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Eva Manjón: «Mi mayor reto es interpretar a la Sara que sufre, llora y se ríe»

Eva Manjón homenajea a Sara Montiel en “Mi última noche con Sara”, un recital que abarca algunos de los capítulos menos conocidos de su vida

  • Eva Manjón: «Mi mayor reto es interpretar a la Sara que sufre, llora y se ríe»
Madrid.

Tiempo de lectura 5 min.

19 de agosto de 2016. 19:20h

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Madrid. 19/8/2016

Esta noche se estrena en el Teatro Cervantes, en Campo de Criptana, el pueblo natal de Sara Montiel, un musical que busca recordar a un personaje “que se ha desdibujado” en el imaginario colectivo español, según Eva Manjón, protagonista y productora del espectáculo. La actriz ha dedicado dos años a hacer posible el sueño de rendir homenaje a una de las más grandes actrices y cantantes de España.

-Además de interpretar a Sara Montiel, es también la productora del espectáculo, ¿por qué apostar tan fuerte por ella?

-La verdad es que ha sido un poco locura, pero me he liado la manta a la cabeza. Admiro a Sara desde pequeña y creo que no se le había hecho justicia artística. Fue un mito, una diva del cine, pero en sus últimos años no tuvo la carrera que podía haber tenido -aunque ella misma, quizá, se encargó de dilapidarla- y la Prensa tampoco ha sabido reconocerla. Así que se ha desdibujado el personaje. Fue la primera actriz española que pisó Hollywood y eso no ha pasado al imaginario colectivo. Hizo más de 50 películas, grabó más de 40 discos, pero no se habla de ella. Yo creo que se la ha olvidado un poco. Eso nunca me ha gustado y, aprovechando que no existe ninguna película, serie o documental sobre su vida, decidí poner en marcha este proyecto teatral y musical para recordarla.

-¿Cómo le surgió la idea?

-Cuando leí sus memorias se me encendió la chispa. Quedé impresionada de que una persona que había nacido en un pueblo tan humilde, que fue practicamente analfabeta hasta los 20 años, de repente llegara a Hollywood. Ahora mismo yo tendría muy difícil, por no decir imposible, irme a Hollywood a hacer una película con Brad Pitt, por ejemplo... Imagínate en esa época, para las mujeres artistas, pobres y analfabetas, lo complicado que sería. Es alucinante.

-El guión es de David Planell, ¿cómo se documentó para escribirlo?

-Hemos utilizado su libro de memorias, “Vivir es un placer”, para contar sus anécdotas. Pero también nos hemos documentado mucho sobre el personaje con distintas fuentes y hemos hecho entrevistas. En sus memorias hay bastantes capítulos que ella no solía contar y que por eso no son conocidos, desde cómo salió de su pueblo hasta los amantes que tuvo. Hemos cogido una noche cualquiera en su vida como punto de partida para contar episodios interesantes. Ella quiere romper un contrato discográfico que la ata y la hace infeliz y, para hacerlo, decide grabar el único disco que le queda con ellos en una sola noche. Todo sucede en un estudio de grabación del Madrid de los años sesenta, cuando Sara está en el mejor momento de su carrera: ha vuelto de Hollywood, ha hecho sus grandes películas aquí y ya se ha convertido en un mito erótico. Es jóven, tiene tan sólo 33 o 34 años, se acaba de separar de Anthony Mann y quiere ser libre. Además, se encuentra una España franquista, más oscura que el luminoso Hollywood del que ella viene, y no quiere verse atada aquí.

-Hábleme de sus compañeros de escena....

-Estoy acompañada de dos actorazos: Rodrigo Poisón, que hace el papel del productor del que Sara se quiere zafar -cosa que no será tan fácil porque hay un romance entre ellos- y Jesús Lara, que interpreta a Curro, su asistente, peluquero y persona de confianza; el alivio cómico.

- Es, además, un musical, ¿qué temas puede esperar el público escuchar?, ¿cómo ha sido la experiencia con la orquesta en vivo con que trabajan?

- Sí, al hilo de la historia van surgiendo los temas de Sara, entre los que están sus “hits” más conocidos: “Fumando espero”, “Bésame mucho”, “Volver”, “La Violetera”, “Tatuajes”. Pasamos del cuplé al tango, al chotis, a la copla; tenemos de todo. La orquesta está compuesta por trece músicos de Campo de Criptana dirigidos por el maestro Juanjo Molina.

-¿Cuánto tiempo llevan preparándolo?

-La pre producción ha tomado unos cinco meses, pero yo llevo involucrada dos años en este proyecto. Es el tiempo que me ha tomado darle forma desde que se me ocurrió hacerlo. Tenía que buscar apoyos, financiaciones, etc. y al final decidí hacerlo sola porque quería que se hiciera de una determinada manera y, al final, de este modo el producto estaba en mis manos y, ¿quién mejor que yo para producirlo?. Ha sido duro, evidentemente, porque no soy millonaria ni mucho menos, ¡ya te lo digo yo!

-¿Por qué presentarlo primero en Campo de Criptana, donde Sara nació?

-Me parecía muy bonito arrancar la gira en su tierra. Aquí hay un teatro precioso, el Cervantes, y además en su pueblo la quieren mucho. También es verdad que para presentar en Madrid tienes que llegar rodadito y habiendo espabilado, tras hacer correcciones. Por eso prefería estrenar fuera de la capital y el sitio más bonito para hacerlo fue éste. Hablé con el alcalde y desde el principio el Ayuntamiento me abrió las puertas de su teatro y su ciudad.

-¿Cuándo traerán el espectáculo a Madrid?

-Esperamos que nos acoja este otoño. Tenemos una propuesta más o menos sobre la mesa de un teatro muy importante de la Gran Vía que ha mostrado interés, aunque no puedo confirmar nada aún.

-¿Cuál fue el mayor reto a nivel artístico de interpretar a la llamada última diva?

-Lo más difícil es alejarme del personaje, porque no quiero hacer una imitación, sino una interpretación. Hacerla del personaje cuando era joven es muy complicado, porque practicamente no hay registros gráficos de ella en su juventud. Hay de Sara, por supuesto, haciendo de otra persona en una película: tenemos a la Sara diva o al personaje lleno de joyas, pero no haciendo de sí misma. Para contar la vida de una mujer que sufre, siente, llora y se ríe, tenía que alejarme de ese personaje cliché para mostrar a un ser humano real. Ése ha sido el mayor reto, interpretar a una Sara humana, joven, fresca. Fue difícil, pero algún documento encontré y que me ayudó a conocer cómo hablaba, el desparpajo que tenía, la gracia, la sonrisa.

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