¿Estuvo Agatha Christie enamorada de Alfonso XIII?

Muy pocos saben que la reina del misterio, Agatha Christie, bebió los vientos durante algún tiempo por el rey Alfonso XIII de España. No es un chismorreo ni una corazonada. La propia novelista lo admitió en su «Autobiografía», que empezó a redactar en noviembre de 1965, con 75 años, y concluyó casi una década después, poco antes de morir en enero de 1976.

Muy pocos saben que la reina del misterio, Agatha Christie, bebió los vientos durante algún tiempo por el rey Alfonso XIII de España. No es un chismorreo ni una corazonada. La propia novelista lo admitió en su «Autobiografía», que empezó a redactar en noviembre de 1965, con 75 años, y concluyó casi una década después, poco antes de morir en enero de 1976.

Agatha Christie calló, sin embargo, si sus inclinaciones hacia el monarca fueron un amor platónico de juventud o si, por el contrario, llegaron a manifestarse durante el tiempo en que ambos fueron huéspedes del legendario Hotel Zenobia, regentado entonces por la espía y aventurera francesa Marga d’Andurain y su marido Pierre en la ciudad siria de Palmira.

Muy reservados

De lo que no hay duda es que la celebérrima novelista, casi cinco años menor que el monarca, recorrió como él la antigua ciudad situada en el desierto de Siria, en la actual provincia de Homs, que antaño fue capital del Imperio de Palmira bajo el efímero reinado de Zenobia. Ambos quedaron fascinados tras visitar las ruinas de Palmira, y en concreto el templo de Bel, edificado en el año 32 y consagrado al dios supremo fenicio-cananeo, cuyo nombre significa «amo». Como amo fue el infiel Alfonso XIII del corazón de innumerables mujeres. El azar quiso que yo mismo hallase, en el archivo de Palacio, una curiosa y desconocida carta manuscrita del embajador español en Londres al marqués de Torres de Mendoza, hombre de la máxima confianza del rey.

Fechada el 21 de enero de 1925, la carta tenía la anotación «muy reservado» en el margen superior de la primera cuartilla; consciente probablemente en su fuero interno de las pasiones del monarca, el embajador advertía al marqués de Torres de Mendoza del peligro que suponía para Alfonso XIII la futura presencia en Madrid de una dama muy poco recomendable para la reputación del rey. Decía así el diplomático al marqués de Torres de Mendoza en su insólita misiva: «Querido Emilio: Es mi deber darle un aviso de carácter delicado y muy confidencial. He sabido hoy que la señora de Peña, conocida bajo el nombre de Mrs. Isaacs, nombre de su primer marido, de quien se divorció o, mejor dicho, la divorciaron, se propone ir en breve a Madrid. Trátase, como usted sabe sin duda de una profesional del vicio norteamericana dedicada a su oficio desde los 17 años. Casada con Isaacs y repudiada por éste, arruinó a varios jóvenes, entre otros uno cuyo nombre figura en las listas de esta Embajada, aunque no pertenezca a nuestra carrera. Pudo persuadir a un opulento argentino llamado Peña a tomarla por esposa. Una vez dueña de medios ilimitados se ha desenfrenado del todo, dando en el campo fiestas que son verdaderas orgías en que a la hora de la borrachera no sólo se desnuda en público, sino que hace exhibición de vicios contranaturales [...] Como sé que si va a Madrid procurará ver a quien usted se figurará y hacerse ver con él, es preciso que se evite, pues todo se sabe y estas cosas hacen más daño que todos los libelos del mundo. Si lo cree usted útil como yo lo creo, hable al presidente del Directorio [el general Primo de Rivera], pues se debe a todo precio impedir un tropezón parecido».

Guionista prematura

Claro que, entre las mujeres que suspiraron por Alfonso XIII, sobresalió también Anita Loos, nacida en San Francisco, California, en 1893. Esta niña prodigio del cine empezó a escribir guiones a los doce años y más tarde pasó a ser guionista del legendario D. W. Griffith y del no menos célebre Douglas Fairbanks.

En 1925 publicó el libro que la hizo más popular: «Los caballeros las prefieren rubias» y su secuela: «Pero se casan con las morenas»; obra ensalzada por personajes tan variopintos como Winston Churchill, James Joyce o el filósofo Georges Santayana, y convertida en uno de los primeros «best-sellers» en Estados Unidos.

Esta mujer menuda pasó 18 años en los estudios de la Metro Goldwyn Mayer como guionista, mientras en la vida real se divertía con personajes como Greta Garbo, Aldous Huxley, Clark Gable, Raquel Meller, William Randolph Hearst y el ya citado Douglas Fairbanks, simplemente Doug para sus amigos. Pues bien, la propia Anita Loos quedó fascinada de pequeña nada más contemplar al apuesto monarca español: «Recordaba que, cuando era niña, mi héroe romántico había sido el juvenil rey de España, Alfonso», estampó en su diario. El suyo sí que fue, desde luego, un amor platónico.

@JMZavalaOficial