Fernando Jáuregui y Federico Quevedo: «Ojalá hubiese cuatro sillones en la Moncloa»

Los periodistas y colaboradores de numerosos medios plasman sus opiniones ante la situación actual, así como su descontento político en el libro «¡Es el cambio, estúpido!», editado por Primer Plano.

Los periodistas y colaboradores de numerosos medios plasman sus opiniones ante la situación actual, así como su descontento político en el libro «¡Es el cambio, estúpido!», editado por Primer Plano.

Dicen que no se ponen nunca de acuerdo y sus discrepancias son evidentes durante toda la entrevista, así como a lo largo de las casi 600 páginas que componen «¡Es el cambio, estúpido!», editado por Primer Plano y con prólogo de Juan Pablo Colmenarejo. Se trata de los periodistas Fernando Jáuregui y Federico Quevedo, a los que sí que les une algo, «el hartazgo político». Por ello han querido compartir las crónicas radiofónicas del espacio «confidencial» que comparten en «La linterna», de la COPE, y trasladarlas al papel, donde tratan la situación política actual y ponen a punto el escenario político y social para las segundas elecciones, algo que ellos ya avanzaron.

–¿Cuál es exactamente el cambio del que se habla en el libro?

–Fernando Jáuregui: Hablamos de una segunda transición, muy diferente a la primera, en la que Adolfo Suárez le dio la vuelta al país en circunstancias mucho más difíciles. Ahora es necesario cambiar muchos artículos de la Constitución, muchos usos y costumbres de los ciudadanos para hacer de este país una nación más democrática; y los partidos políticos tienen que cambiar su manera de funcionar.

–Federico Quevedo: Hay un cambio de fondo en la sociedad y como consecuencia surge otro en la política, que es más lento y que se produce con la llegada de los partidos emergentes en la ruptura del anterior bipartidismo. Los políticos han sido incapaces de encontrar una solución viable, lo que nos lleva a las próximas elecciones.

–¿En qué momento empezó este cambio?

–F. J.: Yo diría que en la primera legislatura de Aznar, cuando acabó el consenso con los nacionalistas y no se hicieron los cambios que se tendrían que haber hecho. La Transición acabó, pero no empezó una era lo suficientemente productiva. Ahí tendrían que haberse hecho muchos cambios que no se llevaron a cabo por miedo.

–F. Q.: Para mí el punto de inflexión fue el 15-M, un movimiento transversal y no vinculado a ninguna ideología, aunque luego la extrema izquierda ha querido apropiárselo. Pero probablemente sí que pueda venir de atrás.

–El título es un tanto provocador, ¿Por qué?

–F. Q.: Es necesario. Muestra un estado de irritación ante una situación concreta. No nos ha gustado lo que ha ocurrido durante estos meses y es una manera de decirle a los políticos que tienen que cambiar y con programas y propuestas de verdad.

–F. Q.: Es una llamada de atención para decirles que no están siendo conscientes de lo que está pasando en la sociedad y que aún son muy reacios a verlo.

–El libro comienza por el final... ¿No es una estructura extraña?

–F. J.: ¿Cómo se estructura un libro sobre una actualidad que cambia todos los días?, incluso hemos tenido que poner un «Capítulo 0», porque el libro también tiene sus necesidades de paginación y de impresión. Hemos estado a punto de publicarlo hasta tres veces, pero queríamos recogerlo todo hasta la convocatoria de nuevas elecciones. Haremos una segunda edición nada más se conozca el resultado del 26-J.

–Qué pasará el 26J?

–F. Q.: Es muy difícil saber cómo se van a comportar las urnas, pero si lo hacen como dicen las encuestas lo lógico sería un pacto del PP con Ciudadanos, con un gran programa de reformas, pero tampoco pongo la mano en el fuego.

–F. J.: Yo creo que debería gobernar el que gane, aunque no tenga la mayoría absoluta, que será difícil conseguirla.

–¿Cuál es la gran baza de los cuatro posibles inquilinos de la Moncloa?

–F. J.: Ojalá hubiese cuatro sillones en la Moncloa y pudiesen dar lo mejor de cada unos de ellos al progreso del país. Creo que Rajoy es fiable y honrado, pero le falta carisma; Pedro Sánchez representa el cambio, pero no ha sabido sacarse partido. Albert Rivera está cargado de cualidades y aún tiene mucho que decir; por último, Pablo Iglesias es una caja de sorpresas que aglutina lo que seis millones de personas han querido.

–F. Q.: La de Rajoy es haber salido de la crisis, aunque el cambio económico no haya sido a mejor; a Sánchez no le veo ninguna baza, no sé si la tendrá. La de Iglesias es la de ser el nuevo referente de la izquierda, es a lo que va a jugar y puede salirle bien; Rivera, sin embargo, también representaba un cambio, pero se ha quedado en el limbo y no termina de encontrar su camino.