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Goerne, lied con orquesta

  • El barítono Matthias Goerne
    El barítono Matthias Goerne

Tiempo de lectura 2 min.

03 de mayo de 2019. 03:18h

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Gonzalo Alonso 3/5/2019

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Obras de Schubert y Chaikovski. Barítono: Matthias Goerne. Camerata Salzburg. Concertino y director: Gregory Ahss. Teatro Real. Madrid, 29-IV-2019.

Cierto es que el lied no es un género que se avenga a escenarios grandes como el Teatro Real, pero esta vez la novedad de ofrecerse con una orquesta de cámara cambió las cosas. No es frecuente poder escuchar el género más que con acompañamiento pianístico y por eso hay que agradecer al teatro Real la oportunidad de disfrutar de las canciones de Schubert con casi una treintena de instrumentistas y además de la calidad de los integrantes de la Camerata Salzburg.

Más discutible es la división del programa en dos partes bien diferenciadas. Los citados lied con Matthias Goerne en la primera parte y la «Serenata para cuerda Op.48» de Chaikovski en la segunda. Así pues el barítono de Weimar sólo cantó en la primera que, curiosamente, se abrió y cerró con recuerdos a los pescadores. «El amor de los pescadores por la felicidad» es una infrecuente pieza llena de belleza, en la que se pudo paladear la delicadeza de solista y orquesta y entrar en el ambiente requerido, que estuvo a punto de ser interrumpido por los aplausos del público y que afortunadamente Goerne logró frenar. El artista, tan habitual de nuestros escenarios, es un estilista cien por cien. Canta con profundidad en el decir, cuidando mucho la expresión, a veces quizá hasta amanerarla, no rehúye de los falsetes y tampoco del engolamiento, pero ese fraseo, la calidad del timbre y la extensión de la tesitura le convierten en uno de los grandes liederistas de nuestros días. Sería imposible resaltar una de las canciones, pero bastaría las matizaciones en «Ganimedes», una de las más conocidas de la velada, para dejar constancia de su maestría.

La segunda parte no ofrecía mayor interés que dejar a la Camerata de Salzburgo tocar en solitario una lectura correcta pero también rutinaria de la bella serenata de Chaikovski.

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