Cultura

Muere John H. Elliott, el hispanista hechizado por Velázquez

El Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales ha fallecido a los 91 años tras varias semanas ingresado en un hospital de Londres y una vida luchando contra la Leyenda Negra

El historiador e hispanista británico John H. Elliott, en una imagen de archivo
El historiador e hispanista británico John H. Elliott, en una imagen de archivo

Dedicó toda una vida a combatir uno de los mayores fantasmas que han perseguido a España durante su historia, la Leyenda Negra. Y salió más que airoso de la batalla. Pero la lucha que no pudo vencer, como es ley, como nos pasara a todos, es la de la propia vida. Así, tras 91 años a sus espaldas (si no es ya una victoria plena llegar a esta edad) y varias semanas ingresado en un hospital de Londres, Sir John Huxtable Elliott ha fallecido.

Entre sus decenas de reconocimientos que recibió un hombre nacido en Reading, en 1930, siempre sobresaldrá el Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales que recibió en 1996. Fue una de las cimas de una carrera que se inició con sus estudios en el Eton College, y después en el Trinity College de Cambridge, donde se doctoró en Historia en 1952.

Pero hay que remontarse a 1950 para dar con su primera visita España, país que frecuentó habitualmente desde entonces. Aprendió español y catalán y en el Museo del Prado descubrió la figura del Conde Duque de Olivares. Y le impresionó tanto el retrato que le hizo Velázquez que a partir de entonces dedicó décadas de su trabajo al personaje. Fue un antes y un después. Como docente ha impartido su magisterio en las universidades de Cambridge, Oxford, Princenton y Nueva York, entre otras. Su reputación le ha valido distinciones académicas como ser Regius Professor Emeritus de la Universidad de Oxford y Honorary Fellow en Oriel College (Oxford) y Trinity College (Cambridge). Es también doctor honoris causa por diversas universidades españolas.

Como recogimos en este periódico, en su voz siempre estuvo presente “un poso de asombro, incomprensión o desconcierto” cuando hablaba del pasado o se refería a los acontecimientos recientes que marcan la agenda política española. Entre mil y una reflexiones, recordaba cómo la “victoria de los Borbones en el siglo XVIII dio impulso a una nación española”, Cataluña incluida, que “formaba parte de esta nación. Gracias a eso, Madrid y Barcelona lograron, ayudándose recíprocamente, fomentar el comercio y beneficiarse económicamente. De hecho, siempre ha habido catalanes que han buscado el proteccionismo del Estado en el siglo XIX y XX. Hubo tensiones en momentos puntuales y en la memoria de muchos todavía queda la Guerra Civil española. Por eso hubo divisiones en la sociedad catalana, pero eso cambió con la Constitución de 1978. Los catalanes estaban contentos con ella y, debido a su aprobación, tuvieron los mejores treinta años de toda su historia hasta que sobrevino la crisis económica de 2008″, puntualizaba en 2017.

Sirva ello como una pincelada de sus pensamientos. Además, sus investigaciones han servido para colocar la historia de España en el mundo. Entre sus libros destacan “La rebelión de los catalanes” (1963), “La España imperial” (1963), “El viejo y el nuevo mundo” (1970), “Un palacio para el Rey”, con Jonathan Brown (1980), “El Conde Duque de Olivares” (1990), “Lengua e imperio en la España de Felipe IV” (1994), o “Haciendo historia” (2012). Más el citado Premio Príncipe de Asturias a las Ciencias Sociales en 1996, el Nebrija de la Universidad de Salamanca, en 1993, o el Balzan, en 1999. Desde 1965 fue miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia y, en 2016 la Real Academia Española le nombró académico correspondiente.