se reconstruiría la cubierta del transepto y la aguja con sus formas originales y se sustituirían algunos materiales pesados, como el plomo por el aluminio, para aportar mayor ligereza.

■ Esta propuesta pretende causar sensaciones a través de la reinterpretación de la tipología de la catedral. Manteniendo las torres y la forma de la aguja se conservaría la identidad del edificio.
Con la nueva cubierta colgada se crearía una atmósfera única para simular que las bóvedas flotan en el cielo de París. El entramado de madera se convierte en uno de cables guiados por la generatrices del perímetro de la cubierta y la cumbrera.

► Un enorme lucernario sin la aguja de Viollet-le-duc

(Hugo San Martín - Barcelona)

En busca de la Notre Dame del siglo XXI

San Martín explica que apostaría por un enorme lucernario en forma de pirámide invertida (alegoría a la memoria de la aguja caída que hubo anteriormente) que redirige la luz hacia el centro de la nave central donde se encuentra el altar principal. Esta entrada de luz en forma de pirámide invertida (símbolo de la mujer y lo femenino) representa la entrada de Notre Dame, la Virgen, al interior de su templo. Estos son sus motivos:

■ Notre Dame empezó a construirse a mediados del siglo XII, y fue restaurada por el arquitecto Viollet-Le-Duc a mediados del XIX conforme a criterios, a mi juicio, excesivamente historicistas y personalistas. El concurso de restauración que ha anunciado el Gobierno francés promueve la reconstrucción de la aguja que Viollet-Le-Duc decidió añadir al templo y que no existía en su concepción original. Creo que después de la catástrofe del pasado lunes, la catedral ha dejado bien claras sus intenciones. Se ha desembarazado de un aditamento superfluo.

■ La aguja, al caer, provocó un enorme agujero y rompió la bóveda pétrea central provocando un inmenso hueco en el centro de la planta de cruz latina. Ese enorme agujero se ha convertido en un impresionante lucernario a cielo abierto donde los rayos de luz entran e inundan de claridad el centro de la nave. Sería bueno apostar por una actitud de continuidad.

■ A lo largo de la historia, las cúpulas y cubiertas que han cerrado las bóvedas de los cruceros centrales de las naves se han decorado representado escenas religiosas o paisajes que representaban la ascensión al cielo; querían simbolizar que el techo no existía y el cielo penetraba en el edifico. Si observamos el estado actual, parece que esa representación que se ha hecho durante siglos, ahora se ha convertido en realidad. ¿Por qué no lo utilizamos?

► Replantear la estructura abovedada desde el interior

(Leticia Prieto - Granada)

En busca de la Notre Dame del siglo XXI

Prieto asegura que el mayor reto es recuperar la esencia del edificio perdido, siendo conscientes de que volver al pasado es imposible y que resulta necesario, por lo tanto, poder abarcar la reconstrucción de un modo diferente al que se haría cuando se erigió. La arquitectura contemporánea debe ser capaz de coser el roto de la manera más sutil posible sin transformar el icono que supone Notre Dame, y, además, se trata de una mejora en cuanto a la construcción se refiere. Por eso plantea el
siguiente boceto:

■ Estoy a favor de una postura conservadora, sin embargo, no creo que la reconstrucción deba consistir en calcar a dedo lo que había antes. Es necesario plantear una filosofía de oportunidad a partir de este desastre. Las posibilidades de mejora que suponen un derrumbamiento del tejado han de ser bien aprovechadas, y supone un reto grande mantener la identidad del edificio añadiendo mejoras actuales. Sin seguir la filosofía de Viollet-le-Duc, de una reinterpretación total de la arquitectura gótica, sí apoyo que se muestren pinceladas de la época en la que ha sucedido el incendio.

■ Pienso que, aunque se deba mantener el aspecto original, o un aspecto similar, la solución no debería abordarse desde la misma materialidad que en su origen. La solución, para mí, radica en mejorar desde la técnica, aunque se siga usando la madera, es en la manera en que ésta se puede tratar o imitar. Con respecto a los posibles cambios estéticos, me ocurre replantear la estructura abovedada desde el interior y provocar un impacto al entrar en el edificio, mientras que desde el exterior se ve la misma Notre Dame del siglo XII. Para ello podría intercalar, por ejemplo, un entramado de piedra y acero.

► Una intervención contemporánea

(Arturo Montilla - Jaén)

En busca de la Notre Dame del siglo XXI

Desde el estudio que dirige en Granada, Montilla confiesa que el reto no debe ser volver a reproducir lo original tal cual estaba. Para él, la desgracia ocurrida es un hecho y forma parte de la historia, lo cual supone un gran desafío intervenir en el histórico edificio. Reconoce que «fue muy impactante» seguir en directo el incendio, ya que « hace poco que estuve visitándola y jamás pensé que un monumento así podría verse envuelto en una situación como ésta. Creí que se iba a venir abajo por completo».

La popuesta que ha elaborado desde el estudio que dirige es la siguiente:

■ Pienso que toda la arquitectura debe pertenecer a su época y momento. Para mí sería más interesante hacer una intervención contemporánea en la que se diferencie bien lo que está restaurando con un estilo propio del siglo XXI y pueda convivir con el edificio original del XII. Hay que ser conscientes de que la intervención estará en el punto de mira y siempre habrá opiniones en contra como suele ser habitual en la arquitectura.

■ Creo que la aguja es la parte más comprometida, me plantearía buscar otros materiales distintos a los originales aprovechando las nuevas técnicas y sistemas, pero que se identifiquen con la historia.

■ En cuanto a los plazos necesarios para acometer una obra de esta envergadura, no podría aventurarme en decir un tiempo exacto, pero me parece que los políticos muchas veces se aventuran a prometer lo que les gustaría cumplir sin realmente tener la certeza. Sinceramente, cinco años (tal y como aseguró el presidente Emmanuel Macron) me parece insuficiente para tal magnitud de proyecto y obra teniendo en cuenta que la catedral necesitó 180 para construirse en su momento.

■ Al igual que el resto de arquitectos, lo haría desinteresadamente, ya que sería un gran honor y orgullo personal y pasaría a la historia para siempre.

► Armazón de madera y cerramiento de vidrio

(Raquel Santamarta - León)

En busca de la Notre Dame del siglo XXI

Desde el estudio Narrarquitecura, Santamarta explica que el reto es la sutileza, ser capaz de aportar nuevas sensaciones sin romper la imagen preexistente tan arraigada en la memoria de una sociedad dolida. Por ello plantea este impactante diseño:

■ Analizando Notre Dame, y otras góticas, nos encontramos con espacios continuos y fluidos. Los templos cristianos se plantean como un recorrido hacia el altar así como la búsqueda de la luz. Se aligeran las estructuras de piedra, a base de arcos de descarga hacia los contrafuertes exteriores, resultando una serie de deambulatorios y confiriendo a los edificios una aparente facilidad en la construcción vertical y la esbeltez. Mi propuesta nace de estas dos nociones de búsqueda de la luz como generadora de arquitectura y de «promenade architecturale» (paseo arquitectónico).

■ Propongo la reproducción estricta de la forma e imagen exterior previa, de volumetría clara y equilibrada, mediante un armazón de madera laminada y cerramiento de vidrio sobre el que se coloca una piel exterior de chapa de zinc perforada, incorporando unas pasarelas perimetrales que dotan a la catedral de un nuevo recorrido o «paseo arquitectónico» por el interior de su armazón, mostrando la imponente visión de la ciudad de París de la que gozan sus 16 estatuas de cobre situadas por Viollet-le-Duc en la base de la aguja.

■ La imagen diurna de la catedral desde el exterior quedaría intacta y sería por la noche cuando a través de la chapa perforada se ilumine la cubierta, lo que generaría una sutil nueva escena urbana a través de la luz como instrumento generador de nuevas sensaciones en el espacio arquitectónico.

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